Relato: Colmillos en la Oscuridad

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Miér Ene 27, 2010 2:03 am

Sobresaliente!
Very Happy Very Happy Very Happy Very Happy Very Happy cheers

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Sr. y Sra. Absenta el Miér Ene 27, 2010 8:58 am

Magnífico, Sr. Electro ¡¡¡¡

No importa la espera, devoramos sus textos conforme nos llegan.

Sr. y Sra. Absenta

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Miér Ene 27, 2010 4:01 pm

Lamento no poder añadir más gente del foro al relato, pero como creo que ya comente, era una historia cerrada, con una serie de personajes ya prediseñados (me refiero a los miembros de la extinta Ars Obscura), a quienes como no conozco personalmente he creado su propia personalidad. El profesor Klauss, pues eso, es el profesor Klauss Very Happy . Se puede leer algo de su historia al principio del relato. Su vida viene marcada por la propia vida de su padre, un gran explorador y científico, el único hombre vivo que se enfrento a un Nosferatu Prime y del que el profesor guarda un colmillo en su reloj, esos viajes que realizó con su padre de niño son los que han hecho de él, el hombre que es hoy; un gran explorador y científico.
El profesor Brokenhaimer es un genio de las armas al que von Krupp admira particularmente (por su gusto por las armas naturalmente). El que sea un gran diseñador de armas (aunque ha diseñado otros artilugios igual de interesantes) no lo convierte en un hombre violento. El sabe que allí fuera las criaturas contra las que se enfrentan no pueden ser repelidas con palos y piedras, ni siquiera con un arma normal, deben crearse armas específicas para cada tipo de criatura y ese es su trabajo.
La personalidad del señor Constantine se puede resumir en dos palabras "Es Americano" Very Happy , aficionado a la pesca en su tiempo libre, gran bebedor (no alcohólico, que no es lo mismo) y con tendencia a lanzar exabruptos del tipo "¡Por Júpiter Tonante!", practicó durante años boxeo, sobre todo cuando estudiaba en la universidad, lugar donde se aficiono a catalogar cosas, empezó con la geología y cuando se le quedo pequeña siguió con la zoología y la arqueología. Fue tras la publicación de su libro “The Beast Within”, un catalogo de todos los tipo de cambiaformas conocidos, cuando fue reclutado para formar parte de la Ars Obscura y se le nombro jefe del Almacén Nº13 en Arizona su tierra natal. Parece un poco rudo por su aspecto, con su nariz rota y una pequeña cicatriz en el labio superior, pero quienes lo conocen saben que no lo es en absoluto.
¿Y el señor Absenta?, pues es un genio, el típico genio metódico que sabe que las cosas o se hacen bien o no se hacen. No forma parte de la Ars Obscura, pero sus conocimientos sobre criptozoología, y sus conocidos estudios sobre la conservación de criaturas no naturales le hacen siempre que es necesario, un hueco en cualquier expedición.
Casado con la señora Absenta, su fama vino tras realizar el primer vuelo en zeppelín a través del Himalaya. El matrimonio Absenta se complementa a la perfección ya sea a la hora de diseñar un artilugio, o en el combate contra una criatura de otro mundo. La señora Absenta es experta en criaturas árticas, Wendigos Yowies, Yetis, etc. Y suele ser reclamada para ir a países como Canadá o a la lejana Siberia para investigar ataques de estas criaturas, acompañada casi siempre por su amado esposo, quien se dedica al análisis de las mismas tras su captura y su posterior conservación. Tras ser capturado por ellos el primer espécimen vivo de un yeti cerca del lago Manosarawar en el Tíbet la reina Victoria les concedió personalmente la medalla de honor.

Espero que no se enfaden mucho conmigo los aludidos en el relato Very Happy .

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Sr. y Sra. Absenta el Jue Ene 28, 2010 11:03 am

Electro5 escribió: Tras ser capturado por ellos el primer espécimen vivo de un yeti cerca del lago Manosarawar en el Tíbet la reina Victoria les concedió personalmente la medalla de honor.

Espero que no se enfaden mucho conmigo los aludidos en el relato Very Happy .
¿Cómo podríamos enfadarnos?
Si nos ha puesto una medalla la reina victoria y todo ¡¡¡ Very Happy

Gracias, Sr. Electro. Su trabajo es muy apreciado.

Sr. y Sra. Absenta

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Mar Feb 09, 2010 2:23 pm

Bueno, pues otro cachico de relato. Próximamente a la venta las tapas para encuadernarlo Laughing .

El alcalde acompaño al profesor Klauss y sus compañeros hasta la chimenea del salón donde una figura sentada en un viejo sillón de piel aguardaba semioculto entre las sombras del hogar. Al levantarse y dirigirse hacia ellos pudieron ver que se trataba de un hombre muy alto, de no menos de metro noventa, cubierto por un grueso abrigo de piel de oso con capucha, bajo el cual se entreveía un grueso chaleco de piel de lobo gris con botones de plata con el escudo de Carpatia, y una camisa de cazador húngaro hecha del mejor algodón. El chaleco además estaba reforzado en la zona del pecho con dos placas metálicas remachadas de color dorado, con una serie de extrañas inscripciones y diagramas grabados en ellas, seguramente para proteger el corazón del dueño del chaleco de algún tipo de ataque mágico, además de proporcionarle una excelente protección frente a ataques físicos. Portaba también el extraño sujeto unos pantalones militares de color verde que el profesor Klauss identificó como pertenecientes a la guardia de Dragones del ejercito de Carpatia y unas botas de montar reforzadas con grebas de metal y puntera de acero. Al desprenderse de su abrigo los exploradores pudieron observar una canana con unos cartuchos de proporciones inusualmente grandes que ocultaban un ancho cinturón rematado con una hebilla que representaba la cabeza de un gran dragón. Pero lo que más sorprendió al grupo y que les hizo retroceder un paso fue el rostro del sujeto. Un rostro duro, adusto y serio, con una larga melena grisácea y barba poblada del mismo color, con la parte superior izquierda del rostro oculta tras una máscara dorada finamente trabajada con filigranas plateadas, sujeta a la cabeza mediante una serie de tiras de cuero con hebillas metálicas. Allí donde debería estar su ojo izquierdo había una pieza de gran complejidad mecánica. Se trataba de un juego de tres lentes de color rojo como el rubí y de diferentes tamaños que se desplazaban alrededor de un eje central mediante un complicado sistema de engranajes dorados, permitiendo al extraño personaje adaptar su visión a tres tipos de distancias, había una lente para distancias muy cortas incluso microscópicas, otra para la visión normal y media distancia y otra que servía para las largas distancias, haciendo las veces de catalejo. Para cambiar de una lente a otra solo se tenía que desear con el pensamiento y la orden era transmitida al conjunto de engranajes que inmediatamente hacían girar las lentes hasta posicionar en su sitio correcto la deseada. Si era necesario, a estas lentes se les podía añadir otras que permitían aumentar la luz nocturna permitiendo al usuario ver en la oscuridad. Otras permitían ver fluidos espectrales y rastros ectoplasmaticos, incluso había unas que servían para seguir el rastro de feromonas de ciertas criaturas. En su conjunto el hombre que tenían ante ellos era sin duda impresionante, tanto por su aspecto físico como por su porte que indicaba su pertenencia a la nobleza centroeuropea.
—Bienvenidos caballeros —dijo el enmascarado con voz recia, casi glacial. —Les estaba esperando.
—Herr Víctor von Krupp supongo —preguntó el profesor Klauss mientras inclinaba levemente la cabeza y alargaba la mano a modo de saludo.
—Ahh…, el profesor Klauss me imagino. Sí soy Víktor von Krupp, me alegro de conocerle por fin. —dijo von Krupp relajando el tono de su voz, mientras estrechaba fuertemente la mano del profesor.
—Yo también señor Krupp, he oído muchas cosas de usted aunque hubiera preferido conocerle en otra situación —respondió el profesor.
—Le aseguro que la mayoría de las cosas que se dicen de mí son exageraciones aunque no puedo negar que alguna puede que sean verdad —contestó con tono irónico.
—Espero que las exageraciones solo sean las cosas malas. Me presento soy el profesor Torsten von Brokenhaimer.
—Profesor Brokenhaimer, he leído muchas cosas sobre usted y algunas de sus creaciones forman parte de mi colección de armas.
—Vaya, no esperaba que mis creaciones hubieran llegado tan lejos, me considero un mero inventor y explorador.
—Vamos, vamos, herr profesor no peque de inmodestia, si bien los movimientos de la Ars Obscura se mantienen en secreto por razones obvias, la fama de algunos de sus miembros ha atravesado las fronteras y es conocida entre las gente que nos dedicamos a esto —respondió von Krupp apretando fuertemente la mano del profesor Brokenhaimer entre las suyas.
—Permítame presentarle a dos de nuestros colaboradores —dijo el profesor Klauss dirigiéndose a von Krupp. —El señor Constantine miembro de la rama americana de la Ars Obscura; es nuestro catalogador jefe y dirige el Almacén 13 en Arizona. Es además un insigne y atrevido explorador, aparte de un reputado criptoarqueólogo.
—Un placer conocerle herr Constantine, quizás un día de estos pueda mostrarle algunas piezas de mi colección, como criptoarqueólogo seguro que estará muy interesado —dijo dirigiéndose al señor Constantine.
—Será un honor, he oído grandes halagos sobre su país, sobre todo sobre sus ríos y su pesca de la que soy gran aficionado en el tiempo que tengo libre, por desgracia nuestro paso por Carpatia fue demasiado apresurado como para permitirme practicar mi afición.
—Pues dese por invitado herr Constantine, nuestros ríos y los peces que hay en ellos quedan a su disposición y la de su caña —respondió von Krupp de manera animada.
—Este es el señor Absenta —dijo el profesor Klauss mientras indicaba con un gesto al señor Absenta que se acercara a ellos. —Puede que haya leído algunos de sus trabajos sobre criptozoologia y medios de conservación de especies no naturales, además tanto él como su esposa son grandes inventores, nuestra organización dispone de muchas de sus creaciones ya sea a nivel de aparatos de laboratorio como de armas y hemos de reconocer, que algunas de estas nos han sacado de más de un apuro.
—Un placer conocerle señor Krupp y he de decirle que estoy vivamente interesado en saber todo sobre el asunto que nos trae aquí —dijo el señor Absenta.
—El placer es mío herr Absenta, mi biblioteca dispone de algunos ejemplares de sus estudios de investigación sobre la conservación de entidades paranormales así como de sus exploraciones a las regiones árticas. Lamento que su esposa no haya podido venir, quizás en otra ocasión y en cuanto al asunto que les trae aquí ahora mismo pasare a darles todos los detalles posibles.
Dicho esto von Krupp hizo una señal a Ladislau y este trajo consigo varias sillas que coloco cerca del fuego y alrededor del sillón donde había estado sentado el monarca carpatiano antes de que llegaran los exploradores. Segundos después la mujer del alcalde apareció con una bandeja de metal con seis pequeños vasos de cristal y una botella de barro de las que se usan habitualmente en esa región para guardar bebidas espirituosas.
—Bien caballeros, siéntense y les pondré en antecedentes. Hace dos meses ocurrió el primer suceso destacable. Un joven del lugar llamado Varnia fue encontrado en el campo donde había llevado a pastar sus vacas con el cuerpo completamente destrozado y sin una gota de sangre. En días sucesivos los animales de varias granjas empezaron a padecer algún tipo de anemia que les hizo perder mucho peso, y en ciertas partes de su cuerpo aparecieron diversas marcas sospechosas a modo de mordisco. La opinión inicial de la gente del pueblo fue que debían haber estado sufriendo el ataque de lobos o perros asilvestrados ya que estos cuando no tienen alimento en las montañas debido a la nieve suelen bajar al pueblo y matar una o dos vacas para alimentarse, pero era extraño pues todavía faltaba mucho para las primeras nieves. Fue entonces cuando Ladislau aquí presente comento que un mes antes del primer suceso fue de caza a un bosquecillo cercano, donde habitualmente suele haber buena provisión de liebres y algún zorro y se dio cuenta de que no había ninguno, el bosquecillo estaba vacío. Otros vecinos también cazadores dieron referencia de casos similares, pero no le habían dado importancia pensando que quizás habían tenido un golpe de mala suerte. Con lo cual nos encontraríamos con una especie de progresión, primero fueron atacados los animales del bosque, luego lo que fuera que estaba actuando de esa manera atacó al joven Varnia en un campo lejos del núcleo del pueblo y luego se envalentono lo suficiente como para entrar incluso en las granjas dentro del pueblo.
—Sinceramente y no se ofenda von Krupp —dijo el señor Absenta. —Por lo que nos ha contado hasta ahora no da la impresión de que nos estemos enfrentado a ningún tipo de criatura extraña, admito que si bien es cierto que los lobos y perros asilvestrados suelen atacar granjas y a personas solas cuando en su territorio no hay alimento y que esto suele ocurrir solamente en tiempos de grandes nevadas. No es más cierto que algunas especies de perros asilvestrados han creado el pánico en muchos países de Europa central, arrasando poblaciones enteras, devorando todo lo que encontraban en su camino, y no solo en invierno, sino también en primavera y verano. Con lo cual mucho me temo que en este caso estemos también ante el ataque de algún perro asilvestrado que se ha envalentonado lo suficiente como para atacar dentro del pueblo.

