II Relato Colectivo (2014)

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II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por Adri el Mar Ene 21, 2014 4:07 pm

La habitación del piso estaba más desordenada que de costumbre. Había cachivaches por todas partes, los muebles tenían una espesa capa de polvo desde hacía meses y las tazas de té se amontonaban vacías por todo el habitáculo.
 Sentado en un sillón y con expresión taciturna, el señor Maximiliam jugueteaba  con su reloj de bolsillo. Cada cierto tiempo suspiraba echando la vista al techo, o miraba de reojo a su compañero de piso. 
 El señor Burt Minorrot, era algo más joven que Maximilian. Sus gafas redondas y el hecho de que siempre tuviera un enorme libro en la mano, le conferían un aspecto propio de bibliotecario. 

 Con gesto decidido, Burt cerró el tomo que estaba leyendo, "Runas y códigos antiguos". Se levantó y se asomó por el gran ventanal que daba a la calle Rowenna, una de las principales arterias de la ciudad.
 Todo parecía sereno; el hombre que vende el pan coqueteaba con la joven de la floristería, el perro de lady Agatha había mordido al agente de policía de la esquina, las berlinas y coches a caballo circulaban sin cesar por la calzada...
 Burt volvió a sentarse en su butaca y echando tabaco a su pipa empezó a fumar.

-Hace más de un mes que nadie nos llama, señor Maximilian -el cuarentón que parecía estar a punto de quedarse dormido miró a Burt Minorrot sobresaltado.

-Llevas razón. ¿Cuando fue la última vez que nos contrataron?...¡ah sí, el día de año nuevo!. ¿Recuerdas la noche de los morlocks?. 

-Claro que la recuerdo señor Maximiliam. De no haber sido por nosotros esta ciudad ahora mismo no tendría perros ni gatos. Se los habrían comido todos aquellas infames criaturas -la nostalgia apareció en el rostro de los dos amigos, cuando de repente el sonido de las escaleras hizo que se pusieran en pie de un salto. Alguien llamaba a la puerta. Burt estuvo a punto de tropezar con la montaña de libros cuando corrió a abrir.

 Una dama vestida con un hermoso traje gris y un bombin irrumpió en el cuarto. Su rostro poseía rasgos bellos, pero sin duda se trataba de una chiquilla de no más de quince años. 

-Hola, buenas tardes. Buscaba al profesor Maximiliam. ¿Me he equivocado de dirección? -la muchacha parecía contrariada al ver el ambiente catastrófico y desordenado que asolaba la habitación.

-Para nada señorita. Yo soy el profesor Maximiliam y este es mi amigo y ayudante el señor Burt Minorrot. Me temo que deberá disculpar el estado de nuestra oficina. A veces la convivencia de dos hombres solteros desemboca en este tipo de insalubridades. Por favor, sientese Lady...

-Celia. Mi nombre es Celia señor. 

Con la ayuda de Burt se acomodó en un enorme sofá y miró extrañada a sus dos anfitriones. Sin duda le parecían una pareja de lo más pintoresca.

-Y bien. ¿Cual es el motivo de su visita, señorita? 

Maximilian se había sentado muy erguido frete a ella mientras Burt preparaba tres tazas de té. La muchacha que había mantenido un gesto sereno y tranquilo, compuso una mueca de pánico y se echó a llorar. Los dos hombres se miraron sin saber muy bien que hacer. Tras esperar unos minutos para que se sofocara su llanto, por fin empezó a hablar.

- Veréis. He venido desde muy lejos. He acudido a ustedes debido a la gran desesperación que asola a mi familia y a mi. Hemos pedido ayuda a la policía, a nuestros vecinos e incluso a un sacerdote... pero el problema parece ir a peor -Maximiliam asintió y le indicó que continuara -. Hace meses que mi hermana desapareció. Todos la buscamos por todo el valle, e incluso nos adentramos en lo más profundo del bosque para encontrarla. Pero no apareció. Ya la dábamos por muerta, cuando un día, llegó al pueblo sin el menor rasguño. Todos estábamos felices e incluso hicimos una fiesta en su honor. Pero a los pocos días nos dimos cuenta de que algo raro sucedía. Aquella no era mi hermana. No se comportaba como una niña de seis años; sus palabras, sus actos, su forma de mirar...todo nos hacía pensar que aquél era un ser venido desde el infierno con el rostro de mi pequeña Helen...

De nuevo la muchacha empezó a llorar y Burt se levantó para traerle un pañuelo limpio. Maximiliam tenía el ceño fruncido y la mirada absorta.

-Disculpe Lady Celia. ¿Y donde se encuentra ahora mismo su hermana? -preguntó Burt.

-La gente del pueblo empezó a tener miedo. Allí aun hay gente que teme a las brujas. Todos llegaron a la conclusión de que mi hermana debía ser quemada como tal. La tienen encerrada hasta el día de la ejecución. Por eso he acudido a ustedes desesperada. Un amigo de mi hermano mayor estudia en la Universidad, y escuchó hablar de las numerosas hazañas de Maximiliam en cuanto a sucesos paranormales. Usted es mi única esperanza.

Burt trajo el té y miro fijamente a la muchacha.

-Y realmente, ¿en que piensa usted que se ha convertido su hermana?

- No lo se, pero a veces veo parte de ella en su mirada, como si estuviese encerrada, luchando por salir...

Maximiliam que había permanecido en silencio todo el tiempo, se puso en pie y empezó a pasear por el habitáculo con la mirada perdida. De pronto paró en seco y dijo:

-Señor Burt, haga su maleta inmediatamente. Intentaremos llegar a tiempo antes de que se cometa un acto atroz. ¿Cual ha dicho que era su pueblo, Lady Celia?.

-Aun no se lo he dicho señor. Mi pueblo se encuentra en Massachusetts y se llama Salem...

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por Adri el Miér Ene 22, 2014 11:45 pm

El viaje en barco se hizo tan largo que Burt Minorrot tuvo tiempo de leer varios ejemplares durante la travesía; "Botánica y Fauna Americana", "Fórmulas y Experimentos para realizar en fogón" y "El gato negro" del escritor Allan Poe.
 Maximiliam sin embargo se había pasado todo el viaje fagocitando todo lo que comía. Al parecer no le sentaba bien el mar.
 La señorita Lady Celia resultó ser una chica tímida y reservada, y pasó todo el viaje sin hablar demasiado con los dos hombres.

 Una mañana, mientras Maximilian había salido corriendo tras ingerir el desayuno, Burt se quedó a solas con ella. Incómodo por el repentino silencio, le habló sobre una de las curiosas plantas que se encontraban en los desiertos de Arizona. La muchacha lo miró con una mirada extraña, y sin decir una palabra, se levantó para marcharse.

-Discúlpeme, Lady Celia. ¿He dicho algo que la ofenda? -la muchacha paró en seco y giró lentamente la cabeza. Tenía una mirada fría y tensa.

-Nada señor. Discúlpeme. No me siento muy bien. -con pasos ligeros desapareció rumbo a su camarote y no la volvieron a ver hasta desembarcar.

