Relato: Colmillos en la Oscuridad

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Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Mar Nov 17, 2009 4:52 pm

Aquí les expongo la que es hasta ahora la última aventura protagonizada por los miembros de la desaparecida Ars Obscura Society. Como es bastante larga la iré posteando por cachos, en parte por no aburrirles (espero no hacerlo Wink) y en parte porque creo hay un límite de texto que se puede postear (cuestiones técnicas).
También quiero agradecer la inestimable ayuda del Profesor Klauss, sin cuya ayuda y apoyo no podría haberlo hecho.
Espero que disfruten con ella.

Colmillos en la Oscuridad, una aventura de la Ars Obscura Society

Prologo
El viejo carruaje se dirigía al atardecer por la estrecha y empinada carretera de Stregoicavar rumbo a la pequeña villa de Vladek en el noroeste de Rumania. El cochero fustigaba a los caballos para que fueran cada vez más rápido aun a riesgo de salirse del camino que bordeaba la montaña y daba por su lado derecho a una cortada casi vertical de más de cien metros de profundidad y cuya caída representaría su muerte y la de sus pasajeros, los herrajes crujían y las tenues luces de los faros parpadeaban amenazando con apagarse, él sabía que esa parte de la región no era segura; muchas diligencias había desaparecido de manera sospechosa y algunos ancianos hablaban de cadáveres que habían aparecido en las cunetas de los caminos con los cuellos desgarrados de manera salvaje y sin una gota de sangre, en su interior el profesor Frederic Klauss nervioso intentaba no mirar por la pequeña ventana al fondo del abismo que quedaba justo a su lado y abría y cerraba una y otra vez la tapa de su reloj de plata mientras acariciaba el extraño colmillo incrustado en ella, herencia de su padre el insigne explorador e inventor William H. Klauss y recordaba los acontecimientos que los habían llevado hasta allí. El profesor Brokenhaimer sin dar muestras de preocupación le mostraba entusiasmado al señor Constantine una piedra verde esmeralda que era conocida habitualmente como Corazón de Tanzania y que refulgía a la opaca y mortecina luz solar con la fuerza de la mismísima jungla a pesar de la pobre luz ambiental y el señor Absenta recolocaba una y otra vez pequeños botes de extraños colores y sustancias en uno de los innumerables cajones de su maletín plagado de extraños artilugios que parecía extraídos de una de las mejores salas de cirugía de Londres, mientras repetía una y otra vez. —Esta endiablada mujer me lo ha vuelto a cambiar todo, donde estará ahora el reactivo y las placas de Petri.
Esperaban encontrar pronto a aquel que les había enviado la extraña misiva unas semanas antes y que les apremiaba para que se dirigieran hacia la allí con la mayor brevedad posible. La carta escrita en una delicadísima caligrafía venía a decir lo siguiente.

A la atención del señor secretario de estado sir Alfred Houseville, para que sea entregada en mano en la Magna Sociedad Ars Obscura.

Muy señores míos:
Como miembros insignes de la muy loada sociedad de la Ars Obscura, me atrevo a reclamar su ayuda en un asunto de suma importancia, que a buen seguro les interesará, ya no solo por el peligro que representa esta criatura a la que me temo les estoy pidiendo que se enfrenten, sino por su interés científico. En estos momentos no puedo contarles más, pero les prometo que en cuanto lleguen a su destino en la pequeña villa de Vladek a la que deben dirigirse y en la que les estaré aguardando, les informaré de todo con todo lujo de detalles. Sabiendo del interés que tiene el señor Absenta por temas criptozoologicos, les recomendaría que portasen entre sus objetos de viaje una cámara especial para conservación a bajas temperaturas, si todo sale como tengo previsto, les aseguro que no se sentirán defraudados y no solo ayudaremos a los pobres habitantes del lugar sino que obtendrán unos conocimientos científicos de grandísimo valor para ustedes y su magna sociedad.

Atentamente les saluda.

Víktor von Krupp.

Tras dos largos días de cansada y peligrosa marcha el carruaje llegó a un villorrio, de oscuras y achaparradas casa de piedra, con gruesas puertas de madera y ventanas pequeñas, reforzadas con rejas, tejados de pizarra oscura y pequeños graneros de apariencia abandonada adosados a sus paredes, que junto al desolado y gris paisaje de alrededor en el que solo se vislumbraban algunas enjutas vacas daban la sensación al visitante foráneo de estar viendo un antiguo grabado al ácido de ese loco artista conocido como Mathías Pauler, aquel que juraba y perjuraba que las imágenes de locura que mostraban sus grabados, esos pueblos de extraño aspecto megalítico, esas edificaciones oscuras como una tumba, iluminadas por la mortecina luz de lunas de imposible localización, esos entes cornudos y alados de facciones semihumanas, eran visiónes de un mundo coexistente entre nuestro plano y aquel que mostraban sus obras.
Al llegar a lo que se podría considerar la plaza del pueblo, les salió a recibir un hombre de as-pecto hosco y barba raída, cuyo ojo derecho había sido sustituido por una grotesca cicatriz mal cosida que le recorría desde la raíz de su oscuro aunque incipiente pelo canoso, hasta el labio inferior. Se trataba de Lasdilau el alcalde del lugar, un hombre envejecido prematuramente por las circunstancias y sobre cuyos encorvados hombros reposaba desde hacía 20 años la responsabilidad de dirigir los asuntos de la localidad. Él fue quien decidió solicitar ayuda a alguien a quien temían y respetaban pero cuyos conocimientos sobre ciertos temas arcanos le avalaban como la persona que mejor podría ayudarles en tan terribles momentos. Fue el mismo quien obviando la famosa ruta de Stregoicavar por ser demasiado larga, montó en un viejo caballo de su propiedad y viajo durante dos días por caminos imposibles a través de los escarpados montes Cárpatos hasta un pequeño país situado en un valle entre las cumbres, rodeado de espesos e impracticables bosques y al que el mundo conoce como Carpatia.

Capitulo Primero

Aunque según muchos la Ars Obscura es una sociedad dirigida y subvencionada por la reina Victoria para defender los intereses de Inglaterra frente a las fuerzas de la oscuridad y otros posibles enemigos del reino, la realidad es otra muy diferente. Su antigüedad se remonta a más de 700 años, durante lo que se denominó la Edad Oscura, una época de invasiones y matanzas en las que predominaba el oscurantismo y la magia negra, y donde grupos de fanáticos adoradores de entidades extrañas intentaban invocarlas para controlar el país, fue entonces cuando un grupo de antiguos descendientes de los druidas galeses conformaron lo que ahora se conoce como Ars Obscura, cuyo lema es "In Umbra Igitur Pugnabit", (Pues Lucharemos en la Sombra). Un lema adecuado si tenemos en cuenta que se mueven entre las sombras y para el resto del mundo ellos no existen, solo existen en el recuerdo de aquellos contra los que se han enfrentado. La sede central de la sociedad y donde von Krupp dirigió la carta se encuentra en Inglaterra, en una enorme mansión (la Ars Obscura Manor) construida sobre un risco en la costa y cuyos cimientos llegan hasta las antiguas fortalezas romanas que protegían las costas inglesas del ataque de los barbaros, sus gran estructura alberga gran cantidad de aposentos y laboratorios, pues no son menos de cien los investigadores, cazadores de entidades paranormales, psíquicos, o exploradores que suelen vivir y trabajar en ella. Aunque existen otras subsedes como la de Arizona; dirigida por el caballero Eddard Constantine que además dirige el secretísimo almacén Nº 13, lugar casi legendario donde se supone que se guardan todo los artefactos encontrados a lo largo de los años por la sociedad, desde el Santo Grial al Arca de la Alianza y muchas de las criaturas capturadas y catalogadas para su posterior estudio y análisis. Les Misteries, nombre que recibe en Francia y naturalmente Die Expektra en Alemania. Para un asunto de semejante importancia, el profesor Frederick Klauss se reunió con los Ancianos en la cámara del consejo. Ninguna decisión importante podía ser llevada a término sin el consentimiento del consejo. El consejo de ancianos fue creado hace 200 años y está compuesto por tres miembros, en vida habían sido tres de las mayores inteligencias del planeta y a su muerte su cerebro había sido trasladado a un deposito especial donde seguían permaneciendo con vida por el bien de la humanidad. Como el hombre no es inmortal por naturaleza y solo se puede prolongar su vida durante un tiempo determinado, cada vez que uno de estos cerebros fallece es sustituido por otro de su misma categoría y capacidad intelectual, son capaces de comunicarse mediante un inteligentísimo sistema mecánico de fuelles y cuerdas vocales artificiales impulsados por vapor basados en los estudios del francés Vaucanson, y ven y oyen con ojos y oídos mecánicos diseñados por el señor y la señora Absenta. Cuentan las crónicas de los archiveros de la Sociedad que la tecnología que permite tal milagro fue encontrada en los sótanos de una antigua pirámide Inca. En la que una exploración para la búsqueda de cierto artilugio, les llevó hasta una extraña cámara en la que se encontraron tres cilindros de oro conectados con varios tubos de cuarzo pulido y en cuyo interior flotando en un extraño liquido ambarino reposaban en animación suspendida unos curiosos cerebros con cinco lóbulos, al pulsar por accidente un relieve en un costado del cilindro este se puso a hablar en un extraño dialecto. Posteriormente, al traducir los jeroglíficos grabados en la cámara, pudieron averiguar, que unas criaturas provenientes de otro mundo llegaron a Perú en un artefacto volador con forma de pirámide truncada, siendo tomados por dioses. Estas criaturas alienígenas, les enseñaron el arte de la escritura, las matemáticas y la arquitectura y trajeron consigo los tres cilindros de oro. En estos cilindros se conservaban los cerebros de tres sabios alienígenas que conformaron el primer consejo de ancianos de la historia aunque desparecerían y se mantendrían ocultos después de la llegada de Pizarro. Cuando la sociedad encontró los cilindros pensaron inicialmente depositarlos en el almacén Nº13 bajo la custodia del caballero Constantine tal y como se hacían con otro artefactos, pero viendo sus enormes posibilidades decidieron dejarlos en la sede central y utilizar sus conocimientos en bien de la humanidad. Los cilindros pasaron de ser de oro a acero y los tubos de cuarzo a goma quirúrgica, más fácil de mantener y reparar. Tras su muerte los cerebros alienígenas fueron siendo sustituidos por otros cerebros hasta la actualidad.