Bueno pues eso. To be continued Razz

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Miér Feb 10, 2010 12:39 pm

Ha pensado en publicar el libro? no estaria nada mal Smile

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Miér Feb 10, 2010 3:44 pm

Profesor Frederic Klauss escribió:Ha pensado en publicar el libro? no estaria nada mal Smile

Mi capacidades como escritor mucho me temo que no sirvan para publicar un libro. No me veo ni escribiendo uno de poemas de Gloria fuertes Razz .

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Sir Jack Winchester el Miér Feb 10, 2010 4:43 pm

Electro5 escribió:

Mi capacidades como escritor mucho me temo que no sirvan para publicar un libro. No me veo ni escribiendo uno de poemas de Gloria fuertes Razz .

Engranaje cobrizo,

dónde lo venden no sé,

aunque sé cómo se hizo

un azulado corsé.

Sir Jack Winchester

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Jue Feb 25, 2010 9:41 pm

Bueno... pues otro cachico. A disfrutarlo Very Happy

—Pero… yo lo vi —dijo el alcalde Ladislau acercándose temerosamente al grupo allí reunido. —No era un perro, ni un lobo, estoy seguro, era una criatura del infierno.
—¿Y cómo puede estar usted tan seguro señor alcalde? —pregunto inquisitivamente el señor Constantine.
—Por qué ningún perro asilvestrado, ningún lobo hambriento, se abría puesto a dos patas y me habría destrozado la cara así —y dicho esto el alcalde cogió un porta vela que había encima de una repisa en la chimenea y mostro al grupo la gran cicatriz angulosa que recorría toda la longitud de su rostro.
—¡Válgame el cielo! —espeto el profesor Brokenhaimer. —¿Eso se lo ha hecho esa criatura?.
—Fue hace dos semanas, empezaba a anochecer y una anciana vino toda asustada a buscarme a casa, había visto una gran sombra moviéndose entre las tumbas del cementerio, justo cuando salía de rezar, en vista de lo que había estando pasando cogí mi escopeta y fui a pedir ayuda a algunos miembros del consejo, pero estos estaban demasiado asustados como para ir, así que decidí ir yo solo. El lugar estaba tranquilo, primero miré dentro de la iglesia, allí no había nadie. Desde que falleció el párroco hace tres años nunca se hacen misas, pero la gente es devota y entra a rezar y limpiar la iglesia. Luego fui al cementerio que está pegado a la iglesia. Al principio no vi nada anormal, pero mientras me iba acercando al panteón donde fueron enterrados los fallecidos por la peste vi que su puerta había sido movida, más bien desplazada de su sitio, aunque te tenías que fijar mucho para darte cuenta. Fue entonces cuando los oí —en ese momento el alcalde que hasta ese momento intentaba mantener la compostura, perdió durante unos segundos el habla debido a una mezcla entre emoción y miedo por rememorar tan dramático acontecimiento.
—¡Por Júpiter Tonante! —lanzó un exabrupto el señor Constantine. —No nos deje así con este suspense señor alcalde, beba un poco de licor y recupere el habla por Dios.
—Gracias caballero —respondió el alcalde mientras cogía con sus temblorosas manos el vaso con licor de hierbas que le tendía amablemente el señor Constantine y se lo tomaba de un solo trago.
—¿Qué es lo que oyó señor Ladislau? —preguntó el profesor Klauss intentando dar a su voz una entonación lo más calmada posible.
—Pasos, caballero, oí pasos que provenían de las profundas criptas del panteón.
—Sería algún vecino visitándolo, llevando flores a algún familiar —argumentó el señor Constantine mientras vertía una medida de licor de hierbas en el vaso que les había traído de manera discreta la esposa del alcalde.
—No, ese lugar no lo visita nadie. Hace veinte años cuando la peste asoló esta región, muchos de nuestros vecinos incluyendo mis hijos fallecieron a causa de la enfermedad. Debido al miedo al contagio sus cuerpos en vez de enterrarlos en tumbas individuales, fueron colocados bajo una antigua caverna que hay en el cementerio, esta caverna tiene varios niveles de profundidad y enlaza con otras más pequeñas por múltiples túneles inexplorados. Ya había sido utilizada muchos siglos atrás como cripta por las poblaciones que habían vivido antes en esta región y nos pareció lo mejor para guardarlos. Encima de la entrada se construyó un acceso con escaleras y se coloco una puerta metálica para impedir que nadie pudiera acceder a ella.
—¿Y porque no incineraron los cuerpo? Es lo más habitual en los casos de peste —pregunto el profesor Klauss.
—Son Haschinn —respondió von Krupp —es una rama de la religión ortodoxa que piensa que para que una persona que muere pueda entrar en el cielo su cuerpo debe estar intacto, por eso no se incineran, incinerarlos habría significado para ellos condenar eternamente el alma de sus seres más queridos.
—Así es —agregó el alcalde —nuestra fe prohíbe manipular o molestar a los cuerpos de los fallecidos de alguna manera, por eso me extraño que alguien del pueblo hubiese bajado a la cripta, así que acerque mi oído a la puerta metálica intentando averiguar algo y los volví a oír, volví a oír los pasos que subían pesadamente por los escalones de piedra, era un andar extraño, como si a la persona que subía de las profundidades del panteón le costase mantener el equilibrio. Entonces oí un chillido bestial y ensordecedor justo detrás de la puerta. No sabría decirle que ocurrió exactamente después porque mi mente quedo medio nublada por el horror y el espanto, pero sí recuerdo que la puerta salió despedida hacia atrás llevándoseme conmigo, quede medio inconsciente por el fuerte impacto y al tratar de incorporarme lo vi. Una enorme sombra bípeda, mucho más alta que yo, incluso que von Krupp, con unos ojos grandes, rojizos, que brillaban a la luz de la luna con enorme malignidad e inteligencia y entonces llego el horror definitivo, de su rostro del que solo veía los brillantes ojos surgió una enorme boca en la que se vislumbraban unos terribles y feroces colmillos, mirar esa boca bestial de cerca, esa oscura apertura al averno fue como mirar al abismo y que este te devolviera la mirada y su aliento era como el de mil tumbas abiertas y entonces chilló y volvió a chillar, nunca había oído antes de ese día un sonido como ese, era algo que vibraba, que te atravesaba el alma, dejándola paralizada, intente incorporarme para defenderme, pues daba por hecho que los terribles colmillos estaban dispuestos a atravesar mi carne y desgarrarla por completo y fue entonces cuando me golpeo con su ala en la cabeza, dejándome inconsciente y marcándome la cicatriz que pueden ver en mi rostro.
—¿Un ala?, ¿está completamente seguro de que es eso lo que vio? —pregunto sin poder ocultar su excitación el profesor Klauss.
—Sí, estoy completamente seguro, un ala correosa con garras que fueron las que me hirieron.
—¿Y después? —pregunto el profesor Brokenhaimer mientras miraba más detenidamente las horribles marcas de la cara del alcalde.
—Después nada, un vecino me encontró tirado en el suelo inconsciente y sangrando profusamente por la cara, con la puerta metálica aun cubriéndome parte de mi cuerpo, me llevaron a casa y estuve varios días con fiebre y fuertes dolores, el golpe me había roto varias costillas así que tuvo que venir el médico y vendármelas. Me calle lo que había visto para no causar más miedo entre la gente y después cuando me conciencie de que lo que había visto no era natural decidí ir a pedir ayuda a von Krupp, ya que su fama sobre sus conocimientos de temas arcanos es muy conocida.
—Y bien von Krupp, ¿qué opina?, que cree que vio nuestro alcalde —pregunto el profesor Klauss dirigiéndose a von Krupp.
—¿Sinceramente?, no tengo ni idea —respondió von Krupp con un gesto negativo de la cabeza. —Cuando el señor Ladislau llego a mi castillo solicitando mi ayuda y me contó lo que les acaba de referir, me puse a buscar entre mis archivos cualquier información que pudiese aportar un poco de luz al asunto, pero fracasé, tengo muchas criaturas extrañas catalogadas entre mis archivos, ya sea criaturas criptozoologicas, entidades sobrenaturales o preternaturales, demonios, etc. y ninguna concordaba con lo que me había relatado el señor Ladislau.
—Quizás un vampiro, en Rumania no son raros las noticias de ataques de esas criaturas —dijo el señor Absenta.
—Al principio lo pensé, pero… si la criatura que ataco a nuestro buen alcalde es la misma que ha realizado los ataques por la zona, no puede serlo, ya que al joven Varnia lo mataron de día y los vampiros son nocturnos como todos sabemos y además está lo de las alas, sinceramente no encontré conexión entre vampiros y alas.
—Algunas leyendas hablan de la capacidad de algunos vampiros de convertirse en murciélagos ¿no?. —dijo el señor Constantine a modo de pregunta.
—Cierto —le respondió el profesor Klauss —pero se tratarían de murciélagos pequeños de no más de tres metros de envergadura alar, y aquí estamos hablando de una criatura que erguida ya mide los dos metros de alto con lo que su envergadura alar sería de por lo menos diez o más metros.
—Válgame el cielo, donde nos hemos ido a meter —dijo el profesor Brokenhaimer mientras sorbía un poco del verdoso licor de hierbas.
En ese momento von Krupp se levanto del sillón donde había estado sentado durante todo ese tiempo y se dirigió a los miembros de la Ars Obscura allí presentes. —Ya les dije que esto sería muy interesante, interesante y peligroso —Y entonces sin que nadie los esperase, de manera espontanea, rompió a reír con unas carcajadas fuertes y secas, como si una estatua de mármol tuviese esa capacidad. Los miembros del grupo se miraron unos a otros sorprendidos por tal acto de espontaneidad proveniente de alguien que ellos no esperaban que pudiera tener y rompieron a reír también al unisonó, en parte por los nervios y en parte por alivio.
—Yo creo que con su permiso me retirare a dormir, este mejunje diabólico que he estado bebiendo, está empezando a marearme —dijo el señor Constantine mientras intentaba agarrarse al respaldo de su silla.
—Le acompañare a los aposentos que les hemos preparado —respondió el alcalde. —Están en el piso de arriba, donde se encontraban los dormitorios de los chicos.
—Creo que yo también me retirare con su permiso, estoy un poco cansado del viaje y será bueno recuperar fuerzas para lo que pueda ocurrir —dijo el profesor Brokenhaimer siguiendo a los dos primeros.
—Yo me quedaría pero esa maldita carreta, porque no puede recibir otro nombre, me ha estado destrozando la espalda durante todo el viaje, a saber cómo amaneceré mañana, por suerte me he traído un linimento hecho en el Tíbet, que quita todos los dolores articulares, quizás alguno de ustedes pueda aplicármelo en la espalda —comento el señor Absenta mirando al grupo que ya empezaba a subir la escaleras.
—Ni lo piense, señor Absenta, puede que esté un poco borracho por ese mejunje de hierbas, pero aun estoy lo suficientemente sobrio como para no jugar a aplicar cremitas ni otros mejunjes con otro hombre —respondió el señor Constantine mientras se le escapaba la saliva por la boca a medida que intentaba pronunciar las palabras con la torpeza habitual de aquellos que llevan en su cuerpo una copa de mas.
—Bueno… —empezó a responder todo colorado el señor Absenta. —Es que estoy acostumbrado a que sea mí amada esposa la que me lo aplique en las zonas donde yo no llego, y como ella no está yo pensé… .
—No se preocupe señor Absenta —dijo Ladislau mientras ayudaba a subir otro escalón al señor Constantine. —Yo mismo se lo aplicare, aquí es costumbre muy habitual el uso de linimentos, cataplasmas, ungüentos y demás, tenemos medico, pero es compartido con otros pueblos, así que a veces nosotros mismo debemos hacer nuestras propias curas.
Dicho esto el grupo subió a la habitación superior mientras abajo quedaban el profesor Klauss y Viktor von Krupp.
—¿Le sirvo otro vaso de licor de hierbas profesor? —pregunto von Krupp señalando con el dedo la botella de barro llena de liquido verdoso.
—Ufff no gracias señor Krupp he visto los efectos de tan diabólico mejunje en el señor Constantine y eso que él es un hombre acostumbrado a beber bebidas muy fuertes y en grandes cantidades.
—Sí, este licor es una receta ancestral, que ya son muy pocos la que la conocen, la trajeron según he oído unos monjes que la elaboraban con una formula heredada de los antiguos celtas. Según cuentan la crearon mientras buscaban una licor espirituoso que otorgara la vida eterna, y puede que lo haga, pues en los pueblos donde se sigue bebiendo los más ancianos superan con creces los cien años. Pero hay que tener mucho cuidado con ella, entra suave por la garganta como el anís de España pero al rato sus efectos son demoledores, aunque estés acostumbrado a bebidas fuertes como el whiskey, el vodka o la mismísima absenta.