Burt estuvo cavilando sobre aquella extraña forma de comportarse por parte de la muchacha, pero lo achacó a la trsiteza y la tensión que debía sentir en consecuencia de lo de su hermana, y no quiso comentárselo a Maximiliam. Bastante tenía ya su compañero con los cinco días de vomito incesante.

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por dr. dreamer el Jue Ene 23, 2014 1:44 am

Tras un largo viaje, ya estaban llegando a Salem. La última parte del trayecto la estaban recorriendo en un coche de caballos. Burt, Maximiliam y Celia viajaban en silencio, era evidente que había mucha tensión en el ambiente. ¿Llegarían a tiempo? ¿Conseguirían salvar a la hermana de Celia? Y, lo más importante, ¿en qué se había convertido ésta? ¿A qué tendrían que enfrentarse? Burt estaba absorto en estos pensamientos mientras recorrían a una buena velocidad un bosque cercano al pueblo al que se dirigían. Un grito espectral se oyó en el bosque, todos se miraron nerviosos. De repente se oyó un estruendo, y el coche frenó en seco. Desde las ventanas, los tres vieron al cochero huír corriendo en dirección contraria a la que ellos habían estado siguiendo. 
 
-¿Qué ocurre?- preguntó angustiada Celia.
 
-No lo sé, señorita, pero vamos a averiguarlo ahora mismo- Burt y Maximiliam ya estaban apeándose del coche. 
 
Caminaron cautelosos entre la oscuridad de la noche, hasta colocarse delante del coche de caballos. Un árbol bastante grande cortaba el camino a su vehículo, seguramente su caída sería lo que había causado el estruendo. Pero, si sólo había sido eso, ¿por qué razón el cochero había huído aterrorizado?
 
Una extraña luz comenzó a concentrarse ante ellos, una luz que nada tenía de natural. Poco a poco, un espectro con forma femenina se fue materializando ante ellos. Su cara era terrorífica, su nariz ganchuda no dejaba lugar a dudas: estaban ante una bruja o, mejor dicho, ante el espectro de una bruja. 
 
-Bienvenidos a Salem, caballeros- un escalofrío recorrió la espalda de los dos amigos- señorita Celia, ya puede salir, no hace falta que sigamos fingiendo.
 

Celia se apeó del coche de caballos, con una mueca de diversión en la cara. Los dos amigos no entendían nada de lo que estaba pasando. Sus rostros reflejaban su perplejidad. 

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por Salvatore Corvo el Vie Ene 24, 2014 12:21 am

-¿Que ocurre aquí?- preguntó nervioso y confuso el señor Minorrot, mirando ahora a Celia, ahora al profesor Maximilian. -¿Que pretenden de nosotros?

-No se preocupe amigo mío- repuso el enjuto profesor, erguido en toda su dignidad frente al espectro y mirando a éste fijamente a los ojos de mirada vacia.- No corremos peligro, de otra manera no se hubieran tomado tantas molestias para atraernos a este rincón dejado de la mano de Dios. Está claro que nos necesitan para algo, aunque para qué aún está por dilucidar. Quizá pueda iluminarnos algo al respecto, jovencita.

Celia acababa de llegar junto a ellos. Ante las misteriosas palabras del espectro  había bajado del carro y se había acercado a los hombres con paso deliberadamente lento, y con una mueca perversa en el rostro. Una sonrisa maquiavélica curvaba sus labios, apenas visibles en la oscuridad de la noche cuando dijo:

-Yo no tendría tanta confianza en salir con bien de esta, profesor. Quizá sobreestima usted su importancia.

Burt Minorrot, que asistía a este diálogo expectante, agarró a Celia del brazo obligándola a encararse con él, con la intención de interrogarla al respecto de sus insolentes palabras, pero la joven, pese a su menudo tamaño golpeó bruscamente con una fuerza sobrehumana el pecho del hombre, que salió despedido varios metros para golpearse duramente contra el árbol caído.

-¡No te atrevas a tocarme, mortal!-siseó Celia con una voz que no era la suya. 

El Profesor Arthur C.Maximilliam aprovechó la fracción de segundo que Celia dejó de mirarle para accionar un gatillo y liberar una fina hoja cortante y puntiaguda que se ocultaba en el interior de su bastón de viaje. Apuntó con ella al corazón de la violenta joven y le dijo con toda frialdad:

-Lady Celia, si es que ese es su nombre, le conmino a tranquilizarse. No es mi estilo asesinar jovencitas a altas horas de la noche, eso lo dejo para los desequilibrados de Withechapel, pero no dudaré en usar la fuerza para defender al sr. Minorrot o a mí mismo de una agresión injustificada.

El rostro de Celia había pasado de un voluptuoso divertimento a mostrar una ira incontrolable. Por lo visto no esperaba encontrar resistencia por parte de los dos eruditos, habiéndose formado la idea de dos ratas de biblioteca sin ninguna experiencia en trabajo de campo. Era un error que solían cometer los que no conocían al profesor y su amigo en profundidad, y que desconocían las múltiples aventuras y peligros que habían arrostrado en los últimos cinco años de compartir el apartamento de la calle Rowena.
Por un momento, la enajenada moza pareció a punto de abalanzarse sobre el profesor, pero la punta afilada del estoque y la firmeza con que Maximillian lo sujetaba la disuadieron de su acción. Lanzando un agudo grito de frustración se lanzó corriendo hacia el interior del bosque y desapareció en las sombras que se abrían como bocas abiertas entre los árboles.

El profesror Maximillian, sin guardar la hoja de nuevo en el bastón, reculó hacia el árbol para ayudar a levantarse a un aturdido Burt, que se restregaba dolorido el punto en el que su cabeza había golpeado el tronco derribado sobre el camino.

-Vaya genio gastan por aquí las jovencitas, ¿no, señor Minorrot?- dijo tendiéndole la mano que le quedaba libre.

-No entiendo nada, Maximillian. ¿Que acaba de pasar aquí?

-Parece que nos han dejado solos, de momento.- dijo el profesor. Del espectro de la bruja no había ni rastro, Celia habia desaparecido como una exhalación y del cochero hacía rato que no se oían ni los gritos. Solo los caballos piafaban nerviosos a unos metros de ellos.- ¿Se encuentra bien, Burt? ¿Cree que tendra fuerzas para ayudarme a mover el tronco y seguir camino con el carro? No pienso ir a pie hasta Salem en plena noche y con ciertos especímenes campando a sus anchas por estos bosques, ¿eh,que le parece?- dijo guiñando un ojo a su amigo.

Ente los dos empujaron el tronco fuera del camino, no sin esfuerzo y algún que otro arañazo y desgarrones en la ropa.

-Fijese en esto, Max- espetó Burt señalando un punto de la cuneta cercano a la raíz del arbol caído.Allí semiocultas por las zarzas del sotobosque se veían dos cajas cuadradas de madera oscura, de unos treinta centímetros  de lado, unidas por varios cables. Una tenía un cilindro estriado giratorio, y la otra poseía un extraño juego de lentes con una luz en su interior.