Última edición por Electro5 el Mar Nov 17, 2009 5:03 pm, editado 1 vez

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Mar Nov 17, 2009 5:01 pm

Very Happy Very Happy Very Happy Cool Cool Cool Rules

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Eddard Constantine el Mar Nov 17, 2009 5:03 pm

Quiero mas.

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Mar Nov 17, 2009 9:05 pm

Bueno aquí va otro cachico de relato (es la continuación del texto anterior Wink ), espero que no se os haga muy pesado, tengo tendencia a escribir de manera digamos un tanto "arcaica". Very Happy


La Gran Cámara del Consejo de Ancianos distaba mucho de ser lo que uno se podría imaginar con un nombre tan solemne y sugerente; era un habitáculo más que pequeño, circular, de unos diez metros de diámetro, toda de piedra sillar, sin ningún objeto decorativo a excepción de la lámpara que colgaba del techo, un extraño diseño con más de 500 años de antigüedad fabricada por herreros galeses a partir de las instrucciones extraídas del vasto conocimiento talismánico encerrado en el Picatrix y que confería al lugar una protección total contra todo tipo de ataques o amenazas mágicas. Por lo demás la mayor parte de la habitación estaba compuesta por una gran mesa de roble en el centro de la sala, con extrañas figuritas alegóricas a la lucha entre el reino de la luz y el de las tinieblas talladas en toda su superficie; sobre la que descansaban tres curiosos cilindros metálicos, tras esta mesa tres depósitos de cristal llenos de un liquido ambarino y conectados a los cilindros metálicos mediantes tubos de goma y un conversor de vapor del tipo Watt & Holyfield con su correspondiente caldera componían el resto del mobiliario, ni sillas, ni cuadros, ni alfombras, ni ningún otro objeto que diera a la habitación aspecto de despacho, dormitorio o sala de estar, de esa manera la persona que entraba a consultar al consejo de ancianos se encontraba solo ante ellos sin ningún otro tipo de distracciones.
En la cámara del consejo de ancianos, el profesor Klauss fue recibido por un coro de tres voces de tonalidad musical, provenientes de tres cilindros metálicos. Cada cilindro reposaba sobre una mesa circular del mismo diámetro que el cilindro, estas mesas engranaban con una serie de piñones a una mesa principal de roble macizo y unidas mediante correas de transmisión a una sistema mecánico central accionado por una caldera de vapor, de los laterales del cilindro surgían unos pequeños brazos articulados terminados en un curioso aparato con forma de ojo que incluso imitaba el movimiento del pestañeo humano. Cuando uno de estos cilindros quería mirar a su interlocutor directamente, se accionaba mediante el pensamiento el mecanismo de la mesa circular y esta giraba alrededor de su eje hasta encararse con el rostro del hablante, de la parte superior partían una serie de tubos de goma hasta unos depósitos especiales donde se conservaba el fluido ambarino que mantenía con vida los cerebros. La boca un increíble aparato conocido como bocabulizador Vaucanson estaba colocada en la parte media del cilindro simulaba el movimiento de los labios y poseía un sistema de cuerdas bocales y lengua. Cada vez que la mente del cerebro encapsulado en el cilindro deseaba pronunciar una palabra, un pequeño calderín dejaba escapar una pequeña cantidad de vapor a través de una válvula, esta recorría un trayecto en forma de fuelle y era insuflada a través de unas lengüetas similares a las de una flauta, esto hacía vibrar una serie de cuerdas violín, el movimiento de la lengua articulada hacia que ese pequeño chorro de vapor formase una palabra.
—Saludos profesor —dijo una.
—Bienvenido profesor —dijo otra.
—Me alegro de verle de nuevo —dijo la tercera.
—Saludo al consejo —respondió el profesor Klauss.
—Dígame profesor. ¿Qué le ha traído a la cámara del consejo? —preguntó el primer cilindro.
—Una misiva, una carta proveniente de Carpatia a través de su embajada en Londres y escrita por el mismísimo von Krupp de su puño y letra —respondió el profesor Klauss.
—Krupp es un brujo —chasqueo con su lengua artificial de manera desaprobatoria el primer cilindro.
—Un hechicero —añadió el segundo.
—Un nigromante —agregó el tercero.
—Un genio científico —replicó el profesor Klauss. —Sus conocimientos técnicos unidos a sus conocimientos en las antiguas artes oscuras le hacen un elemento a tener en cuenta y un aliado imprescindible. Su biblioteca de saber arcano deja pequeña a la de la Ars Obscura incluso si juntásemos la de todas las sedes. Es el único hombre vivo que ha sobrevivido al ataque de un dragón y vive para contarlo.
—No debemos olvidar que oculta su rostro con una máscara para recordárnoslo —argumentó el primer cilindro que ya se desmarcaba como líder del curioso trío. —Su ambición le llevo más allá de donde debe llegar un ser humano en su conocimiento, la ley divina prohíbe dañar a los dragones ya que son los guardianes del paraíso y la fuente de la eterna juventud. Cuando von Krupp intentó arrebatarles el secreto último, recibió lo que se merecía, la marca del castigo en su cara, recordatorio de que la ambición sin medida solo lleva a la destrucción. No creo que podamos ni debamos fiarnos de alguien así.
—Cierto es que en su juventud von Krupp, cometió un grave error, todos hemos oído historias sobre sus investigaciones. ¿Pero acaso no fuimos nosotros así en otra época? —preguntó el segundo cilindro.
—Jóvenes e imprudentes, pero no egocéntricos y egoístas —espeto de manera airada el primer cilindro. ¿Acaso nuestras investigaciones, nuestros estudios, estuvieron encaminados a obtener el poder sobre los demás?. Ese es el caso de von Krupp, el desarrollo de sus estudios sobre Necrotecnología, están destinados a obtener poder personal, nosotros nos dedicamos a proteger a Inglaterra y al resto del mundo de las amenazas de los seres de las tinieblas. Von Krupp dice anteponer la seguridad de Carpatia sobre todas las cosas, pero no oculta sus deseos de controlar el mundo a través de la tecnología y la magia. Esa extraña idea de llevar al mundo a una nueva Edad de Oro, suena a utopía totalitaria. No nos extrañemos pues que otros países lo consideren como un peligro a tener en cuenta, incluso se habla de algún intento de magnicidio por parte de alguna sociedad secreta cuyas ramificaciones en el poder de algunos de esos países es incuestionable.
—Dejando aparte los pensamientos de conquista de von Krupp, quizás deberíamos oír al profesor Klauss —sentencio el segundo cilindro con un tono de voz pausado como si se tratase de alguna persona de edad muy avanzada. —Después de todo, si se ha tomado la molestia de escribir la carta debe de tratarse de algo realmente importante.
—Y así debe ser —dijo el profesor tomando aire. —Aunque muy criptica, en la misiva von Krupp parece dar a entender que ha descubierto algún tipo de entidad desconocida hasta ahora y extremadamente peligrosa, digo que debe ser desconocida incluso para nosotros, porque sugiere la idea de que llevemos una cámara de animación suspendida y que venga con nosotros el señor Absenta, que junto con su mujer son unos de los mejores criptozoologos del mundo. Con lo cual no está hablando de matar a la criatura sino de atraparla viva.
—Von Krupp se ha enfrentado y dado caza a algunas de las más terribles criaturas y entes de las tinieblas. ¿Porque motivo iba a necesitar nuestra ayuda? —pregunto el segundo cilindro con voz inquisitiva.
El profesor Klauss empezó a rodear la gran mesa de roble mientas los cilindros giraban alrede-dor de su eje para seguirle en sus desplazamientos y así oírle y verle mejor. —Cierto, cierto —iba diciendo el profesor haciendo gestos afirmativos con la cabeza. —Pero sus conocimientos, su experiencia no abarca la totalidad de los conocimientos que posee esta magna sociedad. Nuestro almacén Nº 13 en Arizona posee en su tercer sótano algunas criaturas vivas de las que von Krupp solo tiene conocimiento por sus libros. Hablo por ejemplo del Argenomita, esa extraña criatura tentaculada, cruce entre una planta carnívora, un crustáceo y un calamar. O el Alphyn, que muchos creían extinto hasta que Lady Alassie consiguió capturar uno en la Selva Negra alemana. De esos seres Von Krupp solo posee el conocimiento que tiene en su extensa biblioteca no posee la experiencia de los miembros de nuestra sociedad. Pienso… —dijo parándose en seco y dirigiéndose de frente a los tres cilindros, pero sobre todo al primero de ellos. —pienso que se ha encontrado algo que ni siquiera viene en su vasta colección de libros. El debe estar sorprendido y preocupado, le han pedido ayuda y no sabe cómo actuar.