To be continued...

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Sr. y Sra. Absenta el Jue Feb 25, 2010 10:28 pm

Está emocionante, Sr. von Krupp...
Una vez más, le felicitamos por su historia y le animamos a proseguir Very Happy

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Jue Feb 25, 2010 10:40 pm

Sr. y Sra. Absenta escribió:Está emocionante, Sr. von Krupp...
Una vez más, le felicitamos por su historia y le animamos a proseguir Very Happy

En realidad ya falta poco para terminar. Aparece el bicho se come a la mitad de los protagonistas, los otros terminan conmocionados y en un psiquiatrico. No espera... eso es en un relato de Lovcraft. Shocked Nada, que no les cuento como va a terminar. Laughing

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Miér Abr 07, 2010 12:54 am

Bueno pues esto ya se va acercando al final, de hecho debo terminarlo un poco antes de lo previsto. Tengo apalabrado un guión de esta historia con la Warner para hacer una mini serie Very Happy .

Mmmm… Observo que mira con mucha atención mi ojo izquierdo profesor —comento von Krupp cambiando radicalmente de tema.
—Lo siento, no quería ofenderle —respondió el profesor Klauss un tanto avergonzado al verse descubierto.
—No me ofende, la curiosidad fue la que hizo que el hombre prehistórico saliese de su caverna y explorase este mundo.
—¿Puedo preguntarle que le ocurrió?. He oído historias al respecto, pero preferiría oír su versión.
—Bueno… —respondió el monarca buscando en su mente los recuerdos de acontecimientos pasados —fue hace mucho tiempo, yo era muy joven y como tal muy impetuoso y hasta cierto punto un tanto engreído también. Lo quería saber todo, buscaba conocimiento, ansiaba el conocimiento supremo. Eso me llevo a indagar sobre los mitos del Edén, del árbol del conocimiento del bien y del mal y la fuente de la eterna juventud. Estuve muchos años investigando, visitando antiguas bibliotecas de saber prohibido, preguntando a maestros y sabios de múltiples religiones y países. Hasta que un día localicé su posición en cierta región inexplorada de Asia. En un valle oculto en el Himalaya, entre dos ríos y rodeado de cumbres imposibles. Organicé una gran expedición le dije a mi padre que partía en busca del secreto definitivo y me dirigí hacia el Tíbet. Después de varios meses de viaje, con todos los demás miembros de la expedición muertos o desaparecidos llegue exhausto y muerto de frio a la entrada del valle donde me encontré ante su guardián. Una criatura a la que los antiguos textos bíblicos denominaban Querub y que por su aspecto nosotros llamamos Dragón.
—¿Querub?, ¿no es un tipo de ángel? —preguntó el profesor Klauss sorprendido ante tal afirmación.
—Sí —respondió Krupp mientras se servía otra vaso de licor —según las antiguas tradiciones de entre la jerarquía angelical, los más importantes y poderosos son los llamados Querub y Seraph. A los Querub se los ponía a vigilar los lugares sagrados como el Edén o las puertas celestiales y a los Seraph se les encargaba la seguridad del propio Dios. Aunque su aspecto dista mucho de ser como lo representan las imágenes sagradas, con rostro de hombre y múltiples alas con ojos. En realidad son criaturas aladas, grandes y fuertes, de aspecto draconiano, con el cuerpo recubierto con un tipo de escamas que se asemejan a las partes de una armadura, un rostro de lagarto terriblemente fiero con su boca repleta de colmillos y una especie de recubrimiento piloso en la cabeza que le da el aspecto de una larga cabellera que oscila entre el color dorado y el blanco níveo. Siempre van armados con una larga lanza y cuando se desplazan pueden hacerlo volando, a dos patas o arremeter furiosos a cuatro. Cuando lo vi ante mí me recordó una extraña fusión entre un gran lagarto y un antiguo caballero medieval con su armadura. No es de extrañar que a Lucifer que era un Seraph pasaran a llamarlo la Antigua Serpiente y a representar a los arcángeles abatiéndolo con una lanza mientras intenta defenderse con sus fauces.
—Entonces… ¿consiguió entrar?.
—Ja, ja, ja —rió estruendosamente von Krupp —estimado profesor, no pase ni de la entrada como se diría vulgarmente. Enfrentarse a una criatura así es enfrentarse a la cólera de Dios en la Tierra. Yo iba bien pertrechado de conjuros y hechizos, incluso llevaba conmigo mi escopeta favorita, que ha llegado a abatir un Mokèle-mbèmbé en los pantanos del Congo —von Krupp le mostró su arma que hasta ese momento se encontraba apoyada en una de las paredes del pequeño salón. Se trataba de una escopeta con un cargador circular de grandes proporciones. Tanto el cañón como los receptáculos de los cartuchos eran del color de la plata bruñida con piezas doradas incrustadas en ellos, debajo del gran cañón se encontraba una cabeza de león símbolo de Carpatia y que al profesor Klauss le pareció estaba hecha de oro, la empuñadura con relieves y la mira parecían estar hechos también de ese mismo material. Más que un arma para la caza, parecía una joya hecha para decorar el salón de algún gran señor.
—¿Entonces…? —preguntó el profesor Klauss mientras admiraba el delicado trabajo artesano de la escopeta y se preguntaba mentalmente que clase de persona aguantaría el retroceso de semejantes cartuchos.
—Entonces… —continuo von Krupp —hice lo que cualquier estúpido joven e impulsivo habría hecho. ¡Atacar!. Primero lance un hechizo de retención con intención de atrapar a la criatura sin dañarla. Obvia decir, que a los Querubs no les hace efecto la magia, aunque entonces yo no lo sabía. Visto que eso no servía, cogí mi arma, le quité el seguro y le descerrajé cuatro tiros seguidos. Los cuatro hicieron impacto en su cabeza de lagarto, pero fue como si un mosquito picase a un elefante, ni se inmutó. Aunque no debió hacerle mucha gracia pues arremetió contra mí con toda su fuerza. Con un solo golpe de su ala fui arrojado contra un árbol, sentí un tremendo dolor en el costado causado por la rotura de una costilla, me empezó a faltar el aliento y el sabor de la sangre tiño mi boca, si no hubiese ido protegido por una cota de malla debajo de mi camisa, seguramente habría muerto en ese mismo instante. Eso me hizo enfadar, ¡como osaba esa criatura dañarme! a mí a un von Krupp, cogí mi machete de caza y sin dudarlo me abalance contra su pecho intentando golpear allí donde suponía estaría su corazón. Todo fue inútil, el duro acero carpatiano se partió como una rama seca al impactar contra él. La criatura rugió más por indignación que por dolor ya que mi cuchillo no había hecho mella en su acorazado pecho y lanzó un fuerte zarpazo contra mi rostro. La sangre caliente surgió a borbotones del lugar donde momentos antes había tenido un ojo y que ahora solo era una cuenca vacía. El dolor era insufrible, con la costilla rota clavándose en mi pulmón y mi ojo izquierdo arrancado de cuajo. Pero yo estaba colérico y solo pensaba en derrotar a la criatura que ahora intentaba morderme en la cabeza con su poderosa mandíbula. A tientas conseguí coger una granada de palo que siempre llevo sujeta de mi cinturón. Mientras esquivaba sus embates, conseguí quitar la anilla e introducir el explosivo dentro de su boca. Intente apartarme a tiempo, pero el Querub me había sujetado con una de sus garras. La explosión hizo que me soltase violentamente y quede inconsciente al golpear mi cabeza con una roca.
Cuando desperté minutos después, el se encontraba allí, mirándome. Su rostro mostraba enfado e indignación, pero no ira, era como si lo que realmente le molestase hubiese sido mi osadía al atacarle, pues no debía ser considerado por él digno de tal acto.
Entonces el Querub habló, nunca habría podido imaginar un sonido como ese, por un lado era como el sonido del trueno retumbando en las montañas, pero por otro tenía cierto deje armonioso y musical.
—Como osas atacarme subcriatura —gruñó el Querub.
— ¡Vengo a reclamar mi derecho al conocimiento! —grite yo, mientras escupía una mezcla de sangre y saliva.
— ¿Tu derecho? — preguntó el Querub. —Tú un mono desnudo, un pedazo de arcilla mal moldeado, un cacho de carne en permanente estado de descomposición. ¿Tú osas hablar de derechos?.
Y entonces hizo lo que menos podría esperar que hiciera una criatura como esa. Se echo a reír. Y lo hizo con una carcajada de tal intensidad que pensé que mis oídos iban a estallar.
—Vosotros los humanos solo estáis vivos porque nuestro padre lo permite. Por vuestra culpa hubo una guerra entre hermanos. Una guerra que acabó con la muerte de muchos de nosotros. ¿Y todo por qué?, por una subcriatura, un ser egoísta que sólo piensa en comer y reproducirse, sois tan defectuosos que incluso malograsteis este lugar creado expresamente para vosotros. Un paraíso, un Edén donde tendríais que haber vivido felices para siempre y fue vuestro orgullo, vuestra prepotencia, vuestra estupidez, la que os llevo a perderlo y a ser expulsados. Y aquí estoy yo, eterno vigilante de un lugar al que nunca podréis regresar.
—Bien, acaba pues conmigo, pero no dudes que no moriré sin luchar —repliqué yo con los dientes apretados.
—Tranquilo humano, no es mi intención matarte, nuestro padre sabe de vuestra eterna curiosidad y dio por hecho que algún día alguien como tú vendría hasta aquí para intentar pasar a través de las puertas del paraíso.
—Entonces… ¿me dejaras pasar? —pregunté yo esperanzado de que la perdida de mi ojo hubiera servido para algo.
—Imposible, nuestro padre nos dio unas órdenes muy claras. No deberíamos matar a aquel humano que intentase entrar, pero nunca deberíamos permitirle que lo hiciese, no hasta que llegue el momento en que se le autorice al ser humano a regresar aquí. Y para eso os falta mucho, mucho tiempo —y volvió a reír de manera terrorífica. —Ahora parte, regresa a tu hogar, vive tu vida plenamente y quizás, solo quizás cuando mueras se te permita ver este lugar y entrar a través de las doradas puertas celestiales. —Y dándose la vuelta como si yo no estuviera allí regreso a la entrada del valle.
—Entonces… ¿regresasteis a vuestro hogar con las manos vacías? —preguntó el profesor Klauss vivamente interesado.
—Con las manos vacías y sin un ojo como podéis apreciar. Pero no por eso he cejado en mi empeño, en mi búsqueda del conocimiento. En cuanto a lo de entrar en el cielo, sinceramente, prefiero ser primero en el infierno que segundo en el cielo —y volvió a reír de manera estruendosa mientras a la mente del profesor Klauss le venía la imagen de una criatura en forma de dragón riéndose a carcajada limpia y se dijo a si mismo cuan parecidos debían haber sido esas dos criaturas, el hombre que estaba ante él con su reluciente ojo mecánico y el ser al que los antiguos llamaban Querub y al que nosotros conocemos como Dragón.