-Vaya, vaya, que interesante - sonrió Arthur C. Maximilliam, mientras apretaba el interruptor que las ponía en marcha.

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por Lady Elizabeth el Vie Ene 24, 2014 2:02 am

-Querida, la próxima vez no me convenzas más para unirme a tus locas ideas. Llevamos en estos bosques perdidas desde hace dos horas... O dos días...
-Calla Clementina. Te quejas por todo. Podemos demostrar que las mujeres podemos abordar investigaciones de campo igual que los hombres, ¡como mínimo! No podemos tampoco volver a la Academia para que nuestros compañeros se rían y nos releguen al papel de doncellas "prepárame-un-té" y como memorizadoras de referencias bibliográficas, porque claro...
-¡Calla tú! He oído algo.
Clementina era una muchacha que no sabría nadie apreciar si tenía 20 o 30 años. Facciones joviales se combinaban con una mandíbula bien definida y un mentón que le hacía oyuelo. Era de apariencia despreocupada para una mujer hecha y derecha, con el rojizo cabello mal recogido y ensortijado. Sus ojos verdes oscurecidos por la noche estaban ojipláticos mirando en todas direcciones... Sacó un revólver
-¿Pero Clementina, de dónde has sacado eso? - Clementina lanzó una mirada rápida pero flagrante a Laura, su compañera.
-Hay una luz... Saca tu cámara, creo que hemos hallado una prueba de lo que buscábamos
-Ah... - Laura hiperventilaba- tendría que haberme aflojado el corsé antes de salir.
-Yo no llevo, y lo que me ahorro. -vaciló Clementina. Laura la miró entre la consternación y la desaprobación

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por dr. dreamer el Vie Ene 24, 2014 2:45 am

El espectro de la bruja volvió a aparecer en el mismo lugar y repitió el mismo discurso que habían oído poco tiempo antes. Después de todo, puede que no fuera cosa de magia aquello que les había llevado allí.



Los dos amigos se miraron divertidos. En aquel lugar estaba ocurriendo algo, y no se irían de allí hasta descubrir qué era. Con paso decidido volvieron al coche de caballos, aunque esta vez ambos se colocaron fuera, para guiar a los caballos; no parecía que el cochero fuera a volver.



-Rumbo a Salem, nos ponemos de nuevo en camino, amigo,- dijo Burt con renovados ánimos- creo que este maldito rincón del nuevo mundo ha conseguido despertar mi interés. Tenemos un caso que resolver, aunque aún no sepamos cuál es...




-Bueno, ya cobramos la primera parte del trabajo como adelanto a esa endemoniada joven, y un trato es un trato... tenemos que terminar este trabajo- Maximiliam sonreía a su amigo con cierta ironía. Por fin volverían a la acción.

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por dr. dreamer el Vie Ene 24, 2014 3:00 am

Acababan de iniciar de nuevo su camino cuando tuvieron que frenar en seco a los caballos por un evento inesperado: dos chicas bastante bonitas acababan de aparecer ante ellos, y venían corriendo.

-¡Señoritas!- gritó sobresaltado Maximiliam- Nos acaban de dar un susto de muerte. ¿Qué hacen aquí a estas horas?

-Perdonen, señores,- respondió Laura, siempre tan educada- pero mi querida prima me ha arrastrado aquí en busca de una luz que...

-¡Calla!- la interrumpió Clementina, levantando su revólver y apuntando a los dos caballeros- Creo que no están ustedes en posición de andar haciendo preguntas, este revólver parece decir que las preguntas las haremos nosotras... ¿Quiénes son y qué hacen aquí?- su mirada era férrea.

-Disculpe, señorita, no tengo ningún problema en relatarles lo ocurrido...- dijo Maximiliam con toda la naturalidad de que fue capaz con un revólver apuntándole.

Una vez les hubo contado todo lo ocurrido, desde aquella irrupción de Lady Celia en su despacho, hasta el mismo momento en que las dos primas habían aparecido, Clementina estaba pensativa.

-Está bien, -dijo mientra bajaba su arma- me parece que está usted siendo sincero, señor...

-Maximiliam, mi señora, y éste de aquí es mi compañero de aventuras y desdichas el señor Burt Minorrot, para servirles.

-Muy bien caballeros, mi nombre es Clementina, y esta es mi prima Laura. Creo que tengo algunos datos que les serán útiles, así que les propongo que trabajemos juntos. Al fin y al cabo, creo que todos hemos venido a este pueblo por la misma razón.


Última edición por dr. dreamer el Vie Ene 24, 2014 3:13 am, editado 1 vez

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por dr. dreamer el Vie Ene 24, 2014 3:04 am

-Perfecto, señoritas, monten en nuestro coche, y las llevaremos al pueblo-dijo Maximiliam. Las dos primas se montaron en el coche, mientras Burt miraba con desconcierto a su compañero.

-¿Es que te has vuelto loco? Nos ha apuntado con un arma...

-¿Nunca le he dicho que me encantan las mujeres con carácter?- replicó Max sonriendo.

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por Adri el Vie Ene 24, 2014 4:42 pm

Salem resultó ser un pueblo más grande de lo que esperaban. Sin duda se trataba de una ciudad que estaba creciendo de forma desmesurada; calles largas, lujosas casas, palacios de justicia, un nuevo puente... De no ser por el oscuro clima de misterio y secretos que parecían envolver el ambiente, aquella sería una estampa preciosa.
 
 Burt cogía las riendas del coche a caballos, y a su lado Max parecía excitado por visitar una ciudad tan emblemática, famosa por su quema de brujas durante el siglo XVII. Dentro del carruaje, las dos jóvenes muchachas cuchicheaban por lo bajo.

-Señoritas, hemos llegado a Salem. ¿Vivís cerca? -preguntó Maximilian echando la cabeza hacia atrás.

-Mi prima y yo vivimos en la residencia de la Universidad, pero hoy es el primer Jueves del mes. Hay fiesta en la taberna de Humpreys. Todo el pueblo se reúne allí para beber y cantar. ¡No nos lo podemos perder! -exclamó Clementina 

Veinte minutos después, encontraron la famosa taberna siguiendo las indicaciones de la joven. Al entrar, más de cincuenta cabezas se giraron hacía ellos examinando a los visitantes.
 Algo incómodos se apearon al final de la barra y pidieron cuatro pintas.

Sin duda la taberna de Humpreys era un antro sucio y de ambiente cargado, pero acogedor al mismo tiempo. 
 La música no paraba de sonar y Clementina se había convertido en el centro de todas las miradas. Bailaba de una forma fogosa y sensual que mantenía atentos a todos los hombres del bar.

-¡Profesor! ¡Podría ser su hija! -recriminó Burt a Maximilian al ver el rostro embobado del profesor observando a la chica bailar.

Pasaron dos horas, y varias pintas habían desinhibido bastante a los dos hombres, que se atrevieron a buscar conversación con algunos habitantes de Salem, en su mayoría borrachos y jornaleros.