Continuara... Very Happy

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Miér Nov 18, 2009 11:34 am

muchisimas gracias Electro5...
Que buenos y malos recuerdos me traen su documento escrito...
Lastima que la Ars Obscura cayera en manos de la corrupción inevitable...
Nuestro primer fallo fué ayudar a la Reina Victoria...
Una Gran Guerra interna empezó desde sus cimientos...
700 años de Ars Obscura convertida a cenizas...tuve que tomar la decision de salvar ciertos artefactos y uir, uir con algunos de nuestros compañeros y dedicarnos al mundo del Free-Lancer.
Menos mal que el Almacen nº13 sigue siendo de nuestra adquisicion...
Ahora es la sede de todo Free-Lancer que quiera depositar su descubrimiento.

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Miér Nov 18, 2009 3:02 pm

Profesor Frederic Klauss escribió:muchisimas gracias Electro5...
Que buenos y malos recuerdos me traen su documento escrito...
Lastima que la Ars Obscura cayera en manos de la corrupción inevitable...
Nuestro primer fallo fué ayudar a la Reina Victoria...
Una Gran Guerra interna empezó desde sus cimientos...
700 años de Ars Obscura convertida a cenizas...tuve que tomar la decision de salvar ciertos artefactos y uir, uir con algunos de nuestros compañeros y dedicarnos al mundo del Free-Lancer.
Menos mal que el Almacen nº13 sigue siendo de nuestra adquisicion...
Ahora es la sede de todo Free-Lancer que quiera depositar su descubrimiento.
Supuse que la mejor manera de honrar a tan insigne sociedad, aunque yo no formara parte de ella como usted bien sabe, (soy lobo solitario Twisted Evil ) era narrar una de sus últimas aventuras, solo espero que disfrute de su lectura tanto como yo he disfrutando y sigo disfrutando escribiéndola.

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Miér Nov 18, 2009 3:32 pm

Bueno aquí otro cachico de la historia, espero que os vaya gustando Wink . A los aludidos en la historia, espero que os guste como actuan vuestros personajes. Very Happy

—Os equivocáis profesor —dijo el primer cilindro clavando sus extraños ojos mecánicos en los del profesor Klauss. —Sabe perfectamente cómo actuar ante un caso así, matarlo y colocar su cabeza junto a las otras de su colección. Aquí hay más de lo que no vemos, seguramente es un intento de acercamiento a nuestra sociedad. ¿El motivo?, lo desconozco, sabemos que ha rechazado muchas veces nuestra invitación a unirse, alegando que para él lo primero es la seguridad de Carpatia y luego el resto del mundo.
—Tal vez sea un buen momento para conseguir un colaborador tan excelente aunque no se una a la sociedad —dijo el segundo cilindro mientras movía los brazos articulados de los ojos a modo de asentimiento.
—Sin duda sería un colaborador inestimable. —aseveró el tercero.
—Lo hace por algún motivo oculto, ya lo veréis tiempo al tiempo, recordad mis palabras, más pronto o más tarde se descubrirá su juego. —dijo con no fingía aprensión el primer cilindro, al que se le notaba la falta de simpatía por el monarca carpatiano.
—Y bien. ¿Qué decisión toma el consejo?.
Los tres cilindros giraron sobre sus respectivos ejes, el primer cilindro miro al primero, luego el segundo miro al tercero y por último el segundo volvió a mirar al tercero y volvieron a repetir estos extraños giros varias veces. Durante todo este tiempo no se oyó voz alguna ya que cuando los tres cerebros se comunicaban entre ellos utilizaban la telepatía, un cerebro sin cuerpo es capaz de comunicarse con otros cerebros sin cuerpos aunque no tengan esa facultad extrasensorial pero cuando lo hacen con una persona normal la cavidad craneal le produce reverberaciones e interferencias por lo que prefieren utilizar sus bocabulizadores, solo los psíquicos y telépatas pueden comunicarse con la mente tanto con cerebros como con humanos. Una vez terminada la discusión en la que durante un par de momentos el primer cilindro hizo extraños gestos y aspavientos con los brazos articulados de sus ojos a modo de descontento o enfado este se dirigió al profesor Klauss como portavoz del curioso trió.
—Por mi parte no me gusta la idea de intervenir en un asunto en el que esté involucrado von Krupp, pero la posibilidad de que haya en peligro vidas de personas inocentes es evidente y la principal misión de nuestra sociedad es luchar contra cualquier mal que pueda amenazar a nuestra amada patria y al mundo. En vista de que desconocemos la naturaleza de tal amenaza, lo más lógico es enviar un grupo expedicionario especializado en la caza, estudio y posible captura viva de esa criatura, tal y como sugiere von Krupp en su misiva. Para lo cual y por unanimidad hemos decidido que dicha expedición que dirigirá usted personalmente profesor Klauss como representante de la Ars Obscura, este compuesta además por el profesor Torsten von Brokenhaimer sus conocimientos en la lucha con cambiaformas puede serle de gran provecho y a buen seguro que se llevará consigo un par de armas que le serán de gran utilidad, también queremos que valla el señor Eddard Constantine, ya que como catalogador jefe del almacén Nº.13 el será el responsable final del traslado y almacenaje de la criatura en el caso de que pueda ser capturada. Y por ultimo aunque no sabemos si está disponible, nos gustaría que les acompañase el matrimonio Absenta, sus conocimientos como criptozoologos le serán de vital importancia.
—Creo que la señora Absenta se encuentra en estos momentos en Canadá por petición de la reina para investigar los posibles ataques de un Wendigo a la población local. Pero el señor Absenta estará disponible y gustoso de acompañarnos seguro —dijo el profesor Klauss.
—En ese caso perfecto —añadió el primer cilindro asintiendo con los extraños ojos mecánicos unidos a brazos articulados, mientras se giraba para ver como los otros dos cilindros también asentían. —Dígale al señor Absenta que a parte de las herramientas y material que desee llevarse a la expedición, la sociedad le pondrá a su disposición una cámara de éxtasis, donde podrá explayarse a gusto en la observación analisis y estudió de la criatura.
—¿Cuánto tiempo le costará preparar y reunir su grupo profesor? —pregunto el segundo cilindro con su voz anciana.
—No más de dos o tres días —respondió el profesor Klauss. El profesor Brokenhaimer acaba de regresar de Tanzania con un cargamento de nuevas piedras; el señor Constantine llega hoy de nuestra sede de Arizona en el zeppelín de las dos, ya que tenía previsto llevarse los restos de una Mantícora al almacén Nº13 para su conservación y catalogación, iré a esperarlo al aeropuerto y le pondré en antecedentes y en cuanto al señor Absenta seguro que está ensimismado en alguna investigación en su mansión, enviaré a alguien a recogerlo y ya todos juntos prepararemos el material necesario para la expedición.
—Bien que así sea, le deseo buena suerte y le ruego que tenga cuidado con von Krupp, no se fie de él —Se despido el primer cilindro.
—Ten mucho cuidado hijo mío, allí fuera hay fuerzas mucho más terribles a las que no te has enfrentado nunca, ni de las que tienes conocimiento. —Dijo con voz pausada y tierna el segundo cilindro.
—Así lo haré padre —contestó el profesor Klauss mientras acariciaba con su mano el extraño colmillo incrustado en la tapa de su reloj de plata y una pequeña lágrima se esbozaba en sus ojos. Ante el vinieron en cascada los recuerdos de su padre el profesor William H. Klauss, antaño gran explorador e inventor, el único que había conseguido sobrevivir al ataque de un Nosferatu Imperialis o Nosferatu Prime, nombre técnico con el que se identifica a los vampiros originales sin mezcla humana, seres tan antiguos como la creación, que algunos sospechan vinieron de otro mundo hace milenios y de los que ahora se pueden contar su número con los dedos de la mano. aunque sus descendientes criaturas convertidas en no muertos por otros vampiros que una vez fu eron humanos son una plaga en muchos países del mundo. El colmillo que tantas veces habían visto sus compañeros de aventuras acariciar cada vez que estaba nervioso o que su mente se concentraba en encontrar la solución a algún complicado enigma, era el único vestigio que quedo del terrible enfrentamiento entre su padre y el antiguo y milenario vampiro, acariciarlo le servía para entrar en sintonía con la mente de su padre o por lo menos esa era la sensación que tenía. Ahora que su cerebro formaba parte de la triada del consejo de ancianos, el profesor Klauss a veces tenía la sensación de que parte de la antigua mente original de su padre se había diluido entre la maquinaría a la que estaba conectado su cerebro. Pero las tiernas palabras de despedida, ahora que volvía a partir a otra peligrosa misión, le confirmaba que dentro de ese cilindro frio y metálico, seguía estando su padre intacto, tanto en mente como alma. Ese padre que de niño le regaló un lanza estacas Wörsen como regalo de Navidad cuando solo contaba con seis años, el mismo que le llevo de exploración al desierto de Kenia en busca de la ciudad perdida de Thasala y que le introdujo en los secretos de la mística de los Dogón. Ese mismo padre que ahora desde el frio cascarón metálico del cilindro de conservación se despedía de él.
—Buena suerte profesor y manténganos informados de cualquier novedad.—dijo el tercer cilindro amodo de despedida. —Yo también le sugiero precaución con von Krupp por lo menos hasta que sepamos sus verdaderas intenciones, si es que oculta algo realmente.
Realmente ocultaría algo Víktor von Krupp, serían otras sus intenciones, si es así porque necesitaba la ayuda de la Ars Obscura. Con esos pensamientos en mente, salió de la sala del consejo de ancianos y partió a iniciar los preparativos del viaje.

Continuará..., o to be continued... o como se diga Very Happy

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Sr. y Sra. Absenta el Vie Nov 20, 2009 11:29 am

Perdón por no haber disfrutado antes de la lectura de su historia, Sr. Electro. Imperdonable por nuestra parte.