CAPITULO 5

La mañana estaba muy fría, el suelo permanecía con una ligera capa de nieve de la noche anterior, por suerte nuestros exploradores habían recuperado fuerzas gracias a un suculento y abundante desayuno preparado por Gerta la esposa del alcalde de Vladek. Tenían previsto visitar los lugares donde habían sucedido los ataques de la criatura, primero el bosque, después los campos donde el joven Varnia había sido asesinado, luego alguna de las granjas y por último el cementerio. Dejaron este para el final porque no querían levantar suspicacias ni crear malestar entre los vecinos del pueblo. Una cosa era que unos extranjeros vinieran a echarles una mano y otra muy distinta es que fueran a molestar a sus difuntos. En esa clase de temas los Haschinn eran muy estrictos.
El Bosque se encontraba a un par de kilómetros del pueblo y era extremadamente frondoso, y muy rico en caza por lo que les había comentado el alcalde, pero en esos momentos, excepto por algunos pájaros de nieve que los miraban curiosos no pudieron observar ningún otro tipo vida animal. Tal y como había dicho Ladislau, la criatura había debido devorar todo aquello que encontró a su paso, zorros, conejos, quizás hasta algún lobo que si bien no eran muy numerosos en la zona sí que de vez en cuando se podía ver alguno merodeando las granjas más alejadas del pueblo.
Los campos donde el joven Varnia fue encontrado muerto se encontraban igual que el día de su muerte excepto por la nieve. Nadie se había atrevido a llevar sus vacas hasta allí por temor a ser atacados. El profesor Absenta recogió muestras del lugar donde se encontró el cadáver por si había restos biológicos de algún tipo. Mientras el Señor Constantine y el profesor Brokenhaimer localizaron unas extrañas pisadas en una zona embarrada y libre de nieve y se dispusieron a sacar un molde en yeso bajo la atenta mirada del profesor Klauss y von Krupp. Con sus hallazgos a buen recaudo se dirigieron a las granjas más cercanas al pueblo, las ultimas en ser visitadas por la criatura donde intentarían obtener alguna información que corroborase la historia del alcalde.
—Caballeros… les presento a Fidias Olieq, pertenece al consejo de ancianos y es el propietario de esta granja, la ultima en ser atacada por el ser al que perseguimos —Ladislau hizo las respectivas presentaciones de rigor y explico al consejero Olieq los motivos de su visita.
—Entonces, ¿creen que esa criatura que dice haber visto el alcalde es real? —pregunto el anciano al profesor Klauss.
—Bueno… el señor Ladislau no tiene ningún motivo para mentir, si bien es cierto que puede haber algún tipo de exageración en sus observaciones. Es por ese motivo por el que estamos revisando los lugares por donde se movió la criatura y cogiendo muestras. —respondió el profesor Klauss.
—¿Usted vio algo señor Olieq? —pregunto von Krupp dirigiéndose al anciano consejero.
—Ver, ver, lo que se dice ver, no, pero si intuí la presencia de algo, una especie de sombra inconexa como si se tratase de una niebla moviéndose entre el rebaño de vacas. Fue más la sensación de una extraña presencia que la certeza física de que hubiera allí algo. Pero lo que sí es cierto es que al día siguiente dos de mis vacas aparecieron desangradas y horriblemente mutiladas y dos de mis mejores corderos no estaban.
—Quizás lobos o perros asilvestrados —comentó el señor Absenta.
—No, no creo —respondió el anciano con un movimiento negativo de cabeza para reafirmar su respuesta. —Si hubieran habido dentro del corral cuatro, cinco o incluso seis vacas, sí que hubiera podido pensar en lobos o en perros asilvestrados, pero estaba el rebaño entero encerrado. ¿Ha visto alguna vez caballero lo que le hace un rebaño de vacas histérico a un lobo?.
—Admito que no, no lo he visto nunca —respondió el señor Absenta.
—Digamos de una forma grafica, que al día siguiente podría utilizar la piel del lobo como alfombra, ya que el resto del cuerpo habría sido convertido en pulpa por lo pisotones de los animales.
—No niega pues la veracidad del avistamiento del alcalde —le pregunto el profesor Brokenhaimer
—Ni niego, ni afirmo, el señor Ladislau es uno de los pilares de la comunidad, y por lo tanto un hombre al que hay que respetar tanto en sus opiniones como en sus decisiones, si él afirma que es lo que vio, para mí y para el resto del consejo nos vale, es ese el motivo por el que se acordó que fuese a buscar ayuda a Carpatia. Si hubiera sido otro vecino del pueblo el que nos hubiese venido con esa historia, probablemente a estas horas ustedes caballeros no estarían aquí. Personalmente no me hace mucha gracia la presencia de extraños en el pueblo pero la situación requiere adoptar medidas que no son del agrado del todo el mundo.
—Pues han tenido mucha suerte de que fuera él el que vio a la criatura, gracias a eso estamos nosotros aquí para solucionarles la papeleta —añadió el señor Constantine con sarcasmo sin quitar la vista de la pipa que estaba cargando con aromático tabaco cubano.
Todos se quedaron mirando enfadados al señor Constantine, excepto el alcalde Ladislau que no podía cerrar la boca por el asombro de oír a un extraño dirigirse así a un miembro del consejo de ancianos y von Krupp en cuyo rostro se veía una enorme sonrisa de condescendencia.
—¿Quéeeee…? —exclamo encogiéndose de hombros —¿Acaso no es verdad?, hemos recorrido miles de kilómetros para venir en su ayuda, sino no fuese por nosotros y por Ladislau, como esperaban ellos solucionar este embrollo.
—El señor Constantine, tiene toda la razón —dijo el anciano consejero. —Debemos agradecerles que amablemente hayan accedido a venir a ayudarnos, así mismo debemos agradecérselo al señor Krupp aquí presente y a nuestro querido alcalde. No nos malinterpreten no somos gente mala, simplemente estamos acostumbrados a solucionar nuestros propios problemas, somos demasiado orgullosos como para aceptar la ayuda de gente de fuera, pero en este caso…, en este caso la necesitamos, y les pido por favor de mi parte y de la de mis conciudadanos, que nos ayuden, antes de que todos perezcamos bajo las garras de esa criatura.
El profesor Klauss poso las manos en los hombros del anciano, que abatido y con la cabeza gacha había comenzado a llorar.
—No debe preocuparse buen hombre, aquí estamos y de aquí no nos iremos sin averiguar que es ese ser y si es posible trataremos de capturarlo vivo o muerto —le consoló el profesor Klauss.
—A ser posible vivo, —añadió el señor Absenta —he de analizar muchas cosas, su anatomía su bioquímica, su estructura ósea.
—No se preocupe señor Absenta si sobra algo de él cuando acabe, podrá analizarlo a su gusto —añadió el señor Constantine siempre sonriente mientras daba palmaditas a la funda donde reposaba su Colt Pacemaker.
—Yo estoy con el señor Absenta, —agregó el profesor Brokenhaimer —sería de mucho interés para la comunidad científica internacional si pudiéramos analizar semejante criatura.
—Por ese motivo les dije que trajeran una cámara de éxtasis —intervino von Krupp, mientras limpiaba con un pañuelo de seda el vaho formado en una de las lentes de su ojo mecánico. —En este caso la comunidad científica internacional nada tiene que ver, todos sabemos cómo acabará esa criatura si es capturada. Quedará bajo la tutela del señor Constantine aquí presente en alguna de las zonas de seguridad del Almacén Nº 13. Sin embargo de lo que se aprenda de su captura, quien sabe…, quizás pueda sacarse provecho para la humanidad en un futuro próximo.
—Así es —afirmó el profesor Klauss con un rotundo movimiento de cabeza. — Y dicho esto, deberíamos continuar nuestro periplo en busca de más información sobre la criatura, e intentar averiguar donde volverá a atacar. Usted señor Absenta, debería regresar a casa del alcalde y preparar la cámara de éxtasis por si es necesario utilizarla luego se reunirá con nosotros. Los demás, guiados por el alcalde buscaremos cual es el sitio más probable para un ataque de ese ser.
Dicho esto, el grupo se alejo de la granja del consejero, mientras el señor Absenta regresaba al pueblo para preparar la cámara de éxtasis. Pero en vez de buscar un posible objetivo de la criatura, los exploradores acompañados por el alcalde Ladislau se dirigieron directamente hacia el cementerio local.
Aunque sólo eran las cinco y media de la tarde cuando llegaron a la entrada del cementerio ya había comenzado a oscurecer, cosa normal en esa región y una ligera capa de neblina empezaba a cubrir las lapidas del suelo. Al profesor Klauss no le hacía mucha gracia entrar en el cementerio a oscuras, aunque portaban sus lámparas de gas para iluminarse, pero von Krupp le tranquilizo, a fin de cuentas la criatura parecía ser tanto diurna como nocturna con lo cual se podía esperar un ataque a cualquier hora del día, además amparados en la oscuridad podrían moverse con más tranquilidad por el cementerio sin levantar las sospechas de las gente del pueblo. Lo que menos les interesaba ahora era enfrentarse a una muchedumbre airada y probablemente armada, acusándoles de profanar el sueño de sus muertos.
El cementerio no era excesivamente grande y estaba compuesto en su mayoría por antiguas lapidas de piedra con grandes cruces ortodoxas de madera. Originariamente este había sido el lugar de enterramiento de diferentes grupos de población que habían llegado del norte y del este de Europa asentándose en la actual Vladek y que habían utilizado el sitio como lugar de reposo para sus difuntos. Eso explicaba la presencia de extrañas piedras funerarias con petroglifos grabados diseminadas por todo el camposanto. Tanto las antiguas piedras funerarias como las modernas lapidas estaban colocadas en un circulo formando radios cuyo centro era la entrada a la cripta. Por lo que les había contado Ladislau anteriormente poco se sabía de la extensión total de la cripta salvo que tenía varios niveles y múltiples bifurcaciones que en teoría llevaban a otra criptas más pequeñas y pude que incluso a algún tipo de antiguo templo pagano donde se adoraría a una oscuro dios de los muertos.
Llegados a la entrada del panteón central observaron que la puerta de metal que había sido derribada por la criatura, estaba otra vez en su lugar, pero una observación más detallada les indico que solo estaba apoyada en el marco de entrada, por lo tanto no estaba sujeta a ningún sitio, dejando practicable el acceso a las oscuras entrañas de la cripta.
Era noche cerrada cuando llegó el señor Absenta hasta ellos, la cámara de éxtasis había sido preparada con minuciosidad como era habitual en él y solo restaba colocar en su interior a su futuro inquilino. Por seguridad y en vista del alarmante nerviosismo del alcalde se decidió que este aguardase en el exterior del panteón montando guardia con una campana, que debería tocar a modo de señal en el caso de que se acercase algún habitante del pueblo a curiosear. El resto del grupo con el profesor Klauss a la cabeza, apartó la pesada puerta de metal e inició el descenso a la cripta.
Descendieron los antiguos peldaños de piedra hasta llegar al primer nivel de la cripta, ayudados con sus lámparas de gas iluminaron los alrededores de la misma pudiendo observar que se encontraban en un recinto construido con piedra sillar de forma circular y techo plano relativamente bajo, las paredes se encontraban llenas de nichos con forma de pequeño arco en cuyo interior se encontraba un ataúd de madera sin ningún tipo de refinamiento ni decoración. Al acercarse y observar más detenidamente los ataúdes pudieron percatarse de que estaban en bastante buen estado de conservación aunque esto se podía achacar al ambiente seco del interior del mausoleo. Revisando los nombres y las fechas escritas en pequeñas placas metálicas en cada uno de los ataúdes pudieron constatar que la mayoría sin duda eran anteriores a la gran plaga de peste pero no tan antiguos como para catalogarlos como pertenecientes a los antiguos pobladores que habitaron Vladek antes de la llegada de sus actuales habitantes.
Al fondo pegada a la pared encontraron otras escaleras que descendían hasta otro nivel, pero esta vez los escalones habían sido labrados directamente en la piedra y bajaban a una mayor profundidad de la que había descendido en el nivel superior. Con paso cuidadoso y siempre con la lámpara delante de ellos para iluminarse descendieron durante varios minutos hasta llegar al final de la escalera encontrándose no ante una construcción humana como la cripta superior sino con una inmensa cueva natural. Una extraña luminosidad procedente de las paredes iluminaba el lugar, probablemente algún tipo de hongo en putrefacción era el responsable de tal efecto lumínico pero gracias a ello pudieron apagar las lámparas y conservar su combustible. La gran gruta que hacía las veces de improvisada cripta tenía unos 20 metros de alto por 200 de diámetro, y en sus paredes se podían observar una serie de túneles que supuestamente debían llevar a otras criptas más pequeñas e incluso a ese oscuro templo en honor a una mítica deidad de los muertos que habías sido adorada mucho tiempo antes de que llegara el primer habitante de la actual Vladek a este lugar. La mortecina iluminación de los hongos permitió ver al grupo de exploradores que la cueva no estaba vacía, a diferencia de la cripta superior que poseía nichos construidos en las paredes en esta las paredes estaban vacías sin embargo en el centro de la misma se encontraban colocados uno al lado de otro y en hileras un conjunto de bultos envueltos en una tela que antaño debió haber sido blanca, contados los bultos resultaron ser 150, los mismos que los miembros fallecidos de la aldea, por lo tanto ese era el lugar de reposo elegido para aquellos desgraciados víctimas de la peste. Ante la idea de encontrarse delante de un cadáver sin ataúd que había fallecido por la peste los exploradores optaron por ponerse un pañuelo tapándose la boca a modo de protección frente a un posible contagio.
—Y bien… ¿ahora qué hacemos? —preguntó el señor Constantine.
—Está claro que la criatura no se encuentra en este lugar —respondió von Krupp —con lo cual es probable que haya ocupado alguna de las otras criptas a las que llevan estos caminos que aquí vemos.
—Tiene razón von Krupp —añadió el profesor Klauss —deberíamos registrar estos túneles uno por uno, seguramente alguno nos lleve hasta la guarida de la criatura.
—Creo caballeros que yo puedo indicarles sin duda alguna la dirección correcta que debemos tomar.
—¿Es una broma señor Absenta?, no me diga que ahora se nos ha vuelto adivino —comentó de forma irónica el señor Constantine.
—Chitón señor Constantine y deje explicarse al señor Absenta —le replicó con tono enfadado el profesor Brokenhaimer.
—Si, por favor señor Absenta, en que se basa para tal afirmación —pregunto el profesor Klauss.
—El suelo —dijo señalando con un dedo hacia abajo —observen el suelo, su superficie está cubierta de una ligera capa de polvo, en la práctica totalidad de su superficie ese polvo está intacto como si nadie hubiera hoyado este lugar en años, pero observen que hay unas extrañas marcas que van desde ese túnel de la derecha hasta las escaleras; marcas de algo que ha sido arrastrado y me apostaría 100 guineas a que esas manchas oscuras que se ven son restos de sangre.
Una de las lentes del ojo mecánico de von Krupp se movió a una orden de su cerebro con el delicado ronroneo de los engranajes hasta colocarse en su posición correcta. Entonces este extrajo de una pequeña caja de cuero una lente de color azul oscuro y la posicionó delante del objetivo de su ojo de metal dejándola encajada en su sitio. Activo una pequeña palanca dorada de un lateral del complejo mecanismo y una tenue luz azulada ilumino hacia donde señalaba el señor Absenta. Bajo dicha luz von Krupp pudo observar que las manchas que a simple vista se veían oscuras se iluminaban como poseedoras de algún tipo de fluorescencia.
—No hay duda, —dijo mientras volvía a guardar la lente azulada en su caja. —es sangre. He utilizado un sistema de filtrado lumínico que aísla las partículas de sangre del resto de otros materiales tanto orgánicos como inorgánicos mostrándola como si poseyera luz propia y he podido ver un rastro que parte de la escalera de la cripta y continua por ese camino tal y como ha dicho el señor Absenta.
—Entonces tomaremos ese camino —sentenció el profesor Klauss.