-¿Así que no conoces a ninguna Lady Celia ni a ninguna niña poseída?... Somos unos imbéciles, Profesor. ¡Nos hemos dejado engañar por una mocosa! ¡Hemos atravesado medio mundo para nada! -Burt gritaba esto a voz viva ante la atónita mirada del camarero que les servía otra ronda de pintas.

-¿¡Para nada?!. ¡Yo me lo estoy pasando muy bien, señor Minorrot!. -Maximilian reía a carcajadas y su rostro estaba tan rojo como su chaquetilla.

En ese momento apareció Clementina, y cogiendo a Burt de la mano, lo atrajo hasta el centro de la taberna para que bailara con ella. Con gesto contrariado el hombre se dejó llevar. Resultó ser un bailarín penoso, y el estado etílico en el que se encontraba no le ayudaba. Max reía sin parar, y todo el mundo les vitoreaba divertidos ante la escena, cuando  de repente la puerta de la taberna se abrió de golpe. Un frío anormal entró la estancia y con él, un hombre con el rostro pálido. Tenía una mueca de terror y angustia que resultaba horrorosa.

-Mi hija, mi hija ha desaparecido... -dijo jadeando-.¡las brujas se la han llevado! ¡las brujas han vuelto de la tumba para vengarse! -acto seguido el hombre cayó desmayado en el sucio suelo.

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por Salvatore Corvo el Sáb Ene 25, 2014 12:37 am

Minutos después el hombre era el centro de un corrillo de caras asustadas que hacían preguntas sin ton ni son. Burt Minorrot, a quien la aparición le había hecho desaparecer el achispamiento como si de un cubo de agua fría se tratara, se acercó seguido de cerca por el profesor Maximilliam y las chicas al grupo de parroquianos inclinados sobre el desconocido. Como pudo, a fuerza de codazos y empellones fue apartándolos dejando un espacio abierto donde el yaciente recién llegado pudiera respirar.
-Dejenle espacio, por favor. Apártense...-y volviéndose hacia al barman- Por favor, sea tan amable de traer un coñac a este desgraciado. De hecho, creo que todos necesitamos un trago.

Poco a poco, y a instancias de los cuidados de Burt y el profesor, el hombre que había perdido a su hija, fue recobrando el conocimiento y pudieron sentarlo en una silla, aunque seguía con la mirada perdida. La curiosidad y el morbo hizo que todos se volvieran a apiñar a su alrededor para ver que tenía que decir.

-Buen hombre- le instó amablemente el profesor Maximilliam- cuéntenos exactamente que le ha ocurrido para aparecer a estas horas de la noche en tan lamentable estado. Tenga por seguro que le ayudaremos en lo que podamos.

El hombre pareció volver en sí, paseó su mirada confusa por todo el círculo de caras expectantes y finalmente la fijó en el profesor.

- Me llamo Randall Cage, vivo a las afueras, en la hacienda Collins. Desde hace varias noches las ovejas estaban muy nerviosas por la noche, como cuando los lobos salen del bosque en invierno, por eso mi Mandy y yo salíamos antes de cenar para cerrar los corrales y asegurarnos de que todo estaba en orden. Pero esta noche me he entretenido arreglando el arado y Mandy se ha adelantado  para ir encerrando a los animales. Cuando he salido a ayudarla, los animales seguían sueltos y no había ni rastro de Mandy.

-¿La ha buscado por los alrededores?...quizá solo ha sido una travesura de niña, quizás se ha distraído jugando...- puntualizó Burt.

-No - contestó Randall llevándose la temblorosa mano derecha a la frente en un gesto de desesperación- Ustedes no conocen a mi Mandy, ella no es así...

-Tranquilicese, señor Cage...En todo caso todo esto no quiere decir que haya brujas por medio. ¿Que le lleva a pensar que esta desaparición implica algo sobrenatural?

-Esto.- Y abrió la mano izquierda, que había mantenido todo el rato cerrada en un puño, mostrando a la horrorizada concurrencia lo que en ella llevaba : una pequeña muñeca hecha con una mazorca de maiz, vestida como una niña, con coletas de trapo y un espeluznante alfiler negro de varios centímetros atravesándola de parte a parte.

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por Salvatore Corvo el Sáb Ene 25, 2014 12:47 am

A pocos kilómetros, en un claro del bosque, a plena luz de la luna, una sudorosa Celia despues de un buen rato corriendo por senderos ocultos llegaba a un pequeño claro rodeado de zarzas excepto por una pequeña abertura. Se acercó al centro donde una ominosa piedra negra se alzaba metro y medio sobre el suelo brillando maléfica bajo las estrellas.
Por un momento pareció confusa. Como si no supiera que hacía alli o como había llegado hasta aquel tétrico lugar.

-¿Que hago aquí?¿Dónde estoy? - mumuró para sí misma en un susurro. De repente su cuerpo se tensó, como sometida a una descarga eléctrica, y sus ojos se pusieron en blanco.

De detrás de la piedra negra se alzó una figura  que parecía hecha de mismñisima oscuridad y que dejó oir una voz siniestra y gutural.

-Estás aquí porque yo te he llamado, hija mía. Estas aquí porque esa es mi voluntad. Estás aquí porque ese es mi deseo y tú debes obedecer.

- Si, padre. - Contéstó Celia mecánicamente, con voz vacía, como vacíos de vida aparecían sus ojos.

-¿Dónde están nuestros enemigos?

-A estas horas deben estar ya en Salem, padre. Creo que nos hemos equivocado al atraerlos aquí.

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por dr. dreamer el Sáb Ene 25, 2014 4:34 am

La situación en el bar estaba un poco más controlada, aunque la gente estaba nerviosa. Aquella muñeca había despertado en los corazones de aquellos pueblerinos un temor ancestral que nunca les había abandonado. La historia del pueblo con los casos de brujería venía de muy lejos y aunque parecía una etapa ya muy lejana, las gentes del lugar nunca la habían olvidado del todo. Los parroquianos de la taberna se reunían en pequeños grupos, comentando todo tipo de disparatadas explicaciones sobre quiénes y porqué habían secuestrado a aquella chica.
-La han cogido para un ritual satánico...-comentaba uno de ellos en voz muy baja a varias personas que parecían creer cada palabra suya- He oído historias, ¿sabéis? Se cuenta que las brujas raptan a jovencitas vírgenes para ofrecérselas al mismísimo satanás...

Maximiliam se acercó a aquel grupito y les habló en voz baja:

-Si no quieren acabar con un par de dientes menos esta noche, señores, les aconsejo que dejen de decir estupideces, ese señor al que mi compañero está consolando acaba de perder a su hija, no sabe dónde está, y lo menos que necesita es escuchar sus malditas y absurdas teorías- todos callaron, aunque las miradas del grupo parecían querer matarlo. Se alejó de allí, mientras oía comentarios no demasiado buenos sobre él y sobre quién diablos se creía que era para hablarles así, pero su objetivo estaba cumplido: habían dejado de hablar de brujas y de la niña desaparecida. Los charlatanes son así de simples: si quieres que dejen de hablar de un tema, sólo tienes que darles otro tema del que hablar; la cuestión para ellos es hablar, el tema sobre el que hablar es lo de menos.