La historia pinta emocionante, y parece ir mejorando conforme avanza. Muy interesante su descripción sobre el Consejo de la Ars Obscura, del que disfrutamos en su momento y cuyo recuerdo aún excita nuestra imaginación.
Siga adelante, por favor.

Si nos permite, y ante todo agradeciendo nuestra mención en su relato, desearíamos exponer tan solo unos puntos sobre nosotros, para añadir mayor veracidad (a modo de crítica constructiva sobre nuestra persona):
Jamás llamaría "endiablada mujer" a mi esposa, pues aunque poseemos cientos de motes uno hacia el otro, todos ellos son cariñosos.
No formamos parte de la Ars Obscura, aunque apoyamos su obra y compartimos conocimientos técnicos además de una gran amistad con el profesor Klauss.
Y ante todo, ni la propia Reina lograría que cada uno viajara separado del otro.

Nada más, Sr. Electro. Aplaudimos su iniciativa y sus textos, a la espera de leer una nueva entrega.

Saludos.

Sr. y Sra. Absenta

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Vie Nov 20, 2009 1:24 pm

Aun recuerdo el lanza estacas Wörsen...
Que grandes recuerdos...
Fué mi primer "juguete" ... lo use incontables veces...
Era un lanza-virotes manual de carga modificada para lanzar estacas...
Luego muchos años despues inventé lo que sería mi primera arma contra los vampiros, basandome en mi primer juguete.
Mi lanza Estacas Cancerbero.

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Vie Nov 20, 2009 3:27 pm

Sr. y Sra. Absenta escribió:Perdón por no haber disfrutado antes de la lectura de su historia, Sr. Electro. Imperdonable por nuestra parte.

La historia pinta emocionante, y parece ir mejorando conforme avanza. Muy interesante su descripción sobre el Consejo de la Ars Obscura, del que disfrutamos en su momento y cuyo recuerdo aún excita nuestra imaginación.
Siga adelante, por favor.

Si nos permite, y ante todo agradeciendo nuestra mención en su relato, desearíamos exponer tan solo unos puntos sobre nosotros, para añadir mayor veracidad (a modo de crítica constructiva sobre nuestra persona):
Jamás llamaría "endiablada mujer" a mi esposa, pues aunque poseemos cientos de motes uno hacia el otro, todos ellos son cariñosos.
No formamos parte de la Ars Obscura, aunque apoyamos su obra y compartimos conocimientos técnicos además de una gran amistad con el profesor Klauss.
Y ante todo, ni la propia Reina lograría que cada uno viajara separado del otro.

Nada más, Sr. Electro. Aplaudimos su iniciativa y sus textos, a la espera de leer una nueva entrega.

Saludos.

Espero que entiendan que cuando uso el término endiablada es en tono jocoso y cariñoso Razz , nunca ofensivo, no osaría nunca ofender a ningún miembro del foro aunque sea en una historia ficticia.
Respecto a su pertenencia a la Ars Obscura, ya sabía que no pertenecían a ella, simplemente le he puesto como invitados por dicha sociedad a participar en la expedición. Espero que me permitan por esta vez que sólo vaya uno en la expedición, más que nada porque el relato ya está casi terminado y me costaría bastante cambiar toda la trama, para añadir un personaje más, nuevos diálogos etc.


Aun recuerdo el lanza estacas Wörsen...
Que grandes recuerdos...
Fué mi primer "juguete" ... lo use incontables veces...
Era un lanza-virotes manual de carga modificada para lanzar estacas...
Luego muchos años despues inventé lo que sería mi primera arma contra los vampiros, basandome en mi primer juguete.
Mi lanza Estacas Cancerbero.

Veo que ha reconocido al antecesor de su famoso lanza estacas, le felicito, de algún lugar tenían que surgirle tan estupendas ideas. Wink

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Vie Nov 20, 2009 3:40 pm

Pues otro cachico más de relato Very Happy .

CAPITULO 2
EL VIAJE
El cielo estaba nublado y amenazaba lluvia aunque unos tímidos rayos de sol parecían prometer tiempos mejores, era el típico día ingles. El aeropuerto estaba repleto de gente por todos lados; mozos cargando maletas en pequeño carros mecánicos impulsados por diminutas calderas de vapor, que expulsaban un pequeño chorro de humo a la atmosfera cada vez que su piloto aceleraba para llevar su valiosa carga a alguna de las zonas de de despegue, pilotos que en grupo se dirigían a las cabinas de sus zeppelines, caballeros muy bien vestidos y sonrientes que acompañaban a sus esposas a la zona de embarque seguidos por sus doncellas y mayordomos, mecánicos, fogoneros, etc. Toda una troupe para el gran espectáculo que componía el gran aeropuerto de Londres.
A casi diez kilómetros de la capital, el aeropuerto de Londres era el más importante del mundo, comunicaba con más de veinte países en vuelos regulares, incluyendo los viajes trasatlánticos. Su flota la formaban 20 zeppelines 7 de ellos de gran tamaño y dedicados exclusivamente a pasajeros de clase alta y vuelos transoceánicos y el resto de menor tamaño se repartían los vuelos interiores y el transporte de mercancías. La joya de la corona de la Royal Air England Flights eran el HMS Narcissus y el HMS Queen Victory; siendo el primero el mayor de todos. Era una monstruosidad; eso es lo que pensaron el profesor Klauss, el profesor Brokenhaimer, el señor Constantine y el señor Absenta cuando vieron por primera vez la alargada figura del Narcissus recortándose hacia el horizonte. Sin duda era una imagen imponente con sus 245 metros de largo y sus 41 metros de diámetro que le conferían la forma de una enorme bala de cañón, aunque el profesor Absenta jurase que le recordaba más a un pepino de Gloucester. Fabricado con una estructura interior de aluminio ultraligera pero súper resistente, el cuerpo exterior estaba realizado en algodón, barnizado con oxido de hierro y acetato-butirato de celulosa impregnado de polvo de aluminio, lo cual le daba rigidez y resistencia a la par que ligereza. En su interior albergaba 18 bolsas de hidrogeno y 4 balones de aire que le daban una capacidad de 210.000 m3 de gas y un empuje de 12 toneladas, los pasajeros se albergaban en el interior de la estructura del zeppelín en lujosos camarotes que podrían ser la envidia de cualquier hotel de lujo. En el exterior 6 motores de hipervapor le proveían de 1500 caballos de potencia y una velocidad máxima de 150 Km por hora. Gracias a esa velocidad este nuevo modelo de zeppelín podía recorrer en un año la asombrosa cantidad de 300.000 km transportando a casi 3000 pasajeros, permitiéndole cruzar además 19 veces el atlántico con una media de 4 días por viaje. La proa era un enorme mascaron a imitación del de los barcos de vela, una suerte de gigantesco Ícaro dorado cuyos brazos se habían transformado en alas y que partiendo de sus hombros recorrían hasta casi la mitad de la longitud total del dirigible, los ojos del moderno Ícaro eran dos potentes reflectores que ayudaban a la iluminación del espacio aéreo en días tormentosos o con baja luminosidad. Pero tanta belleza no debía engañar al espectador, bajo ese aspecto de agradable bajel aéreo se encontraba también una criatura bien armada. Debido al constante asedio al que habían sido llevados en los últimos tiempos muchos grandes zeppelines y otros dirigibles de menor tamaño, se opto por dotar a las naves de sus propias formas de defensa. Para tal fin el Narcissus contaba con un total de 11 puestos de ametralladora que se escamoteaban en el interior de la súper estructura dejándolos invisibles hasta su utilización, seis de ellos estaban en los laterales, tres a babor y tres a estribor. Dos en la parte superior uno en cada extremo y lo mismo para la parte inferior y por ultimo uno en la proa, cada puesto lo conformaban dos ametralladoras gemelas Maxim; invento de ese hijo adoptivo de Inglaterra pero de origen americano llamado Hiram Maxim. Los piratas aéreos había refinado mucho su técnica de abordar los dirigibles ya no los destruían y rebuscaban entre los restos ni intentaban colarse dentro para secuestrarlos. Con sus cañones de arpeo impulsados por vapor se enganchaban a las góndolas inferiores o a las rampas de control y empezaban a jalar a la desafortunada nave hasta ellos, cuando ya los tenían a la distancia adecuada colocaban largas rampas con ganchos y cruzaban por ellas en tropel, gritando maldiciones y disparando de vez en cuando al aire a sabiendas de que el mínimo roce de una bala podía causar una desgracia, pero ellos eran así, su lema los identificaba claramente, "Mi país el cielo, la espada en mi mano, la muerte mi forma de vivir". Con ese armamento abordo el Narcissus era un plato difícil de digerir para los piratas al que apodaban "el erizo", con lo cual era pocas veces atacado y los que lo había intentado acababan con su dirigibles incendiándose y estrellándose entre las rocas o el mar.
Cuando los cuatro miembros de la Ars Obscura llegaron a la zona de embarque, se estaban ultimando las últimas maniobras de reaprovisionamiento del Narcissus. Un miembro de la tripulación al pie de de la escalera que daba acceso a la nave les solicito con una amplia sonrisa sus billetes y les indico donde se encontraban sus respectivos camarotes, seguidamente un mayordomo vestido con casaca roja, bombachos blancos, medias rojas, zapatos de charol y tocado con una gorra de plato, uniforme habitual en el Narcissus recogió sus maletas y les acompaño durante el trayecto.
El despegue se realizó con completa normalidad. Se comenzó retirando la escalera de acceso de pasajeros y la de la góndola de la tripulación, luego se soltó lastre y los seis propulsores se pusieron en marcha, de las salidas de vapor surgieron una serie de chorros de humo negro y ceniza y las hélices comenzaron a girar a gran velocidad, los miembros de tierra sujetaban los amarres y fueron guiando poco a poco la nave hasta que esta estuvo enderezada y completamente horizontal; desde la torre de amarre un operario hizo una señal con una bandera verde al capitán de la nave y esta se desengancho del anclaje, un segundo después los operarios de tierra soltaron las cuerdas que la seguían manteniendo unida al suelo y el Narcissus ascendió rápidamente hacia el cielo londinense, en dirección a la costa.