Este cacho es un poco más largo de lo que suelo postear, pero no se me duerman ehhh... Wink

To be continued...

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Sr. y Sra. Absenta el Miér Abr 07, 2010 10:32 am

Magnífico, Sr. Von Krupp cheers

Se nos ha antojado de especial interés y originalidad sus recuerdos al enfrentarse al Querub, y le felicitamos nuevamente por su entretenida obra literaria.

Sr. y Sra. Absenta

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Miér Abr 07, 2010 1:54 pm

Ahora solo faltaría que lo de la Warner fuera verdad, naturalmente esperaría que ustedes interpretasen sus propios papeles Wink .

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Miér Abr 07, 2010 3:27 pm

Publiquelo Krupp, no se menosprecie Cool

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Miér Abr 07, 2010 8:54 pm

Armando Valdemar escribió:Publiquelo Krupp, no se menosprecie Cool

Publicarlo no creo, no tengo para nada ese nivel, pero justamente ayer mi hermano y yo comentábamos que hay dos tipos de películas de cine que siempre tienen beneficio; el cine porno y el cine de terror, incluso el cine de terror de serie Z aunque no se exhiba en cines tiene venta en DVD recuperando su autor siempre lo que ha gastado en su rodaje. Así que me he bajado un programa para escribir guiones Very Happy (creo que nunca lo usare pero ahí lo tengo a falta de localizar el serial) y estuve haciendo unas probatinas para un corto Steampunkgótico de terror (que nunca se rodará es solo por entretenerme).
Le adelanto algo a ver qué opina, no está hecho con el programa así que a lo mejor no se entiende muy bien la idea.

JONAS GRIM
ESCENA 1
Localización: De noche en el cementerio de Highgate en Londres con una ligera neblina cubriendo las lapidas.
Personajes:
Jonas Grim, aventurero decimonónico cazador de monstruos y demás entes sobrenaturales.
La criatura, un Necrófago que ha estado causando terror en el cementerio.

Jonas de espaldas dirige su mano derecha hacia su chistera quitándosela pausadamente mientras la criatura delante de él vuelve a proferir un rugido espantoso.
Jonas todavía de espaldas, la cámara se dirige hacia la mano que sujeta la chistera, entonces Jonas le habla a la criatura.
—Jonas: Te la estas buscando, ¿lo sabes?.
La criatura vuelve a rugir como si su mandíbula inferior fuese a desencajarse.
La cámara se mantiene enfocando la mano derecha de Jonas, este hace girar una pequeña palanca apenas visible en el ala de la chistera.
—Jonas: Sonriendo: Bueno como quieras.
Levanta de manera sorpresiva la mano derecha, lanzando con un rápido movimiento la chistera como si fuera un frisbie, esta empieza a girar a gran velocidad sobre su eje y de repente surgen una serie de cuchillas de forma radial alrededor del ala de la chistera.
La chistera alcanza a la criatura golpeándola en el cuello.
La cabeza rueda por el suelo.
—Jonas: Serio: Creo que no era de tu talla. —dice mientras se acerca a recoger la chistera del suelo.

Y por ahora es lo que he escrito, después de esta escena saldrían los títulos de crédito con una banda sonora de John Willians, mis agradecimientos a Steven Spielberg y George A. Romero etc., etc. Very Happy

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Vie Abr 16, 2010 12:18 pm

Algun dia fotocopiare esto junto con el comic de los absenta y hare un cuaderno custom con el contenido (siempre que me dejeis claro)

Saludos!

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Sr. y Sra. Absenta el Vie Abr 16, 2010 1:15 pm

Profesor Frederic Klauss escribió:Algun dia fotocopiare esto junto con el comic de los absenta y hare un cuaderno custom con el contenido (siempre que me dejeis claro)

Saludos!
No quiera adelantarse, profesor. Cuando el Cómic Silente esté mucho más avanzado en su trama, nos encargaremos de editarlo unido dentro del foro. Very Happy

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Vie Abr 16, 2010 2:32 pm

Quizás algun día puedan verse ambos tanto comic como relato en una revista llamada SteampunkSP Magazine. Quién sabe el tiempo lo dirá Very Happy .

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Vie Abr 16, 2010 4:02 pm

Al final esto sera Steampunk Spain Incorporation y le haremos la pascua a la Warner Brothers Cool

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 10, 2010 2:19 pm

Damas y caballeros, ladies and gentlements, niños y niñas, todo llega a su fin y este relato cual bejel ha terminado su singladura, espero que hayan disfrutado de él y que guarden un bonito recuerdo de este viaje. Very Happy

Ayudados por la tenue luz que brotaba de las paredes del túnel, el grupo avanzó mas y mas hasta llegar a una nueva cámara. Esta a diferencia del resto de la cueva estaba completamente a oscuras ya que no había en ella restos de ninguno de los hongos que aportaban claridad a las tinieblas de este mundo subterráneo, obligando por ello al grupo a servirse de nuevo de sus lámparas de gas. Pero antes que ver lo que mostraban sus lámparas lo primero que percibió el grupo de exploradores fue un intenso y nauseabundo olor a carne podrida; una sensación de estar en un matadero les embargo siendo confirmada sus sospechas al invadir la luz el lugar. Ante sus pies se encontraban diseminados por el suelo una docena de cuerpos de animales, casi todo vacas de las granjas de alrededor, varios restos que parecían pertenecer a lobos y tres o cuatro cabezas de conejos ya que de sus cuerpos no había rastro. El señor Absenta diligente como siempre se colocó unos guantes de goma y se acerco a uno de los cuerpos tendidos en el suelo para analizarlo.