Max se acercó a Burt, que estaba intentando consolar a Randall, junto con las dos primas.

-Burt, necesito que me acompañes un segundo fuera- Burt asintió, comprendiendo.

Ambos compañeros salieron juntos de la taberna, la noche era fría y no se escuchaba un alma en aquel lugar. El pueblo estaba desierto, la noticia había corrido como la pólvora y el miedo mantenía a la gente en sus casas. Los únicos que no estaban en sus casas y habían preferido quedarse en la taberna seguramente lo habían hecho porque en su casa no había nadie, y ya se sabe que el miedo es mejor pasarlo en compañía. Clementina salió tras ellos. Laura se había quedado dentro para tranquilizar al pobre Randall.

-Muy bien,- comenzó Max- creo que tenemos trabajo. Ese numerito del rapto y de la muñeca no me lo trago. Creo que intentan despistarnos, al igual que con aquel truco de las lentes. Me parece que intentan utilizar el miedo y la incultura de estas pobres gentes para llevar a cabo algo, pero no consigo imaginar qué.

-No sé, Max, puede que sí que haya algo de brujería detrás de todo esto... No sé...- comentó Burt.

-Pues yo estoy con Max,-dijo Clementina- esto me huele a chamusquina. Creo que intentan despistarnos. No sé qué ocurre en este pueblo, pero hay algo, y creo que por esta vez va a ser más humano que otra cosa...

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por Adri el Sáb Ene 25, 2014 9:22 pm

La fábrica de ruedas era uno de los edificios más representativos de la ciudad de Salem, un símbolo del desarrollo colonial y recuerdo de la primer revolución industrial en el nuevo continente. Hacía años que había sido abandonada,pero aun así, seguía manteniendo un aspecto cuidado con sus muros grises y sus tuberías de cobre relucientes.

 Aquella noche, Tom Flanagan había sido contratado por primera vez como vigilante nocturno, para así evitar que nadie entrara en la fábrica para cometer hurtos u otros delitos.
 Con la linterna ciega recorría los amplios pasillos de la fábrica. Cada pocos pasos bebía el whysky de su petaca y canturreaba viejas canciones. Era su forma de pasar el tiempo. 
 De pronto oyó algo. Una voz de hombre sonaba contundente a través de los orificios de ventilación. Tom agarró su garrote de madera y comenzó a bajar las escaleras hacia la planta baja. Cada vez la voz se iba haciendo más fuerte y empezó a oír lo que parecía ser una especie de discurso.

-Hoy es un gran día hijos míos. Por fin nos hemos reunido todos. Juntos vamos a conseguir grandes cosas, pero deberemos ser cautos y andar con mucho cuidado -Tom Flanagan escuchaba con atención mientras se acercaba a la sala de máquinas, donde parecía estar produciéndose la extraña congregación -¡Los forasteros están en Salem! ¡Aplaudamos a nuestra hermana Celia por llevar a cabo la misión encomendada con éxito!

Tom se asomó cuidadosamente a través de la baranda.Justo debajo de él,más de cincuenta siluetas vociferaban y aplaudían a la tal Celia. En medio de todos ellos, sobre un enorme engranaje de maquinaria colocado a modo de tarima, un hombre encapuchado que parecía ser el líder de todos ellos, levantó una mano pidiendo silencio.En seguida todos callaron.

-No debemos subestimar a los  ingleses. A pesar de sus pintas y su acento, pueden ser peligrosos para nuestros intereses -mientras hablaba el encapuchado caminaba de un lado a otro, con aire majestuoso.

-¿Y porque los hemos traído aquí, Supremo? -un muchacho se atrevió a cortar el discurso y el hombre de la capucha mantuvo silencio un instante. 

-Buena pregunta hijo. ¿Cómo te llamas?

-Ben, me llamo Ben Flanagan, Supremo -A Tom se le heló la sangre. ¿Que demonios estaba haciendo allí su hijo de quince años? Por un momento pensó en salir allí y arrastrar por las orejas al joven, pero en aquella situación había algo escalofriante que lo mantenía paralizado. Al fijarse bien, todos parecían niños y niñas de la edad de su hijo.

-Muy buena pregunta Ben Flanagan -prosiguió el Supremo -.¿Porque hemos traído a Salem al profesor Maximiliam y a su bobo ayudante? ¿No resulta lógico?

Hubo un silencio prolongado en la sala. Al ver que nadie respondía, el hombre encapuchado continuó hablando.

-Resulta que el profesor Max tiene algo en su poder de vital importancia para nosotros y debemos conseguirlo a toda costa. Una vez tengamos en nuestro poder a los ingleses y el objeto en cuestión, Salem será nuestro, y más tarde los países del mundo se rendirán a nuestros pies

Una serie de aplausos y vítores aclamaron las palabras de aquel maquiavélico personaje.

-¿Y como vamos a hacer para capturarles Supremo? -preguntó una niña de apenas diez años.

-Vendrán a buscarte. A estas alturas todo el pueblo de Salem debe estar buscándote ya, pequeña. Maximiliam, el gran héroe, caerá en la trampa y será nuestro entonces.

Tom Flanagan no podía dar crédito a lo que estaba sucediendo. La niña desaparecida, ¡estaba allí mismo!, sana y salva. Haciendo el mínimo ruido posible, el vigilante dio media vuelta y empezó a correr. Debía avisar a la autoridad de Salem. 
 Subió las escaleras de la fábrica de tres en tres, y con nerviosismo empezó a intentar abrir la cerradura de la puerta. Ni siquiera fue consciente de la sombra que empezó a proyectarse tras el. 

-¿Donde vas papá? -un grito de pánico fue apagado al instante y nadie volvió a saber de Tom Flanagan nunca más.

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por Adri el Sáb Ene 25, 2014 9:44 pm

-A mi todo esto me parece de lo más incoherente profesor -Burt fumaba de su pipa distraidamente.

-Hay algo que se nos escapa... ¿pero el que?-Clementina se encontraba consultando un tomo sobre la historia de Salem. Tras darle esquinazo a la pesada de su prima, se había prestado a ayudarles en la investigación.

-Sea lo que sea lo que pase aquí, no me creo lo de las brujas -Maximiliam jugueteaba con su reloj de bolsillo, haciéndolo caer sosteniéndolo pro la cadena una y otra vez.

- Pero han desaparecido más de veinte niños en Salem y en los pueblos de alrededor, profesor. La visita de Celia en New London debía de tener algún propósito. Algo que desconocemos.

-Hay unas ruinas en lo más profundo del bosque. Dicen que allí se llevaban a cabo rituales mágicos. Propongo empezar a investigar aquella zona,por si acaso todo esto tiene relación con las brujas... -Burt Minorrot miró escéptico a la joven.

-¿Tu no deberías ir a la universidad? -le recriminó Burt.

-La universidad es aburrida. Tengo ganas de aventuras, señor Burt -respondio Clementina algo ofendida.

-Mañana visitaremos esas ruinas que usted dice-dijó el profesor Maximiliam mientras se guardaba su reloj en el bolsillo-. Y será mejor que vayamos armados, por si acaso.