Continuara... Very Happy

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Jue Dic 03, 2009 2:45 pm

Después de unos días sin postear nada, aquí va otro cachico de relato. Que lo disfruteis Very Happy .

El trayecto hasta Berlín aun duraría algunas horas así que se reunieron todos en la habitación del profesor Klaus para repasar los detalles más importantes de la expedición. La habitación decorada con un gusto exquisito que recordaba el lujo de algunos hoteles parisinos tenía una cama de mediano tamaño hecha de bronce con pequeñas esfinges estilo imperio en la cabecera y lo pies, las almohadas estaban rellenas del mejor plumón de oca, y las sabanas tejidas con algodón egipcio de la mejor calidad, la cubierta de seda color burdeos había sido confeccionada expresamente en China para el Narcissus y en la esquina derecha de cada elemento textil se podía ver el símbolo del la nave; una letra N de hilo de oro con un par de alas saliéndole de los laterales. El resto del mobiliario lo componían una cómoda de cerezo exquisitamente trabajada con un espejo dorado estilo Versalles, un par de sillas a juego, dos confortables sillones de piel, una palangana de porcelana china sobre un trípode de bronce con su correspondiente jarra, un espejo articulado ideal para afeitarse y una pequeña mesa redonda para facilitar la tarea de la escritura a aquel viajero que lo desease. El suelo estaba recubierto con una alfombra persa de complicados dibujos e hilo grueso lo cual se agradecía pues a cierta altura el frio del suelo se sentía a través de los zapatos. En las paredes varios cuadros de Joseph Turner le daban un ambiente cálido a la habitación ya que las paredes se mantenían desnudas de cualquier tipo de recubrimiento a excepción de la del propio del zeppelín.
—Bueno señores… —comenzó a hablar el profesor Klauss —tomen asiento donde quieran y comencemos a discutir los por menores de este particular viaje.
—En primer lugar quisiera saber si efectivamente veremos personalmente a von Krupp en el transcurso de esta misión —preguntó el profesor Brokenhaimer.
—No tengo la menor duda —le respondió el profesor Klauss. —En su carta lo afirma y según tengo entendido es hombre de palabra y fiel cumplidor de ella. Según su misiva tal y como sabrán al haberla leído, nos espera en la villa de Vladek en Rumania, un pequeña población de no más de 300 habitantes situada al noroeste a dos o tres días de viaje de la capital de Carpatia por el trayecto normal, menos si uno esta tan loco de atravesar los Cárpatos por sus senderos más oscuros e inhóspitos.
—Pero su misiva no indica a qué tipo de peligro nos enfrentaremos, vamos un poco a ciegas querido profesor —comento el señor Constantine mientras se levantaba de uno de los sillones donde había estado sentado hasta ese momento y se dirigía a la cómoda donde reposaba una bandeja de plata con una botella de cristal tallado y cuatro copas. —Ya sabéis profesor, que en cuanto se refiere a peligro y extrañas criaturas yo soy el primero en apuntarse cuando surge la ocasión, pero esto creo es ir un poco lejos, sin tener en cuenta que en esta habitación no creo que nadie se fie enteramente de tal von Krupp, ni siquiera usted querido profesor —Dijo mientras se servía una generosa medida del licor contenido en la botella. —¡Vaya por Dios, brandy! —blasfemo mientras saboreaba con desagrado el rojizo licor. —Cuando pondrán en estos armatostes buen whiskey americano o bourbon —Y dicho esto se lo tomo de un trago sin respirar, provocando la risa entre los presentes.
—Yo pienso… —empezó a decir el señor Absenta —que el señor von Krupp tendrá sus buenos motivos, cierto que a mí tampoco me gustan las expediciones a ciegas, sin embargo sea lo que sea lo que se encuentra en Rumania, debe ser un hallazgo muy importante si se nos ha sugerido el capturarlo vivo y evidentemente el peligro que significa para la población del lugar es más que evidente, sólo espero no vernos obligados a matarlo y poder conservarlo vivo para su estudio. Lástima que las obligaciones de mi esposa en Canadá no la hayan permitido venir.
—Si es un cambiaformas o un licántropo por mi parte no esperéis verlo con vida señor Absenta —dijo el profesor brokenhaimer mientras miraba de soslayo al señor Constantine.
—No adelantemos acontecimientos —dijo el profesor Klauss levantándose de su silla y siguiendo con su mirada a todos los presentes hasta llegar a los ojos del profesor brokenhaimer donde la dejo detenida con gesto de desaprobación. —En unas ocho horas llegaremos a Berlín donde cablegrafiaré un mensaje a la Ars Obscura Manor informando al consejo de ancianos de nuestra llegada sin problemas y tomaremos un tren que nos llevará hasta Varsovia y desde allí en diligencia a través de Carpatia hasta Rumania. La embajada de Carpatia en Londres, ya nos ha proveído de los correspondientes visados para que podamos atravesar sus fronteras sin problemas —sacó del interior de su levita cuatro sobres lacrados con el escudo de Carpatia y se lo dio a cada uno de los expedicionarios. —Si no surgen problemas Víktor von Krupp nos estará esperando ya en Vladek, donde nos pondrá en antecedentes y terminará de darnos toda la información necesaria para el cumplimiento de esta misión.
Ocho horas después el Narcissus era sujetado a la torre de amarre del aeropuerto alemán. Los pasajeros fueron bajando por la escalera puesta a tal efecto mientras el capitán al pie de ella iba despidiéndose personalmente de cada uno de ellos. Al llegar los expedicionarios al suelo el capitán les indico que tenían preparado un carruaje que les llevaría hasta la estación de tren de la Alexanderplatz, todos los gastos tanto del viaje en zeppelín, como del carruaje y el tren ya habían sido convenientemente abonados por la embajada de Carpatia en Berlín, con lo cual no deberían preocuparse de nada, un pequeño carro les acompañaría hasta la estación transportando la cámara de animación suspendida donde sería cargado en un vagón especial.
El trayecto hasta la Alexanderplatz fue relativamente corto, por el camino pudieron admirar la magnífica arquitectura de la ciudad, que junto a Londres y París eran las más cosmopolitas de Europa. Por las calzadas multitud de vehículos a vapor de todos los tamaños recorrían la ciudad por todas partes. Había desde pequeños triciclos cuyas calderines hacían funcionar una transmisión por cadenas engranada con el piñón de sus ruedas hasta pesados vehículos de mercancías cuya parte trasera estaba repleta de todo tipo de artículos para su reparto por los pequeños mercados y tiendas de la ciudad, verduras, cajas, muebles, pescado. En un momento del trayecto el carruaje que transportaba a los expedicionarios se paro para dejar paso a un enorme transporte de pasajeros articulado que se desplazaba lentamente sobre el suelo adoquinado de la calle. En la parte delantera una gran rueda omnidireccional era propulsada por dos enormes bielas unidas a dos grandes volantes. En una pequeña cabina sus conductores andaban ocupados controlando palancas, revisando la presión de la enorme caldera en los múltiples manómetros e indicadores y echando grandes paletadas de carbón en el hogar para mantener siempre vivo el fuego. Sus dos chimeneas de remates dorados, bufaban a cada paletada mientras tiraba con fuerza del conjunto articulado de máquina y vagones; uno diría al verlo que era una mezcla entre tractor y pequeño tren de pasajeros. Sus tres vagones de madera estaban repletos de gente que venía de trabajar desde las enormes fabricas a orillas del Rhin y regresaban a sus casas para la hora de la cena, unos sentados en sencillos asientos de madera y otros de pie agarrados a barras de metal, mientras pasaban el rato leyendo las noticias en el diario local o charlaban sobre la escandalosa subida del precio del pan.
Tras el paso del mastodóntico transporte de pasajeros, el carruaje llegó hasta la estación de trenes donde recogieron los billetes con destino a Illiavna, la capital de Carpatia, el país de origen de Víktor von Krupp. Como suele decirse vulgarmente, "la precisión germánica" permitió que el tren saliese a su hora exacta, con nuestros expedicionarios ya acomodados dentro de su vagón.

Continuará Very Happy

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Eddard Constantine el Jue Dic 03, 2009 3:05 pm

Electro5 escribió: —¡Vaya por Dios, brandy! —blasfemo mientras saboreaba con desagrado el rojizo licor. —Cuando pondrán en estos armatostes buen whiskey americano o bourbon

Estimado Electro5, ¡que bien me conoce! XD

Sigo fascinado con esta historia, cuelgue mas cuando los tenga.

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Vie Dic 04, 2009 2:16 am

Eddard Constantine escribió:
Electro5 escribió: —¡Vaya por Dios, brandy! —blasfemo mientras saboreaba con desagrado el rojizo licor. —Cuando pondrán en estos armatostes buen whiskey americano o bourbon

Estimado Electro5, ¡que bien me conoce! XD

Sigo fascinado con esta historia, cuelgue mas cuando los tenga.

Tengo más pero lo dosifico para que la gente no se me aburra Very Happy . Sólo espero que no sean muy crueles con sus críticas Embarassed . Uno no es un premio Planeta Razz .

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Eddard Constantine el Vie Dic 04, 2009 2:23 am

A mi me fascina la gente que es capaz de ponerse a escribir y escribe cosas, yo soy completamente nulo. Tengo mil ideas en la cabeza que me parecen buenas (a mi, claro xD) pero a la hora de la verdad abro el editor de texto y lo miro y el me mira a mi y al final acabo haciendo cualquier otra cosa.