—Y bien señor Absenta, que opina, ¿cuál es la causa de la muerte de esos animales?. —preguntó el profesor Klauss
—Increíble, no puedo usar otra palabra. Nunca había visto nada parecido, esas marcas de allí sin duda son mordiscos, esas del cuarto trasero son de garras pero son demasiado profundas y anchas como para atribuírselas a un lobo o a un perro, ni siquiera un enorme tigre Siberiano dejaría unas marcas tan profundas y anchas, pero lo más increíble es que no hay resto alguno de sangre las heridas están completamente limpias.
—La pérdida de sangre puede ser atribuida a las heridas infligidas en los cuerpos ¿no? —comento von Krupp.
—No, imposible, este animal no murió desangrado por esas heridas. Estas fueron infligidas para derribarlo. En el caso de esos lobos con esas grandes marcas de mordiscos en cuello y abdomen no tengo la menor duda de que fueron realizadas como método de defensa ante el ataque de estos últimos, pero no había intención de alimentarse de su carne. —respondió el señor Absenta abriendo una de las heridas con sus manos enguantadas para que el resto de los allí presentes pudieran observar mejor la naturaleza de las mismas.
—¿Y los animales devorados en las granjas? — Pregunto el profesor Brokenhaimer mientras golpeaba con la punta de sus botas el cadáver de uno de los lobos como si quisiera asegurarse de que este no fuera a levantarse y atacarlos.
—A mi entender no hubo tales animales devorados, lo que a los vecinos de la villa les pareció un animal devorado debió ser en realidad el acceso de la bestia al interior del cuerpo para absorber hasta el último resto de su sangre. Sin embargo observen bien este otro tipo de mordisco, es diferente a los otros —el grupo se acerco más a los restos de la vaca para observar con más detenimiento allí donde les señalaba el señor Absenta. —En realidad lo catalogaría más como punciones que como mordisco, aunque se ven claramente las marcas de incisivos frontales y laterales aparte de los colmillos claro. Fue a través de estas punciones por donde la criatura comenzó a absorber la sangre del pobre animal, luego lo abriría de arriba abajo y consumiría el resto de la sangre contenida en el cuerpo, quizás utilizando la lengua y dando lametazos o sorbiendo, eso no puedo ni asegurarlo ni confirmarlo.
—¡Por Júpiter Tonante señor Absenta!, esa imagen me va a perseguir toda mi vida en mis pesadillas. —dijo asqueado el señor Constantine. —Cuanto antes libremos a este pueblo de semejante criatura, antes podremos regresar a casa con la tranquilidad de saber que por nuestro mundo ya no sé paseará semejante abominación.
—Y que hacen aquí —Se pregunto así mismo el profesor Klauss mirando a su alrededor dentro de la pequeña cripta en la que se encontraban.
—Es un almacén o una despensa como prefiera—le respondió von Krupp aunque sabía que la pregunta no iba dirigida a nadie. —Fíjese en los cuerpos de esas dos vacas, tienen marcas de garras como los demás, pero ninguna de las punciones mencionadas por el señor Absenta. Me apostaría un Crow de oro a que tienen toda su sangre.
—Eso es fácil comprobarlo —dijo el señor Absenta dirigiéndose a uno de los restos indicados por von Krupp y practicando una pequeña incisión en la zona de la aorta de la que empezó a manar una generosa cantidad de sangre. —No se equivocaba señor Krupp, ¿pero por qué almacenarlos?.
—Por el frio amigo Absenta, me da la sensación de que a nuestro amigo no le gusta mucho alimentarse en la nieve y prefiere traerse cuerpos calientes aquí almacenarlos e ir alimentándose poco a poco de ellos.
—Entonces este no es su escondite —añadió el profesor Brokenhaimer —debe ser otro el lugar donde se refugia, donde duerme.
—Hay que encontrar ese lugar —afirmó taxativamente el señor Constantine.
—Hay cinco túneles más en la cámara anterior, perderíamos demasiado tiempo buscándolos de uno en uno —dijo el profesor Klauss. —Será mejor dividirnos y repartírnoslos. Yo y von Krupp por los dos de la derecha y el profesor Brokenhaimer, el señor Constantine y el señor Absenta por los tres de izquierda, utilicen sus telecomunicadores Luxor y ante cualquier peligro hagan un tiro de aviso e iluminen la zona con una bengala roja.
En la cámara anterior cada uno de los miembros de la expedición entro en uno de los cinco túneles que quedaban sin explorar. Todos portaban sus respectivas armas ya que el encuentro con la criatura seguramente no sería nada pacifico. El profesor Klauss llevaba una de sus más conocidas creaciones su lanza estacas a vapor modelo Cerbero Mk-1, el señor Costantine siempre fiel a su estilo había desenfundado su Colt Pacemaker modificada, un arma de gran precisión y potencia, el señor Absenta había activado su nueva versión de repulsor, capaz de enfocar y modificar ahora el ancho y la longitud del pulso magnético mejorando así su eficacia, el profesor Brokenhaimer ante la duda portaba una de sus invenciones más potentes su pistola Schaffer modelo VI también conocida como “Aliento de Dragón” y von Krupp su escopeta Schimtz’s&Hockins de cargador circular, con la peculiaridad de que había cambiado su munición habitual y en vez de llevar sus cartuchos de postas del calibre .32 llevaba munición B-52 de cartucho metálico, la misma que utilizó para acabar en los pantanos del Congo con el Mokèle-mbèmbé ese antiguo descendiente de los dinosaurios.
Comunicándose entre ellos con el invento del profesor Brokenhaimer fueron adentrándose más y más dentro de las profundidades de la tierra, a diferencia del túnel que llevaba a la despensa de la criatura que era único, los otros cinco túneles derivaban en otras ramificaciones complicando así su exploración.
Estuvieron vagando bastante rato a través de diversos e intrincados túneles moviéndose con precaución en la semioscuridad solo rota por la luz de sus lámparas, informando de su posición cada cierto tiempo con sus telecomunicadores Luxor y advirtiendo de cualquier ruido o movimiento extraño.
Fue el señor Constantine el primero que lo oyó al doblar un recodo, un chillido largo y vibrante proveniente de un lugar indeterminado entre la maraña de túneles. Su lámpara aunque potente no le permitía abarcar toda la longitud del largo tubo de piedra, lo único que podía hacer era seguir avanzando y al llegar a una bifurcación seguirla hasta el final, si esta terminaba en un punto sin salida debía volver por el mismo camino y continuar por otra. Fue regresando de uno de estos túneles sin salida cuando lo oyó, primero el chillido luego un sonido diferente, una mezcla entre algo que se mueve caminando con dificultad y arrastrándose.
—Aquí Constantine, ¿me oís? –preguntó nervioso a través del telecomunciador.
—Alto y claro, ¿que ocurre señor Constantine? —preguntó el profesor Klauss.
—Algo se acerca por uno de los túneles, mejor dicho de uno de los túneles accesorios de esta maldita cueva de topos. —respondió aguzando la vista para intentar atravesar la barrera de oscuridad que existía por delante del foco de luz de su lámpara.
—No se ponga nervioso amigo mío y retírese poco a poco hacia la salida, nos encontraremos en la cámara —contesto el profesor Klauss tratando de tranquilizarlo.
—Mierda eso estoy haciendo pero esa cosa está cada vez más cerca y aquí hay demasiadas bifurcaciones, ahora no se cual debo coger para regresar —la criatura volvió a emitir su demoniaco chillido y fue entonces cuando el señor Constantine vio su imagen alzándose en la semioscuridad a no menos de 20 metros de él. —¡Por los clavos de Cristo!, ¡qué es eso! —grito echando instintivamente su mano a la funda de su arma extrayéndola con la habilidad de un cowboy con muchos años de experiencia a su espalda, mientras el telecomunicador caía al suelo con un sonido apagado. La criatura respiraba fuertemente mientras avanzaba con su peculiar forma de andar, al verla el señor Constantine se preguntó si no sería alguien enorme arrastrando algún cuerpo quizás un ladrón de tumbas ya que eso es lo que parecía que hiciese la criatura, arrastrar algo o quizás era ella la que se arrastraba; fuese lo que fuese, ese ser era grande y negro como la noche y avanzaba bastante rápido aunque fuese de manera torpe. El extraño ser se coloco a diez metros de distancia y empezó a acelerar su marcha hacia él con una determinación imparable, a la luz de la lámpara el señor Constantine pudo ver claramente una par de pequeños ojos rojos que brillaban como las ascuas de una hoguera cuando el viento recorre su superficie en medio de una oscuridad insondable que era su rostro.
Sin pensárselo dos veces amartillo su Colt Peacemaker y realizó un disparo contra la figura que se alzaba enfrente de él mientras el profesor Klauss gritaba a través de su telecomunicador preguntándole que pasaba. La criatura emitió otro chillido largo y agudo y cargo a toda velocidad a través del túnel. El señor Constantine al ver que su disparo parecía no haber hecho mucho efecto dio media vuelta y empezó a correr sin soltar de la mano ni su revólver ni la lámpara, cruzando una tras otra bifurcación tras bifurcación y rezando a todos los dioses por no encontrarse ante un túnel sin salida. Detrás de él seguían oyéndose los chillidos y el sonido de la criatura arrastrándose a través del complejo subterráneo, siguiéndole y tomando las mismas bifurcaciones que él. Al salir de una de estas bifurcaciones el señor Constantine se encontró ante un túnel más largo que los anteriores al final del cual se vislumbraba una luz. Había conseguido encaminar sus pasos correctamente hasta el túnel principal que lo llevaría a la cripta y su salvación.
Al salir de él se encontró de golpe con el profesor Klauss y los otros miembros de la expedición que lo estaban esperando. Habían formado un semicírculo y tenían preparadas sus armas para detener a cualquier cosa que saliese de la oscuridad. Pero ni mucho menos estaban listos para ver a la criatura que salió de las oscuras entrañas de la cripta, decir que era grotesco no es decir nada, a la mentes de los expedicionarios les vinieron términos como, abominación, monstruosidad, aberración, cualquier definición se quedaba corta. Lo que había surgido de la oscuridad era una parodia de la naturaleza de lo que debía haber sido un murciélago y no lo era, de lo que debía haber sido un hombre y solo se adivinaba, intentando caminar sobre dos cortas piernas humanas y apoyándose en sus dos correosas alas terminadas en garras con cinco dedos. Su rostro definitivamente semihumano mostraba dos grandes orejas que movía de un lado a otro intentando captar cualquier movimiento, sus ojos rojos como una tea ardiendo miraban de un lado a otro al grupo formado delante de él, resoplaba y bufaba abriendo una y otra vez la boca como si le faltara el aliento. Entonces de manera brusca y sin que los expedicionarios los esperasen se abalanzo hacia adelante intentando arrollar al señor Absenta, este consiguió esquivarlo no sin llevarse antes un fuerte arañazo en uno de sus hombros que hizo que cayese al suelo de bruces, luego se giro abriendo sus fauces y mostrando un doble juego de terribles colmillos y arremetió contra el señor Constantine, este al verlo venir hacia él comenzó a disparar indiscriminadamente contra la siniestra criatura, dos balazos hicieron blanco en él y el resto reboto contra las paredes. El profesor Klauss apunto su lanza estacas y disparó contra la espalda de la criatura que ya estaba casi encima de su compañero, la potencia del impacto hizo que la criatura perdiese el equilibrio por un instante y girase la cabeza hacia él lanzándole un chillido que obligó al profesor a protegerse los oídos. Von Krupp hizo una señal con la mano al profesor Brokenhaimer para que rodease a la bestia y así poder tener un mejor ángulo de disparo ya que en su actual posición podría herir al señor Costantine que intentaba recargar su arma. Al percatarse de esto la criatura se revolvió y dirigió su ataque hacia el profesor Brokenhaimer dejando de lado al señor Constantine que aprovecho para introducir nueva munición en su arma. Aun estando herido ese ser era un enemigo formidable, sus atrofiadas alas no le permitirían volar en el exterior, pero ahí dentro sus garras se convertían en afiladas guadañas que podía agitar de un lado a otro intentando cortar la carne de los expedicionarios. El profesor Brokenhaimer vio como una sombra alta y negra se lanzaba hacia el agitando sus extremidades delanteras, justo antes de que una de las garras de sus alas pudiese cortarle consiguió rodar hacia un lado quitándose de su punto de visión, la criatura volvió a chillar y se giro en busca de una nuevo objetivo.
Tal y como había previsto von Krupp, la criatura se había olvidado del señor Absenta que ya estaba de pie de nuevo y apuntaba con su repulsor hacia ella, el profesor Klauss hizo otro tanto con su lanza estacas, al igual que el señor Constantine y él mismo. El profesor Brokenhaimer alzo su Schaffer modelo VI y apuntó directamente a la cabeza de la bestia que sin darse cuenta se encontraba rodeada, y entonces se oyó la ruda voz de von Krupp gritando.
—¡Ahora!, ¡abran fuego!
Se oyeron una serie de fuertes detonaciones, la cabeza de la criatura voló por los aires a causa del impacto del arma del profesor Brokenhaimer, al mismo tiempo que una estaca proveniente del arma del profesor Klauss, atravesaba su espalda por uno de sus costados y aparecía por su pecho hasta quedar clavada en una de las paredes, cinco balas del 45 salieron del Colt del señor Constantine y se incrustaron en órganos vitales de su cuerpo, un intenso rayo del repulsor del señor Absenta le secciono por completo una de sus alas a la altura del hombro y dos impactos de la escopeta de von Krupp destrozaron por completo el corazón de la bestia dejando en su lugar un enorme agujero a través del cual se podía ver el otro lado.
La criatura ya sin vida se desplomo en el suelo dejando un gran charco de sangre negruzca.
Habían salido bastante bien librados del combate, excepto quizás por el profundo arañazo en el hombro del seño Absenta que ahora empezaba a sangrar profusamente, por suerte el profesor Brokenhaimer traía consigo un pequeño botiquín con el cual le realizo una primera cura. De regreso hacia el exterior el señor Constantine se fijó en algo raro que no había visto antes al revisar la cripta, en uno de los laterales de la cueva había una argolla de metal incrustada en el suelo y semi oculta por el polvo, era un lugar extraño para semejante objeto. El grupo se acerco y observo que parecía formar parte de una losa de piedra rectangular de un metro y medio de largo por uno de ancho. Picados por la curiosidad y en vista de que el señor Absenta se encontraba mejor de sus heridas, decidieron investigar tan curioso hallazgo. Limpiaron el polvo de la zona para dejar la losa completamente al descubierto y sujetando la argolla entre von Krupp y el señor Constantine tiraron hacia arriba con todas sus fuerzas. La losa basculó en un gozne que tenía en un lateral y dejo al descubierto una oquedad que llevaba a lo que parecía otra cámara inferior. Con sus lámparas de gas en una mano y sus armas bien dispuestas en la otra descendieron por los escalones tallados en la roca, al llegar al final se encontraron con otra cámara, no muy grande, pero a diferencia de la anterior que era una cueva natural esta mostraba las señales inequívocas de haber sido modificada por el hombre, sus estructura era octogonal y en cada uno de los ángulos del octógono había colocada una figura encapuchada sujetando una daga con las manos, el filo de la daga tenía forma serpenteante y estaba realizada de un material que parecía oro . Entre cada figura un trípode metálico con un extraño recipiente con liquido ardía iluminando toda la escena. En el centro de este nuevo hipogeo se encontraba un altar de piedra o eso es lo que dedujeron al principio en cuya parte superior reposaba un cuerpo. El grupo con el profesor Klauss a la cabeza se acerco a examinar el cuerpo, este vestido con una larga túnica negra ribeteada con extrañas filigranas doradas y rojas, parecía estar momificado ya que toda su carne estaba desecada. El señor Absenta siempre dispuesto a analizar un espécimen curioso comenzó a explorar el cuerpo intentando averiguar las causas de la muerte. Desnudó el cuerpo con cuidado y comenzó a buscar las causas de la muerte, al mirar dentro de su boca dio un brusco salto hacia atrás y grito.