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por dr. dreamer el Sáb Ene 25, 2014 11:21 pm

Amaneció entre brumas... no era un día apetecible, como no lo era la misión que tendrían que llevar a cabo ese mismo día. El sonido de la vida del pueblo comenzaba a colarse por las desvencijadas ventanas de la pensión en que se habían alojado Burt y Max, junto con las chicas, y que no era otra que la parte superior de la taberna en la que se habían sucedido los acontecimientos de la noche anterior. 

El señor Randall seguía durmiendo plácidamente, gracias a los calmantes que Max había vertido en su bebida la noche anterior... No convenía que un padre histérico echara a perder su plan para recuperar a la niña raptada. Laura se había mostrado contraria a tomar esa medida, en un principio, pero luego comprendió que aunque estuvieran traicionando en cierto modo la confianza de aquel hombre, probablemente también estaban salvando la vida de su hija. 

Clementina se había encargado de vigilar a Randall aquella noche, y a pesar de su aspecto de chica dura, no había pegado ojo en toda la noche, cuidando al señor Randall. Ahora debía irse, Max dejó muy claro que les esperaba en la puerta de la taberna en cuanto amaneciera para ir a investigar en el bosque. Arropó una última vez a Randall, y le prometió que rescatarían a su hija, aun a sabiendas de que no la oía.

Burt y Max estaban conversando alegremente en la puerta de la taberna, saboreando el placer que provocaba aquel aire tan gélido en la cara a esas horas de la mañana. 

-Mucho mejor que una bebida caliente, Burt, este aire sí que te despierta- comentó Max.

-Pareces estar muy contento hoy, Max, ¿se debe tu buen humor a algo en especial?

-Nada en concreto, Burt, supongo que necesitaba algo de acción y espero que hoy podamos tenerla- una sonrisa picarona asomó a sus labios por un instante.

-Ya estamos aquí- anunció Clementina, que llegaba con acababa de salir de la taberna, seguida por Laura. 

-Están exultantes esta mañana, señoritas- comentó Max, sonriendo. 

-Gracias señor Maximilian, me encantaría poder decir lo mismo de usted- respondió Clementina, que, divertida, se volvió hacia Burt y le guió un ojo. Este gesto pilló por sorpresa al muchacho, que se sonrojó al instante.- Laura se quedará a cuidar del señor Randall, pero yo voy con ustedes.

-Muy bien, señortia Clementina, pues acompáñenos si es tan amable, vamos al coche de caballos, necesitaremos armas.


Última edición por dr. dreamer el Dom Ene 26, 2014 12:00 am, editado 2 veces

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por dr. dreamer el Sáb Ene 25, 2014 11:28 pm

Al llegar junto al coche se detuvieron. Max se encaramó al mismo, bajando un baúl de madera y pasándoselo a su compañero.

-Menos mal que me dio por traer esto a tus espaldas, Burt. Sé que no me habrías dejado, pero ahora me lo vas a agradecer.

Burt dejó en el suelo el baúl que su compañero le había pasado. Max bajó del coche y sacó una llave de su bolsillo. Introdujo la llave en el candado del baúl, bajo la atenta mirada de sus dos acompañantes. Giró la llave. 

Un extraño sonido de válvulas emergió del baúl, al tiempo que este se abría. Dentro había diez extrañas pistolas. Eran de un color cobrizo, y tenían algunos artilugios adosados. Una mirilla destacaba en su parte delantera. Pero lo más impresionante de dichas armas era un pequeño tubo que tenían adosado y que contenía un líquido verde, que parecía ser absenta.

-Les presento mi última creación: las pistolas...

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por Salvatore Corvo el Dom Ene 26, 2014 1:12 am

-Por el amor de Dios, Max- exclamó alterado Burt.- ¿Sabes que nos harían si nos pillan con estas armas prohibidas en nuestro poder? La repatriación a Inglaterra con la prohibición de volver a Estados Unidos nunca mas sería lo más suave que nos harían....

De todas formas, y pese a sus palabras, el muchacho miraba fascinado aquellas pistolas con el pequeño cargador en forma de tubo lleno de líquido verde. En el fondo admiraba sus perfectas líneas y la elegancia de su factura. Aunque no lo confesaría nunca, estaba deseando empuñar una lo antes posible. Y desde luego, esto explicaría lo que había parecido un alarmante incremento del consumo de absenta por parte del profesor  Maximillian durante los últimos meses.

-Nunca habia visto unas como éstas. ¿Como funcionan? ¿Las ha fabricado usted?- dijo Clementina alargando una mano para coger una y examinarla.

Burt estuvo a punto de advertirle que no las tocara , pero una mirada del profesor le hizo callar. Cayó entonces en la cuenta de que la joven debía estar familiarizada con las armas de fuego, teniendo en cuenta como les había encañonado la noche anterior en el bosque.

-No tenemos tiempo para tecnicismos ahora, ya se lo explicaré más adelante. Ahora nos esperan unas ruinas que están piediendo a gritos ser exploradas. ¿Puede llevarnos hasta allí, señorita?

-Mmmm, creo que sí. Es un lugar poco frecuentado, en medio del bosque, pero a veces los jóvenes se retan a ir allí para demostrar lo valientes que son...-dijo Clementina con un cierto punto de sorna al final de la frase.

Se pusieron en camino hacia el limite del bosque internándose decididamente en él y a pocos kilómetros de la ciudad había una zona despejada, rodeada totalmente por una devencijada verja metálica, cuya puerta colgaba de sus goznes totalmente roída por el tiempo. Al final de un camino de tierra lleno de maleza se veía una antigua casona de estilo colonial. Parecía fuera de lugar, como si la hubieran arrancado de cuajo de alguna plantación sureña en los pantanos de Virginia y la hubieran dejado caer aquí, en pleno Massachussets, en medio de lo más profundo del bosque. A pesar de su imponente aspecto se veían los estragos que el tiempo  había hecho en ella: ventanas rotas, sin cristales, maleza por todas partes, paredes semiderruidas y una sensación general de abandono, decadencia y podredumbre.

-Vaya.- dijo Arthur C. Maximillian recuperando el aliento tras la caminata - Al dueño de este lugar no le gustaban mucho las visitas, ¿eh?

- Dicen que esta es la casa del último juez que mandó quemar una bruja en Salem. Y que el lugar está maldito por ésta, que juró venganza a gritos desde la pira crematoria. Por lo visto tampoco hace tanto tiempo de esto, un par de generaciones, creo. Algunos de los más viejos del lugar aún se acuerdan del Juez Salomon Blackheart y del juicio de Mary Jane Blackheart.

-Un momento, Clementine...¿El juez y la bruja eran familia?-preguntó asombrado Burt.

- Si. El Juez condenó a la hoguera a su propia hermana.

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por dr. dreamer el Dom Ene 26, 2014 1:56 am

-Pues espero que no siga por aquí, si le hizo eso a su hermana... no sé qué nos haría a nosotros por colarnos en su propiedad sin permiso- bromeó Max, intentando rebajar la tensión que todos tenían.