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Lady Oz el Dom Dic 06, 2009 6:10 pm

Mi mas sincera enhorabuena caballero cheers cheers cheers No solo admiro enormente a alguien que sea capaz de crear cualquier tipo de manifestacion artistica, sino que particularmente me ha encantado su relato ¡y ardo en deseos de continuarlo! No tema aburrirnos ni abrumarnos. Seguro que no soy la unica que espera con ganas la continuación. :beer:

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 19, 2009 3:53 pm

Bueno pues hay va otro cachico de relato. Os recuerdo que los fascículos son facilmente coleccionables y encuadernables Very Happy . Es broma Wink .

—¿Será largo el viaje profesor? —pregunto el señor Constantine mientras veía pasar a la gente por el andén a través de su ventana.
—No creo —respondió el profesor Klauss. —Tenga en cuenta señor Constantine que aunque mal pudiéramos pensar que las comunicaciones en el este de Europa son pobres y en mal estado, la ruta que atraviesa el ferrocarril entre Alemania y Polonia hasta Carpatia es realmente buena y bastante reciente, sobre todo la parte de Carpatia. Peor lo llevaremos cuando tengamos que atravesar en diligencia la conocida como ruta de Stregoicavar y que une Hungría con Carpatia y Rumania, ya que desde Illievna hasta nuestro destino en Vladek no hay vía férrea todavía.
—Odio las diligencias —comento el señor Absenta mientras hacia un gesto negativo con la cabeza. —Siempre acabo con todas mis cosas revueltas o tiradas por todos lados, la última vez se me mezclaron las placas de análisis y se me rompió uno de mis mejores microscopios.
—Ese von Krupp debería ampliar de una vez su red de ferrocarriles hasta Rumania, así nos ahorraríamos el mal trago —asintió el profesor Brokenhaimer. —Quizás deberíamos haber venido por la ruta marítima, ¿no cree profesor?.
—No, imposible —negó con la cabeza el profesor Klauss. —Es demasiado larga, además nos encontraríamos con el mismo problema. Llegaríamos en barco hasta el puerto de Varna, luego tendríamos que coger un tren hasta Budapest y desde allí hasta Vladek atravesar toda Rumania en diligencia, con lo cual si ya nos apetece poco este trayecto relativamente corto en diligencia, no quiero ni pensar atravesar toda Rumania.
El viaje a través de Polonia fue tranquilo y sin contratiempos, empezaron a caer las primeras nieves y un manto blanco cubrió todo el trayecto hasta Varsovia donde el grupo hizo transbordo para coger el tren que les llevaría desde la capital polaca hasta Cracovia y desde allí hasta Illievna capital de Carpatia.
En Illievna fueron recibidos por Vladimir Riskok un hombre grande de pelo rojizo y poblada barba bien recortada y cuidada, consejero y mano derecha del monarca carpatiano quien les informo que su señor debía ya encontrase en la villa de Vladek pues había partido hacia allí unos días atrás. Riskok les acompañó hasta sus alojamientos en el castillo donde podrían descansar hasta reanudar el viaje, viaje que se realizaría en diligencia por la inexistencia de una vía férrea que comunicara la capital con Rumania. Después de descansar un par de horas el grupo se reunió en el gran salón donde por orden de Riskov se les había preparado una copiosa y suculenta cena a base de los productos típicos de país. Faisán con miel y cebolletas al estilo de Illievna, esturión con mantequilla a las finas hierbas. Gruchev, un tipo de ensalada muy especial del norte del país y que algunos dicen rejuvenece a las personas ya que contiene entre sus ingredientes raíz de Alandro, una planta que sólo aparece una vez cada 5 años y que es considerada una exquisitez, tanto por su rareza como por su sabor. Todo regado con vino de las propias vides del castillo, un vino de excelente sabor, afrutado con ligeros toques a maderas, con cuerpo pero no de alta graduación, ideal para todo tipo de celebraciones. Para postre trajeron una enorme colección de diferentes postres representando cada uno una región diferente, había pastelitos de frambuesa de la región del rio Navcok, pastel de calabaza y mora del sur de Ingustav, tartaletas de trufa y manzana de Nierma y otros tipos de exquisiteces dulces y placenteras al paladar. Después de cenar se dirigieron a una pequeña pero acogedora sala anexa al gran comedor, donde habitualmente Von Krupp solía reposar la cena tomando un aromático café arábigo y una copa de brandy añejo. Estaba decorada con grandes estanterías de libros, aunque no era una biblioteca, entre las estanterías repletas de volúmenes, estaban colgados cuadros enormes que representaban figuras de caballeros, unos posando serios con sus cotas de malla y sus espadas y escudos y otros representados en cruentas batallas. Uno de esos cuadros llamó la atención particularmente del profesor Klauss, pues en él se veían representados a dos caballeros luchando en inferioridad de condiciones contra un ingente número de soldados con turbante y armados con cimitarras. Uno de los caballeros pintados, de semblante adusto y barba poblada blandía una enorme hacha con intención inequívoca de hundírsela en el cráneo de uno de los soldados caídos mientras este alzaba la mano en señal de suplica o como si intentase desesperadamente parar el fatal golpe con la mano, el otro un hombre de aspecto fiero con largos bigotes y mirada oscura atravesaba con su lanza el pecho de otro soldado enemigo, mientras de su boca parecía surgir una maldición o un alarido de alegría salvaje y desbocada, al preguntar el profesor Klauss sobre la identidad de los dos guerreros del cuadro, Riskok le contesto que el hombre de la gran barba y el hacha era el barón Dumitru von Krupp antepasado del señor y antiguo monarca de Carpatia, el otro era Vlad Tepes, monarca de Rumania, príncipe de Valaquia. El lienzo representaba el momento en que Dumitru Aloisius von Krupp acudió a Cluj Napoca en ayuda del monarca Valaco para tratar de parar la invasión turca. En la batalla de Cluj Napoca Von Krupp y Vlad Tepes se enfrentaron juntos a las hordas turcas mucho más numerosas, después de varias horas de combate, sólo quedaron en pie ellos dos y un pequeño grupo de sus hombres, las tropas turcas habían sido aniquiladas. Tepes entonces dio orden a las tropas de refresco que habían llegado para ayudarles, de que cogieran a los enemigos que habían sobrevivido y que fueran empalados como castigo por invadir sus tierras, al terminar el día los campos se habían convertido en un mar inmenso de cuerpos empalados, según las crónicas, los soldados rumanos y carpatianos hundían su botas al caminar por un rio de sangre de más de un palmo de profundidad, en esa zona ya no volvió a crecer nunca más planta alguna e incluso dicen que los animales siguen rehuyendo pasar por ahí.
Aprovechando la conversación relativa al cuadro el profesor Klauss consideró que era una buena ocasión para que Riskok que les había hecho de anfitrión durante la cena les aclarase algunos dudas sobre la misión que les había encomendado su señor.
—Y bien señor Riskok…, que nos puede contar de la misiva que nos envió su señor hace unos días y por la cual estamos aquí —preguntó el profesor Klauss.
— Hasta lo que yo puedo contarles, solo puedo decirles, que herr Krupp ha solicitado su ayuda porque la criatura a la que se van a enfrentan nunca se había visto antes. Herr Krupp posee vastos conocimientos sobre muchas entidades y ha cazado a muchas de esas criaturas, pero en vista de los datos aportados por el alcalde de la villa de Vladek, esta se aleja de cualquier cosa conocida por él. Mi señor ha puesto su confianza en que ustedes y la sociedad Ars Obscura puedan aportar algo de luz a este misterio de la naturaleza.
—¿Y qué datos aporto el alcalde de Vladek? —pregunto el profesor Brokenhaimer mientras apuraba una copa de buen brandy añejo.
—Por lo que nos dijo, las cosas en la villa no habían mejorado después de la gran plaga de peste de hace 20 años, la mayoría de la población había sucumbido o huido a otras regiones. Los pocos que quedaron siguieron con las tareas habituales del campo, sobre todo ganadería; los quesos de Vladek son conocidos en toda Rumania y su fama se extiende hasta Carpatia, Hungria, Ucrania y más allá. Pero de un tiempo a esta parte muchos de sus animales empezaron a padecer algún tipo de anemia y algunos aparecieron en los pastos con sus cuerpos destrozados y desangrados.
—¿Un vampiro? —pregunto el señor Absenta.
—Con el cuerpo destrozado no creo, el vampiro habría consumido su sangre, ¿pero qué necesidad tendría de destrozar el cuerpo? —se pregunto a sí mismo el profesor Brokenhaimer.
—Lo desconozco —le respondió Riskok aunque la pregunta no fuera dirigida directamente a él. —A día de hoy es probable que herr Krupp posea información más detallada, por lo que es sumamente importante que partan mañana hacia Vladek. He dado órdenes a la diligencia para que les espere a la entrada del castillo, así no tendrán que desplazarse a la capital.
Después de que el consejero de von Krupp se hubiese despedido amablemente y los dejase solos en la habitación para seguir con sus tareas habituales en el castillo, el grupo de exploradores e investigadores se pusieron a recapitular y planificar sus próximos pasos. Por la mañana partirían rumbo a la frontera rumana atravesando el territorio hasta Vladek por la conocida como ruta de Stregoicavar, un antiguo camino comercial que unía Hungria, Carpatia y Rumania, llegando hasta la costa donde terminaba en el puerto de Varna. Era un trayecto peligroso, ya que atravesaba los Carpatos por una serie de intrincados caminos, rodeados de traicioneras gargantas y profundos y abismales acantilados, y si no era eso de por si suficiente para pensarse dos veces tomar esa ruta, se venían a sumar las historias sobre ataques sufridos por diligencias y carretas de transporte de mercancías. Historias que de vez en cuando aparecían escondidas entre las noticias locales en los diarios de la región; noticias que hablaban de sombras que surgían en la noche desde las cunetas de los caminos y atacaban a los caballos desgarrándoles la garganta, o saltaban encima del cochero hasta derribarlo. Los ancianos del lugar hablaban temerosos entre susurros de la estirpe del empalador, pero la opinión más generalizada era la de ataque de grandes lobos o perros asilvestrados, que debido a la falta de alimento sobre todo durante el duro invierno, habían perdido el miedo a los seres humanos y se envalentonaban bajando de las montañas, atreviéndose a acercarse a los caminos para atacarlos y devorar sus animales incluso dentro de sus granjas. Pero si bien esa explicación hubiese podido tranquilizar a la población foránea, ¿a qué clase de fenómeno se podría atribuir la ausencia total de sangre en algunos de los cadáveres encontrados?. El grupo del profesor Klauss lo sospechaba puesto que se había enfrentado en otras ocasiones a criaturas similares.