—¡Vampiro!, ¡Es un vampiro!.
—¿En este lugar?, —dijo von Krupp —¿está usted seguro?.
—Sí, sí, miren su boca.
El profesor Klauss se acerco a la cabeza del cadáver y sujetando con una mano la parte superior de la cara y con otra la mandíbula inferior, le abrió la boca. Ante la estupefacta mirada de los exploradores surgió una oquedad de la que surgía una lengua negra como la pez y allí donde debían estar los caninos inferiores y superiores emergían dos pares de terribles colmillos amarillentos.
—No hay duda, debemos rendirnos a la evidencia, es un vampiro —dijo el profesor Klauss volviendo a cerrar esa terrible boca.
—Pero… ¿Está vivo o está muerto? —pregunto el profesor Brokenhaimer mirando de reojo el cadáver momificado.
—En ese estado… ¿Cómo saberlo?, —dijo el señor Constantine —está seco como una momia egipcia, ¿y no debería estar convertido en polvo si estuviese muerto?.
—Hay una manera de saberlo y no, no es necesario que este convertido en polvo si no es un vampiro normal —le respondió von Krupp mientras se acercaba al cuerpo portando su machete.
—¡Pero qué va a hacer von Krupp! —le grito el señor Absenta mientras intentaba sujetarle de un brazo. —¿va a mutilar el cuerpo?.
—¿Mutilar?, no, no, amigo Absenta, solo es una mera comprobación —Y sin que nadie pudiera evitarlo abrió la caja torácica del cadáver con su machete, separándole a continuación las costillas con sus manos enguantadas hasta dejar al descubierto el corazón y los pulmones. —Y bien señor Absenta, ¿qué me dice ahora, está vivo o está muerto?.
El señor Absenta horrorizado ante tal manipulación de un cuerpo muerto se acerco a la gran hendidura realizada en el pecho del vampiro y reviso su interior, los pulmones se encontraban completamente ennegrecidos así como el resto de órganos visibles, el corazón se había reducido en tamaño hasta convertirse en una mera masa negruzca y arrugada muy similar a esas ciruelas pasas con las que rellenamos los pavos en navidad.
—En mi modesta opinión estos órganos pertenecen a un hombre muerto, bueno, vampiro muerto en este caso, dudo que un corazón como ese pudiera bombearle suficiente sangre como para que sus funciones vitales fueran compatibles con la vida, bueno con la no-vida de la que debía disfrutar antes.
—Y como es que no está reducido a polvo —volvió a preguntar el señor Constantine.
—A eso le puedo contestar yo. —respondió von Krupp —La mayoría de los vampiros cuando fallecen, por así decirlo, ya sea mediante una estaca, el sol, el fuego u otro medio, sufren un proceso de autodestrucción. Su organismo reacciona al ataque de manera violenta haciendo que el oxigeno que transporta su sangre se inflame convirtiendo a la criatura en una antorcha o se produce una degeneración celular virulenta de sus órganos convirtiéndolos en polvo por un proceso de oxidación extremadamente rápida. Sería similar al proceso de destrucción del metal cuando se deja a la intemperie, si ustedes dejan una barra de hierro al aire, esta se va oxidando poco a poco, hasta que al final después de muchos años, de la barra de hierro no queda más que polvo. Pues con un vampiro pasa lo mismo pero más acelerado, eso es debido al alto contenido en hierro y oxigeno de su sangre, un vampiro normal puede llegar a tener en su organismo hasta una vez y media el volumen de sangre de un ser humano, es necesaria tanta sangre porque esta es absorbida rápidamente por su organismo superacelerado, su corazón late hasta dos veces más rápido que el nuestro y la sangre es distribuida por su sistema circulatorio a una velocidad hasta tres veces superior, sin este aporte sanguíneo continuo el cuerpo del vampiro se degenera y autodestruye.
—Pero tal y como dice el señor Constantine, este no está reducido a polvo. —comento el profesor Brokenhaimer.
—Cierto, eso es debido a que no se trata de un vampiro normal, sino de un Nosferatu Prime.
—¿Como puede asegurar tal cosa von Krupp? —preguntó el profesor Klauss mientras tocaba nervioso el colmillo incrustado en su reloj.
—Por dos buenas razones estimado profesor, la primera es la no destrucción del cuerpo del vampiro, si hubiese sido un vampiro normal tal y como hemos dicho, su cuerpo no sería más que un montón de polvo, pero a los Nosferatu Prime cuando mueren no les ocurre eso, y usted debería saberlo bien profesor ya que posee parte de uno en su reloj, recuerdo del encuentro de su padre con una de esas temibles criaturas. —dijo von Krupp señalando el reloj de bolsillo que portaba en su mano el profesor y cuya tapa no dejaba de abrir una y otra vez. —La segunda razón aunque más burda también es la más obvia… la túnica.
—¿La túnica?, no entiendo, ¿qué le ocurre a la túnica?. —preguntó el profesor Brokenhaimer recogiéndola del suelo y mirándola con detenimiento. —Parece una túnica normal y corriente, de seda negra, con adornos de oro y bordados de color rojo. No entiendo que tiene que ver con todo esto.
—Eso que tiene ahí en sus manos profesor Brokenhaimer no es una túnica normal, es una túnica ceremonial, la portan los Nosferatu Prime en algunos de sus rituales y ceremonias.
—Es cierto. —añadió el profesor Klauss —Recuerdo que mi padre me lo comento una vez, cuando se encontró con la criatura a la que se enfrentó, esta y los vampiros que la acompañaban estaban realizando algún tipo de ceremonia. E iba vestida con una túnica como esa. Seré estúpido, como no me habré acordado.
—Tranquilo profesor —dijo von Krupp —usted no podía imaginarse que nos encontraríamos a uno en este lugar. Bien podrían haber sido los restos momificados de alguno de los anteriores habitantes de Vladek enterrado de alguna manera ritual.
—¿Ahora qué hacemos? ¿Lo dejamos aquí y ya está? —preguntó el profesor Brokenhaimer.
—¿Ya está muerto no?, yo no pienso arrastrar esa cosa por toda la cueva hasta la casa del alcalde —le respondió el señor Constantine señalando con su pulgar hacia la criatura momificada.
—Tendremos que irnos de vacío, —dijo el profesor Klauss —no encuentro ninguna utilidad el hecho de llevar hasta Inglaterra los restos del otro ser y en cuanto al vampiro, como bien ha dicho el señor Constantine ya está muerto, no puede hacer daño a nadie y aunque podría ser interesante hacer la autopsia a un Nosferatu Prime, el verdadero interés radicaría en hacérselo a uno en buen estado, dudo mucho que obtuviésemos mucha información de estos restos disecados.
—Y entonces profesor Klauss, ¿ya está?, ¿podemos regresar? —preguntó von Krupp.
—Creo que sí, aquí ya no hacemos nada, recogeremos nuestras cosas y le diremos al alcalde Ladislau que ya no tiene de que preocuparse, la criatura ya está muerta y este ser tampoco volverá a levantarse.
Iban a marcharse cuando el señor Absenta se fijó en la planta del pie del cadáver, en el había algo raro, algo de lo cual no se había dado cuenta al estar en un sitio relativamente escondido. A lo largo y ancho de la planta del pie había una serie de marcas similares a pinchazos, no podría decir cuántas había, quizás medio centenar de ellas, algunos eran pinchazos pequeños y juntos otros eran de un diámetro mayor y estaban más separados. Pensó que quizás se tratase de algún tipo de tatuaje a base de pequeñas cicatrices muy similar a los que se realizan en ciertas partes de África, pero no estaba completamente seguro.
—Esperen un momento caballeros, quiero examinar algo antes de irnos —dijo el señor Absenta.
Sacó de su chaqueta una pequeña caja de madera con las iníciales en latón de la Absenta’s Mannor incrustadas en ella. Del interior extrajo unas extrañas googles compuestas por múltiples lentes de diferentes diámetros y colores, algunas llevaban grabadas al acido diferentes sistemas de medición de tal manera que si uno utilizaba una combinación de lentes de aumento a modo de microscopio las marcas te permitían medir como una regla el tamaño del objeto a analizar. Otras eran filtros polarizadores similares al utilizado por von Krupp para detectar rastros de sangre y otras permitían al operador detectar ciertos fluidos no visibles al ojo humano. Utilizando una combinación de lentes de aumento y filtro detector de sangre el señor Absenta pudo observar que lo que al principio le habían parecido pequeños pinchazos eran en realidad mordiscos, unos mordiscos que seguían una especie de progresión; siguió buscando mas marcas similares en ambos tobillos y gemelos, hasta que encontró una marca inequívocamente de mordisco en la parte interior del muslo cerca de los genitales del cadáver y que correspondía a la vena femoral. No había duda, esto explicaba muchas cosas, de repente se sintió mareado y confuso, a qué clase de aberración se habían enfrentado en la cripta por encima de ellos, que temibles seres pueden crecer a la sombra de una infernal relación parasitaria.
—¡Que le ocurre amigo Absenta! —preguntó todo preocupado el profesor Klauss mientras le sujetaba al ver que le flojeaban las rodillas a su amigo.
—Es increíble, no me lo puedo ni creer, si no fuese porque lo tenemos aquí delante y nos hemos enfrentado a la otra criatura en la cripta que tenemos encima nuestro pensaría que es todo producto de mi imaginación.
—¡Por todos los Dioses señor Absenta! —gritó von Krupp —explíquese, infórmenos que es lo que ha averiguado.
—Creo que se que es lo que le ocurrió a este vampiro y que es la criatura que hemos matado allá arriba —respondió este ya más tranquilo. —Sólo hay una explicación aunque suene a locura, cuando la gran epidemia de peste asoló la región, este ser debió decidir hibernarse o entrar en algún tipo de extasis que lo dejo al borde de la muerte ya que su alimento debía escasear y puede que muchas de sus víctimas estuviesen infectadas. Cuando la gente de la villa decidió enterrar los cuerpos de los enfermos no podían imaginar que él estaba aquí, dormido en esta cripta secreta. Luego un día un pequeño murciélago hematófago seguramente la versión europea del “Desmodus Rotundus” de la familia de los desmontidos aprovechando que el portal de arriba estaba abierto para bajar más cadáveres se coló dentro, ya no sé si a sabiendas de que aquí encontraría algún tipo de alimento o por una torpeza suya, al intentar alimentarse con la sangre de los cadáveres infectada por la peste he de suponer que no le sentaría muy bien así que utilizando su finísimo olfato buscaría otra fuente de alimento y la más cercana estaba justo debajo de él, se arrastraría por una de esas madrigueras de topo que se ven ahí en la esquina y llegaría hasta aquí donde el vampiro yacía dormido. El pequeño murciélago empezaría a alimentarse del vampiro mordiéndole en la planta de los pies, ya que no estaban cubiertos por la túnica. Debido a las cualidades casi mágicas de esa sangre, el pequeño murciélago se fue transformando y haciendo más grande a medida que ingería más y más sangre adquiriendo algunos rasgos antropomórficos, hasta que hubo un momento en que asimilo toda la sangre y esta se convirtió en la de un Nosferatu Prime. Paso de ser un murciélago a ser un Murphir, en parte quiróptero, en parte vampiro. Una anomalía de la naturaleza, una abominación o una criatura desgraciada. Es un proceso similar a cuando los lobos son mordidos por un hombre lobo, se convierten en humanos pero con la mente de un lobo. Pobres desgraciados no pertenecen ni a este mundo ni al otro. Cuando hubo agotado toda las sangre del cuerpo el murciélago ya completamente transformado en la criatura que hemos visto salió por la lapida de piedra y fue en busca de más alimento, atacando a los animales del pueblo, mientras el cuerpo desangrado del Nosferatu se consumía y momificaba.
—Vaya… —dijo el señor Costantine llevándose las manos a la cabeza —miren ustedes por donde hemos descubierto a una criatura que se suponía era un mito.
—Un mito como los Damphir, seres mitad humano mitad vampiro, pero el hecho de que nadie haya visto ninguno hasta ahora y que solo aparezcan en las crónicas antiguas no significa que no existiesen como podemos ver en este caso —argumento von Krupp mientras miraba más detenidamente el rostro del vampiro como si intentase reconocer la identidad de su propietario.
—Creo caballeros… —añadió el profesor Brokenhaimer —que ahora ya podemos afirmar sin duda alguna que nuestro trabajo ha sido realizado y con mucho mejor resultado que lo esperado, la criatura está muerta ese Murphir o como se diga, el vampiro también está muerto y todos hemos salido bastante bien parados, bueno… excepto el amigo Absenta claro.
—Por mí no se preocupen señores estoy perfectamente —respondió el señor Absenta sonriendo de oreja a oreja.
—Entonces regresemos al pueblo esta experiencia me ha abierto el apetito y creo que podría comerme un caballo entero. —dijo von Krupp mientras daba una fuerte palmada en las espalda al señor Constantine.
—Pues yo me apunto von Krupp. —agrego este dándole una palmada aun más fuerte mientras ambos se echaban a reír a carcajadas.
—Sí, pero antes… —y entonces sin mediar palabra el profesor Klauss se giró hacia los restos momificados del vampiro, apuntó con cuidado su lanza estacas y disparó un certero tiro que hizo impacto en el ennegrecido corazón quedándose incrustada en él la estaca. —Ahora si podemos irnos —añadió sonriente. Ahora sentía un gran alivio, su nerviosismo anterior había desaparecido, sentía que había concluido una tarea que había iniciado hace muchos años su difunto padre.
El grupo se fue alejando del altar de piedra con su cadáver desnudo postrado encima de él en dirección a las escaleras cuando el señor Absenta se volvió y corrió en dirección al cuerpo momificado.
—¿Adonde va? —preguntó contrariado el profesor Brokenhaimer ya que tenía muchas ganas de salir del oscuro hipogeo.
Como si quisiera contestarle, el señor Absenta se agachó y recogió del suelo la túnica negra que había cubierto el cuerpo del vampiro y lo depositó con mucho cuidado encima de él tapando su desnudez. Justo cuando estaba cubriendo el rostro de la criatura la herida del hombro se le volvió a abrir vertiendo una pequeña cantidad de sangre encima del rostro momificado quedando este cubierto por el rojizo líquido.
—Vaya por Dios, que desaguisado, espero que nadie me haya visto, bueno la túnica lo tapará.
Una vez cubierto el cadáver el grupo reinició el regreso a la superficie.
—¿Por qué lo ha hecho Señor Absenta? —preguntó el profesor Klauss.
—Lo siento me pareció una inmoralidad no cubrir su desnudez, sí lo sé es un cadáver y encima de un vampiro, pero no me ha parecido correcto dejarlo así.
—Estoy de acuerdo con usted, ha hecho muy bien. —le respondió el profesor Klauss dirigiéndole una sonrisa mientras todos confirmaban con un movimiento afirmativo de su cabeza que ellos también estaban de acuerdo con la acción del señor Absenta.
Comenzaba a clarear cuando el grupo llegó a la superficie. El alcalde Ladislau más tranquilo al verlos sanos y sanos no paraba de preguntarles a uno y otro como había ido todo y si la criatura había muerto, el profesor Klauss le confirmo la muerte de la criatura aunque obvio hablar de la existencia del Nosferatu Prime y de la cámara subterránea secreta. Al llegar a la casa del alcalde se encontraron con que les esperaban los miembros del consejo con el consejero Olieq a la cabeza. El profesor Klauss sabiendo que no les haría mucha gracia a los miembros del consejo su aventura en los subterráneos del cementerio les confirmó la muerte y completa destrucción de los restos de la criatura pero cambiando la situación de los acontecimientos que ahora habría sido fuera del cementerio en el interior de una pequeña gruta indicada por el alcalde Ladislau. Al día siguiente después de un abundante desayuno decidieron partir de regreso a casa, el grupo de exploradores en su diligencia que ya les aguardaba bien pertrechada y con las mulas descansadas y von Krupp en un enorme caballo negro con una silla de montar en la que destacaba una pequeña cabeza de oro de un león carpatiano. Todos tendrían una buena historia que contar al llegar a casa, el hallazgo del cadáver de un Nosferatu Prime y la primera muerte certificada de un Murphir.