Entraron en la propiedad, y se dirigieron hacia el patio trasero, en el que se encontraba una especie de altar bastante extraño. LLegaron allí y se detuvieron frente al mismo.

-Y ahora, ¿qué hacemos?- preguntó Burt.

-Ahora mantendrán la calma y no se atreverán a levantar sus armas contra mi- contestó una voz desconocida, desde detrás de unos árboles. La figura de un hombre apareció de entre la arboleda.

Todos lo miraron sin entender, y todos levantaron sus armas, apuntándole.

-Creo que ya les avisé sobre las armas,- muchas nuevas figuras surgieron en torno a ellos, eran varias decenas, y todas empuñaban un revólver, apuntándolos- les agradecería que se relajaran, no tiene porqué haber heridos.

Bajaron las armas, viéndose vencidos.

-Creo que no me he presentado, mi nombre es John Morrison. Como verán por mi acento, soy del viejo mundo, como ustedes. Y aquí sólo estoy de paso. No tenemos porqué ser enemigos, tan sólo necesito una cosa que ustedes tienen: en concreto, ese reloj de bolsillo suyo, Maximillian.

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por dr. dreamer el Dom Ene 26, 2014 2:04 am

-¿Porqué quiere mi reloj? ¿Para qué lo quiere? ¿Qué es lo que está tramando?- preguntó Max.

-Bueno, como soy un caballero inglés, le responderé a sus preguntas. Verán, mi padre era un ingeniero, un visionario. Hace unos veinte años, inventó dos artefactos muy poderosos. Esos artefactos servían para controlar la mente. Uno de ellos controlaba la mente de los niños, y el otro la mente de los adultos. Habría inventado uno que sirviera para ambos, pero las mentes de adultos y niños son demasiado diferentes. Pero bueno, no les aburriré con detalles. La cuestión es que una vez creó esos aparatos, decidió que podían ser de interés para su amado país, Inglaterra. Les presentó los objetos a la cámara de los lores y a la reina para intentar vendérselos.

>>Ni siquiera le escucharon, ni siquiera le permitieron hacerles una demostración. Le ignoraron, se mofaron de él, parece que aún oigo sus carcajadas... Yo acompañé a mi padre ese día. Fue el peor día de mi vida, y de la suya...

>>Un gran genio como él, ignorado por unos ineptos... Aquello fue humillante. Yo era joven y aquello me afectó mucho, me hundió. Caímos en la miseria, sin ningún medio de vida, así que mi padre tuvo que empeñar uno de aquellos objetos, para comprar un billete al nuevo mundo, un lugar en el que los sueños podían cumplirse, un lugar en el que empezar de nuevo. Ese objeto es eso que usted llama su reloj...


Última edición por dr. dreamer el Dom Ene 26, 2014 11:00 pm, editado 1 vez

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por dr. dreamer el Dom Ene 26, 2014 2:14 am

>>Y el otro objeto, el cuál conservó mi padre, es este colgante- dijo exhibiendo un extraño colgante con una piedra roja y varios engranajes.- Mi padre se equivocó al conservar éste y no el otro. Este sólo permite controlar la mente de los niños, pero ése... Ah, ése permite controlar la mente de los adultos, imagina de lo que sería capaz... Hace unos años me decidí a vengar la humillación de mi padre y a demostrar la valía de sus inventos. Desde entonces he estado buscando ese reloj. Hace poco descubrí que lo tenía usted y le traje aquí. Ahora va a darme ese reloj.

-No vamos a darte ese reloj...- dijo Burt- Tendrás que matarme si lo quieres. 

-No me hagas reír, no necesito que me lo des, mis niños pueden quitártelo- a un movimiento de mano suyo, todos los niños que los rodeaban comenzaron a acercarse a Burt. Éste, levantó sus dos armas, apuntando a aquel hombre. Justo en ese momento, más de cincuenta pistolas se orientaron hacia su cuerpo, y dispararon. 

-¡Noooo!- gritó Max, interponiéndose entre Burt y los proyectiles, y empujando a éste al suelo. Más de cincuenta balas impactaron en su cuerpo, dejándolo hecho trizas. 

Burt y Clementina no podían creer lo que acababa de ocurrir. Burt lloraba, abrazando el cuerpo sin vida de su amigo. Se levantó con la mirada perdida, empuñó sus armas apuntando a los niños, pero Clementina le agarró de las muñecas.

-No, Burt, no son más que niños. Ellos no tienen la culpa.

-Pero...- la rabia le corroía las entrañas.

-No, Burt, le vengaremos, pero no ahora- le aseguró en voz baja, mientras le abrazaba. Burt lloraba, desconsolado.

El hombre se acercó al cuerpo sin vida de Max, y le arrebató el reloj del bolsillo. Se dio la vuelta y comenzó a alejarse del lugar. Los niños seguían allí.

-Bueno, -dijo, mientras se marchaba- dejaré aquí a mis niños, pues ya no los necesito. Si se mueven, ellos los matarán. Si no se mueven, no les harán nada. Además, en cuanto yo esté lo suficientemente lejos, mis niños caerán en un sueño profundo, del que despertarán a las pocas horas sin recordar nada de lo sucedido en lo últimos días. Adiós, espero no volver a veros- añadió, y se marchó.

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por Salvatore Corvo el Mar Ene 28, 2014 3:00 pm

Burt pasó varios minutos abrazando el cuerpo inerte de su amigo, ajeno a todo lo que le rodeaba, hundido en un dolor infinito teñido de rabia ardiente. Clementina, con su mano posada suavemente en el hombro de Burt, derramaba lágrimas de pura impotencia. A su alrededor, un ejército de niños que ya no le era útil al despreciable Morrison se movía de forma sonámbula sin dirección, confusos, muchos habían dejado caer sus armas al suelo, otros permanecían inmóviles, balanceándose adelante y atrás, como en estado de trance.

-Burt.- djo Clementina con toda la dulzura de que era capaz- Señor Minorrot, tenemos que volver a Salem. Hay que avisar de este terrible suceso y de que tenemos localizados a los niños desaparecidos. Burt...

El hombre levantó su mirada arrasada en lágrimas para mirar a la joven a los ojos. Ella pudo ver una pena insondable en su rostro, pero a la vez una fría determinación.

-Si. Tenemos que volver.- Se puso en pié y cargó con el cuerpo ensangrentado de Maximilian.

-Burt, no podrás cargar con él todos estos kilómetros hasta la ciudad.

- No voy a dejarlo aquí, Clementina. Eso no es negociable- dijo Burt con un sonrisa triste en los labios.- ¿Que hacemos con los niños?

-Intentaré ver cuáles están más despiertos y los pondré a cuidar al resto hasta que puedan venir desde la ciudad a buscarlos.No podemos ocuparnos de todos ellos nosotros solos, y menos ahora.

-Muy bien. Deja que te ayude.- suspiró él, dejando de nuevo el cuerpo delicadamente en el suelo.