Continuará... Este año o el que viene, pero fijo que continua Razz .

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Víctor Conde el Jue Dic 24, 2009 12:25 am

Señor Electro5, sepa usted que estoy enganchado a su novela, de la cual espero más capítulos en breve. ¡La cosa no puede quedarse así!

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Jue Dic 24, 2009 12:45 am

Señor Electro5... vuelvo a leer, y me maravillo a mi mismo con su obra...
Tendremos problemas con los derechos de autor? (touche) Very Happy

No ,es broma!
Un aplauso mi querido amigo, me encantan sus escrituras!

Saludos!

Felices Fiestas!

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Jue Dic 24, 2009 3:24 am

Otro fan deseoso de ser incluido en la troupe de personajes.
Genial Electro Very Happy

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Sr. y Sra. Absenta el Jue Dic 24, 2009 2:01 pm

Fabuloso, Sr. Electro.

La cosa está emocionante, y esperamos nuevos fascículos en breve tiempo ¡¡¡ Very Happy

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Lun Ene 04, 2010 11:57 pm

Bueno, Año Nuevo, cachico de relato nuevo. He incluido en la historia algunos de mis conocimientos sobre ciertos temas, muchos no son muy conocidos así que puede que no os suene. Pero espero que os guste.

CAPITULO 3
Al clarear el día el grupo ya estaba preparado a la entrada del castillo con sus maletas dispuestas, el cochero revisó las riendas y los arneses de las cinco mulas de tiro y su ayudante que hacía las veces de guarda armado por si surgía algún imprevisto durante el trayecto, colocó los bultos en la parte superior protegiéndolos con una lona de las inclemencias del tiempo.
—Bueno caballeros, les deseo un buen viaje —dijo Riskok, estrechando con firmeza la mano de los cuatro aventureros. —Esta diligencia les llevara directamente hasta Vladek, donde ya les estará esperando von Krupp, si no surge ningún contratiempo, estarán allí en un par de días puede que menos si las mulas son rápidas.
—Le agradecemos mucho su hospitalidad y la de von Krupp, y esperamos serle de ayuda. —contesto el profesor Klauss.
La diligencia partió del castillo mientras ligeros y algodonosos copos de nieve empezaban a cubrir los caminos, el valle donde se asentaba Illiavna dejo paso al profundo bosque que lo rodeaba, una extraña oscuridad se cernió sobre el carruaje provocada por el tupido manto formado por las copas de los árboles milenarios entrelazadas entre sí, el cochero paro el vehículo y dio orden a su ayudante para que encendiera las lámparas alimentadas con aceite.
—¿Qué ocurre cochero? —preguntó el señor Constantine asomándose por una de las ventanas. —¿Por qué nos paramos?
—Disculpen caballeros —respondió el cochero dirigiéndose al extrañado grupo que miraba inquisitivo a través de las ventanas laterales de la diligencia. —Nos encontramos en los bosques de Carpatia, pronto llegaremos a la ruta de Stregoicavar, pero hasta que no los atravesemos debemos llevar la luz encendida. Estos bosque son muy profundos, a lo largo de las épocas, las copas de sus árboles han ido entretejiendo una especie de bóveda sobre nuestras cabezas, restando visibilidad y convierte en noche lo que en realidad es día, así evitaremos accidentes y cualquier peligro que pueda surgir.
—Pensaba que Carpatia era un lugar relativamente seguro, no han habido noticias de vampirismo en décadas. —Comento el profesor Brokenhaimer.
—Y no los ha habido caballeros —asevero el cochero. —Pero la oscuridad trae otras cosas, cosas que se arrastran, olisquean y arañan. Las profundidades de estos bosques impenetrables no han sido hoyadas por los hombres desde hace mucho, este es el único camino seguro de paso, y son pocos los valientes que se atreven a atravesarlos por sus antiguas veredas. Se cuentan historias… Sí historias a la tenue luz de las velas, mientras estas a salvo recogido en la seguridad del hogar con tu familia. Historias de hombres que se transforman en lobos y de lobos mordidos por estos mismos y que se convierten a su vez en hombres.
—Lupus homine sin duda, un caso raro pero no imposible de reversión genética —afirmó con un más que ostentoso movimiento afirmativo de la cabeza el señor Absenta.
—No lo sé caballero no soy hombre de ciencia —continuó hablando el cochero. —Pero la gente habla con miedo de cierto paraje del bosque. No muy lejos de aquí hacia el este, en un pequeño claro, se levanta un conjunto de extraños troncos de árbol, han sido cortados y colocados de forma extraña a semejanza de un gran pasillo en espiral y dicen los que lo han visto que su superficie está grabada con extraños símbolos. Un anciano leñador me conto una vez mientras deliraba por todo el alcohol que había bebido, que una vez de niño acompañó a su padre a cortar unos árboles cerca de ese lugar, estuvieron cortando troncos durante horas y como había empezado a anochecer y hacia frio su padre le envió a recoger ramas para preparar una hoguera con la que calentarse mientras el ataba los troncos a los caballos de arrastre antes de regresar a su casa pues su tarea ya estaba casi concluida, el chico obedeciendo a su padre fue recogiéndolas. No se había alejado ni cien metros cuando de repente oyó un extraño crujido en la hojarasca, extrañado fue buscando con la mirada su posible origen y entonces vio una sombra furtiva moviéndose entre los árboles, todos sabemos cómo son los chiquillos, curiosos por naturaleza cual gatillos, el caso es que fue tras la sombra pensando que podría tratarse de algún cervatillo. Sin darse cuenta se alejó de la zona donde estaba su padre cortando leña y llegó al claro donde se encontraban los extraños troncos, se puso a observarlos viendo las curiosas figuras grabadas en su corteza, el anciano me dijo que representaban escenas de hombres armados con lanzas persiguiendo a otro que tan pronto era un hombre como se convertía en un figura bípeda con cabeza de lobo o perro. Entonces volvió a oír otro crujido, pero esta vez más fuerte y más cerca. Temeroso de que no fuese un cervatillo sino algún oso, se apresuró a esconderse tras el tronco de un grueso árbol, pero lo suficientemente cerca como para ver la curiosa formación de troncos de la que ahora se daba cuenta que estaban puestos formando una especie de pasillo en espiral y en cuyo centro había una especie de piel, quizás los restos de algún animal muerto. Volvió a oír el crujido pero esta vez pudo distinguir que eran producidos por pasos entre la hojarasca caída por los suelos. Asomó un poco la vista y vio a un hombre al que reconoció como el boticario del pueblo, este empezó a recitar una extraña salmodia o plegaria que identifico como latín ya que había oído hablar muchas veces al cura en ese idioma durante la misa en la iglesia. A medida que la iba recitando el boticario avanzaba a través del pasillo en espiral formado por los árboles cortados y se iba desprendiendo de su ropa. El muchacho no podía apartar la vista fascinado por el extraño comportamiento de un conocido hombre de bien, cabal y padre de familia. Cuando llegó al centro de la espiral, el hombre ya estaba desnudo por completo, no portaba nada excepto un tarro de barro en la mano derecha, quitó el tapón de corcho que lo cerraba y vertió su contenido en lo que parecía ser la piel de un animal, se agachó para recogerla y empezó a frotar el extraño liquido de color rojizo por toda la superficie. Ahora lo que les voy a contar caballeros pueden considerarlo una cuestión de locura producida por el exceso de alcohol y la mente senil de un anciano o una de esas realidades tenebrosas que de vez en cuando surgen de la noche para acechar la vida de los hombres. Pero el anciano me juro y perjuró que lo que vio fue tan cierto y real como les estoy yo viendo a ustedes ahora mismo. Me dijo que una vez que hubo embadurnado la piel con el líquido, el boticario la alzo sobre su cabeza hacia la luna llena que ya estaba asomada en el firmamento y empezó a gritar más y más fuerte palabras que él, de muchacho no comprendió pero que pasados muchos años un maestro venido de la capital las identifico como la palabra latina "Lupus" y la griega "Selene". Entonces se puso la piel alrededor de la cintura a modo de taparrabos y empezó a recorrer el camino inverso a través del pasillo de troncos en espiral; a medida que iba recorriendo ese camino y esto es lo más increíble, la figura del hombre se fue encorvando, su rostro se agitaba por un intenso dolor, sus brazos se alargaron e hicieron más fuertes y musculados, los dedos de las manos se encorvaron mientras sus uñas se alargaban y curvaban hasta convertirse en garras, la cara se le estiro hacia delante en una terrible mueca de horror insufrible hasta adquirir el aspecto de un hocico, mientras sus labios se retraían dejando ver una hilera de terribles colmillos caninos, las orejas se agrandaron y se volvieron puntiagudas y todo el cuerpo empezó a cubrirse de un pelo ralo, negro y duro, lo que antes habían sido sus pies también sufrieron una terrible transformación adoptando la vaga forma de los cuartos traseros de un animal salvaje con los dedos transformados en poderosas garras, de la parte trasera de su cuerpo surgió una larga cola peluda, y toda su espalda se erizo con un vello negro y tupido como un cepillo. Cuando terminó de salir de la espiral de arboles, lo que antes había sido una persona se había transformado en una terrible bestia, un inmenso lobo que andaba sobre sus patas traseras como una mala imitación de un hombre, pero lo que más aterrorizó al muchacho fueron sus ojos, unos ojos bestiales, amarillentos como la flema, con una pupila negra como la noche, pero con una mirada terriblemente inteligente, una mirada que ninguna criatura del bosque posee, y solo la tienen los seres humanos.