EPILOGO

Anochecía en Vladek, un fina capa de nieve empezaba a cubrir las lapidas del cementerio, pero abajo muy abajo en el interior de una cripta de forma octogonal el ambiente era más cálido y seco, hacía varios días que el grupo el profesor Klauss había acabado con la vida del Murphir y el cadáver del Nosferatu seguía tendido sobre el altar con la túnica cubriendo su cuerpo desnudo. La sangre vertida por la herida del señor Absenta había manchado el rostro apergaminado y reseco del cadáver humedeciéndolo ligeramente, un pequeño hilillo de sangre había surcado las grietas de la piel dirigiendo el rojizo liquido hacia la comisura de los labios, impregnándolos, rehidratandolos, la boca se abrió ligeramente dejando penetrar la sangre en la oscura oquedad que era su boca.
Entonces bajo la túnica, la criatura abrió los ojos.

FIN

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Sr. y Sra. Absenta el Lun Mayo 10, 2010 5:32 pm

:beer:

Felicidades por tan formidable historia, Sr. Von Krupp ¡¡¡
Sin menospreciar el resto del relato, la batalla final y la explicación del fenómenal quiróptero nos han gustado especialmente.

Permita un aplauso y ovación.

PD:
:mono: ¿por qué mi sangre? ¿por qué? Very Happy

Sr. y Sra. Absenta

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 10, 2010 8:46 pm

Sr. y Sra. Absenta escribió::beer:

Felicidades por tan formidable historia, Sr. Von Krupp ¡¡¡
Sin menospreciar el resto del relato, la batalla final y la explicación del fenómenal quiróptero nos han gustado especialmente.

Permita un aplauso y ovación.

PD:
:mono: ¿por qué mi sangre? ¿por qué? Very Happy

No se me queje Sr. Absenta Very Happy pretendía hacer un final estilo Lovecraft, ya se imagina todos muertos Laughing . Pero recordé que aun andaban por el foro vivitos y coleando entonces caí en la cuenta de que no cuadraría. Hubiera sido un digno final una especie de holocausto en el que todos habrían dado su vida para evitar que un mal mayor surgiese de las entrañas del oscuro hipogeo e iniciase su reino de terror. Naturalmente yo me libraría ya sabe “el que parte y reparte se lleva la mejor parte”. Laughing

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 11, 2010 1:43 pm

Ahora necesitamos la manera de imprimir todo esto y hacerle unas cubiertas....


Ejem.... pronto es mi cumpleaños Razz Very Happy:D:D:D:D

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 11, 2010 3:00 pm

Ejem.... pronto es mi cumpleaños Very Happy:D:D:D

¿Qué insinua con eso?, ¿que quiere que le regalen ese nuevo Georresonador Tangencial Armonico que tanto anuncia como el invento del siglo el Times de Londres?. A saber que haría usted con semejante aparato capaz de hacer levitar montañas con el simple vibrar de sus diapasones. No Laughing .

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

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