Entre los dos pudieron acabar de despertar a los cinco jóvenes menos aturdidos, al tiempo que les retiraban a los pequeños todas las armas que quedaban y las tiraban al pozo que había en el centro del patio. Les explicaron lo que debian hacer para seguir sacando del trance a los restantes chicos y chicas que ahora pululaban por el descampado. Hecho esto, recogieron el cadáver de Maximillian y emprendieron el regreso a Salem.

Tardaron horas, y en todo el trayecto no dijeron una sola palabra. La lágrimas volvían a caer por las mejillas de los dos tristes caminantes.

La noticia se propagó como un reguero de polvora al que hubieran prendido con un fósforo. Un grupo de ciudadanos, con Randall Cage a la cabeza fueron a la casona del juez Blackheart a buscar a los niños, mientras en la posada "El Caldero Roto", justo encima de la taberna donde apenas hacía unas horas bailaban alegres, Burt depositaba el cuerpo exànime de su amigo en una larga mesa para velarlo. La gente de la ciudad, aunque curiosa, viendo su dolor le dejó a solas , y eso le ahorró, al menos de momento, dar explicaciones detalladas de lo acontecido, salvo que habían sido atacados por un demente en el bosque cuando buscaban a los chicos. Solo Clementina y Laura permanecieron a su lado en todo momento.

Pasaron las horas. Llegó la noche. Los hombres comandados por Cage volvieron con los pequeños, que fueron recibidos por una legión de preocupados padres. Alguien llamó a la puerta de la habitación donde Burt, Laura y Clementina velaban a Maximillian. Laura fue ver quién era.

-Buenas noches, señorita. Soy el inspector Lhesbury, de la Jefatura del condado. Hemos recibido aviso de que se ha producido un tiroteo y alguien ha resultado muerto. Tendría que hacerle unas preguntas al sr. Minorrot al respecto.

- ¿Quién es, Laura?- preguntó Clementina acercándose con paso rápido, molesta por la intromisión.Cuando su prima se lo explicó, Clementina se encaró furiosa con el recién llegado: -Inspector Lhesbury, el señor Minorrot acaba de perder a su mejor amigo a manos de un enajenado. Debería usted dedicar sus esfuerzos a detener a ese maldito asesino secuestrador de niños en vez de molestar a un pobre hombre en su dolor.

El policía retrocedió un paso ante la avasalladora energía desplegada por la joven. Miró al interior de la habitación, más allá de las dos primas, donde un desanimado Burt ocultaba su rostro entre las manos, con los hombros hundidos sacudidos por ocasionales sollozos.

-Disculpe, señorita. Solo hago mi trabajo, pero no soy un desconsiderado. Volveré mañana por la mañana. Por favor, digale al sr. Minorrot que esté localizable y que no abandone la ciudad sin haber hablado conmigo.- y llevándose los dedos al ala del bombin en señal de saludo, se retiró, bajando lentamente la escalera hacia la taberna.

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por Adri el Mar Ene 28, 2014 4:19 pm

Pasaron los meses. El inspector Lhesbury se había hecho cargo del caso de la muerte del Profesor Max con un éxito tan escaso como  el pelo de su cogote. 
 Tras interrogar a todo el pueblo de Salem, incluidos los niños y no encontrar ninguna pista de aquel tal Morrison, decidió dar carpetazo al asunto.
 Burt había estado intentando llevar todo con  furia calmada y con impotencia, pero era el momento de partir y volver al piso de la Avenida Rowenna, más vacío y solitario que nunca.
 Hizo las maletas y observó desde la ventana el oscuro pueblo de Salem. Aquel sitio maldito tan solo le había traído infortunio y disgustos.


Última edición por Adri el Mar Ene 28, 2014 4:36 pm, editado 1 vez

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por Adri el Mar Ene 28, 2014 4:34 pm

El viaje en barco se estaba haciendo más pesado de lo normal. Ni si quiera la inmersión en sus libros le ayudaba a olvidar y Burt Minorrot pidió una copa de Brandy al servicio a través del "Traquetophone" del camarote.

https://www.facebook.com/photo.php?fbid=396830013796165&set=a.396829920462841.1073741837.396797673799399&type=1&theater

Pasó media hora y su bebida no venía. Burt comenzó a morderse las uñas nervioso. El recuerdo de Max aun le provocaba un nudo en la garganta. Había muerto en vano, sin posibilidad de defenderse. Ese maníaco de Jhon Morrison no solo estaba totalmente loco, si no que era un maldito cobarde. Utilizar niños para cometer actos criminales de tan amplia magnitud era algo espeluznante. Pero no podía permanecer más tiempo en Salem. Todo tenía que volver a la normalidad, aunque resultase casi imposible. La palabra venganza estaba impresa en su mente y era imposible borrarla. Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos...
 De repente la puerta del camarote se abrió. Burt ni siquiera levantó la mirada.

-Le dejo aquí su brandy, señor Minorrot 

-Si, si...déjelo ahí... -Burt sintió un sobresalto al oír la voz de la camarera.

-¿Es que no se alegra de verme, señor Minorrot? Ha sido bastante complicado llegar hasta usted. Le parecerá bonito irse sin despedirse de sus amigos.

Clementina le sonreía desde la puerta del camarote con ese gesto travieso y sensual que tan solo ella sabe componer tan bien.

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por dr. dreamer el Mar Ene 28, 2014 8:56 pm

-¿Qué haces aquí, Clementina?- preguntó sorprendido.

-No podía dejarte volver a Londres sólo, para que te dedicaras a ahogar los recuerdos en el alcohol. No, Burt, esto no ha acabado. Morrison dijo que estaba de paso en el viejo mundo... Eso me hizo pensar: creo que ha vuelto a Inglaterra, a vengar la ofensa que le hicieron a su padre. Debes encontrarle y detenerle, no sólo por Maximillian, sino por tu país. Si decide vengarse de los lores y la Corona, todo se va a venir abajo. 

-Pues no sé cómo esperas hacerlo, querida...

-Creo que tengo una ligera idea...-dijo ella, con un forzado aire de misterio.


Última edición por dr. dreamer el Mar Ene 28, 2014 9:06 pm, editado 1 vez

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Re: II Relato Colectivo (2014)

Mensaje por dr. dreamer el Mar Ene 28, 2014 9:05 pm

Después de un largo viaje, llegaron a Londres con la clara intención de encontrar al malvado señor Morrison.

-Pasa, Clementina,- la invitó Burt- bienvenida a mi oficina y hogar, bueno, supongo que también al de Max...- comentó triste.

Clementina le agarró cariñosamente del brazo, se habían hecho muy amigos por el camino de vuelta. Le miró a los ojos, y pareció que el ánimo volvía a los de Burt. Ella se había convertido en su único motivo de felicidad. Era lo único que le animaba a continuar con aquella búsqueda imposible.

Pasaron al interior del piso de la Avenida Rowenna, y cerraron la puerta tras ellos. Burt se dirigió al despacho de Max, en busca de algo relacionado con la compra de aquel extraño reloj. Necesitaban saber dónde lo había adquirido, para intentar dar con Morrison. Era la única pista que podían seguir por el momento.

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Re: II Relato Colectivo (2014)

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