Finalmente la horrible criatura se alejo por entre los árboles rumbo a la negrura más profunda, el muchacho al principio no se atrevió a contarle nada a su padre cuando regresaron a casa, por miedo a que lo tomara por loco, pero la aparición de varias vacas muertas y la desaparición de varios vecinos del pueblo en días sucesivos le convenció para contarle todo lo que había visto esa terrible noche.
—Entonces… ¿Fueron a por el boticario? —pregunto el señor Constantine sumamente interesado.
—No en ese mismo momento —le contesto el cochero mientras encendía una vieja pipa y le daba un par de amplias caladas antes de proseguir su relato. —Aunque el padre le creyese y confiase en lo que le había contado. La gente del pueblo no iba a hacer caso de lo primero que contase un chiquillo. Así que el padre se reunió primero con el consejo del pueblo y les expuso lo que había visto el chaval, afirmando que el muchacho no era un soñador y no tendía a exagerar las cosas que había visto. El jefe del pueblo un hombre que debía rondar casi los ochenta años y había visto y oído muchas cosas en su vida, no dudo de la palabra del hombre, pero el boticario era un hombre de bien y muy respetado en la aldea, no podían hacer una acusación tan grave a la ligera, necesitaban pruebas contundentes y la mejor manera de conseguirlas dijo el anciano, era esperar a la siguiente noche de luna llena parapetados entre los árboles y se actuaría en consecuencia a lo que se observase. Al consejo allí reunido le pareció una buena idea, se aprobó reunir a un grupo de los mejores cazadores del pueblo y esperar a la siguiente noche de luna llena para observar y actuar en consecuencia contra el boticario o contra cualquier criatura que apareciese en las profundidades del bosque.
Un mes más tarde, en la primera noche de luna llena, un grupo de diez personas, los mejores cazadores del pueblo con el padre del muchacho a la cabeza, partieron hacia el extraño claro donde se encontraba las espiral de troncos, llegaron antes que anocheciese, y se fueron distribuyendo alrededor del claro para evitar que nada ni nadie pudiese escapar por ningún sitio. A eso de las nueve, con la luna ya alta, apareció por un sendero el boticario, se le veía tranquilo ya que no sospechaba que le estuviesen aguardando, entonces el padre del muchacho hizo un sonido imitando a una corneja, una señal solo conocida por los cazadores para que aguardasen y no se precipitasen en sus actos. El boticario ignorante de lo que ocurría a su alrededor empezó con su letanía de palabras en latín y griego, muchos pudieron oír palabras como "Lupus", "Selene" y "Mater Gaia", aunque no entendían su significado. En un momento de su rezo, el boticario entro en el interior del pasillo de troncos en forma de espiral y comenzó a quitarse la ropa, tal y como había contado el muchacho. Ahora que no tenían dudas de que lo que había contado el muchacho era cierto, amartillaron sus escopetas y se aprestaron para el ataque en cuanto el padre del chico y líder de la partida diera la señal. Este tenía que estar completamente seguro, aunque si se iba a transformar en una horrible bestia no le daría tiempo a que culminase su transformación y daría la orden de disparar antes de que esta concluyese. Cuando el boticario ya completamente desnudo llego al centro de la espiral, comenzó el ritual de impregnar la piel que había en el suelo con el líquido rojizo de su tarro de barro. La alzó sobre su cabeza mirando directamente a la luna y aumento el volumen de su voz repitiendo una y otra vez las palabras "Lupus" "Selene" y "Mater Gaia", como si exigiera a la luna algo que los allí presentes desconocían . Se ato la piel completamente recubierta por el extraño líquido a la cintura y comenzó a deshacer el camino que había hecho a través de la espiral. Entonces ante la atónita y aterrada mirada de los cazadores comenzó la dantesca transformación. Ante la duda de si serían suficientes los hombres para acabar con una criatura como la que les había contado su hijo, el líder del grupo silbó todo lo fuerte que pudo a modo de señal, entonces de entre la oscuridad surgieron los cazadores escopeta en mano apuntando y al unisonó dispararon contra el cuerpo del boticario-lobo, sin darle tiempo a que concluyese la transformación. Este comenzó una cacofónica mezcla de gritos humanos y aullidos de lobo y arrastrándose como pudo llego al centro de la espiral donde se derrumbo jadeando. El grupo de cazadores llego ante los pies del boticario, y pudieron observar que su cuerpo desnudo era una delirante mezcla de miembros humanos y perrunos, su cara estaba deformada hasta hacerse irreconocible, por una lado tenia orejas de hombre pero por otro su rostro se había estirado y deformado hasta adquirir el aspecto de un hocico, sus brazos eran mucho más fuertes que los de un hombre pero mientras uno de ellos terminaba en una mano humana, el otro era más una garra animal, sus piernas seguían siendo de hombre y su piel aunque desnuda estaba empezando a recubrirse de una gruesa capa de pelo negruzco. El padre del muchacho se arrodillo ante la grotesca figura tendida y le pregunto.
—¿Por qué?, ¿por qué lo ha hecho?.
—Por la libertad —contesto el boticario mientras la sangre le surcaba la comisura de los labios.
—¿La libertad?, no lo entiendo —volvió a preguntarle el hombre.
—Usted mejor que nadie debería saberlo. Usted es un cazador, sabe lo que significa ir por el bosque tras su presa, la sensación de libertad que implica eso, usted solo ante la naturaleza. El hombre en su ignorancia cree que es libre, pobre iluso atado a los convencionalismo de la vida normal. Yo quería ser libre, libre de verdad, como lo es el lobo, sentirme parte de la naturaleza, formar parte de lo que eso implica. Po eso busque tanto entre antiguos libros y pergaminos, hasta que un día en un viejo mapa de la región encontré este lugar. ¿Sabía que aquí vivió una raza de hombres lobo procedentes de lejanas tierras?. Sí, vivieron mucho antes de que naciera el más anciano de los habitantes el pueblo, durante los periodos sin luna llena habitaban en una gran choza comunitaria en cuyo centro estaba esta espiral donde nos encontramos ahora, adorando a Gaia y a Selene, pero cuando llegaba la luna llena, comenzaban el ritual y se convertían en lobos, durante ese tiempo vivían libres, cazando, corriendo por el bosque, sin ataduras sociales ni morales, pero entonces llego el hombre y al verlos y ver su libertad se horrorizo y dio orden de cazarlos como alimañas, lo hacían fuera de los días de luna llena cuando eran vulnerables. En poco tiempo se extinguieron y solo quedo como vestigio de su existencia la espiral de troncos, las imágenes que se ven en la corteza muestran su exterminio. Ahora muero, pero muero con el convencimiento de haber sido el único hombre libre de este pueblo.
—No es un hombre libre, solo es un patético monstruo de la naturaleza —y dicho esto, el padre del muchacho que en ningún momento había apartado los cañones de su arma de la cabeza del boticario, apretó el gatillo, un estampido monstruoso rompió la tranquilidad milenaria del bosque y cuando se disipo la nube de pólvora, vio la cabeza deforme del boticario tendida sobre una gran mancha de sangre, con medio rostro desaparecido por los efectos del disparo.
—Creía que a los hombres lobo solo se les podía matar con plata —dijo extrañado el profesor Brokenhaimer. —Quizás lo que mataron esos hombres fue otra cosa, el miedo, la oscuridad, puede confundirnos y hacernos ver cosas que no existen. ¿No cree profesor Klauss?.
—Ciertamente un hombre lobo completamente transformado es inmune a la munición normal tal y como sabemos, y solo puede ser muerto por una bala de plata o en su defecto cualquier arma de filo fabricado con ese material precioso, pero aquí nos encontramos con un ser humano en pleno proceso de transformación, el padre del muchacho fue muy inteligente al no esperar a que se completase dicha transformación, si lo hubiesen dejado terminar, habrían muerto.
—Estoy completamente de acuerdo con usted profesor —dijo el señor Constantine.
—Sí, pero lastima no haber podido contar con el cadáver de la criatura para poder examinarlo más detenidamente —añadió el señor Absenta, pensado como siempre en las grandes respuestas que puede aportar el analizar una criatura sobrenatural.
—Es cierto. ¿Sabe usted cochero que ocurrió con el cadáver del boticario?, ¿que fueron de sus restos? —pegunto el profesor Klauss dirigiéndose al cochero que volvía a encender la pipa, con otra carga de aromático tabaco húngaro.
—Por lo que me contó el anciano —respondió el cochero intentando prender fuego al tabaco de su pipa que se negaba a encenderse a causa de las ráfagas de aire. —Se llevaron el cadáver al pueblo y fue mostrado ante el consejo, se envió un mensajero a la capital comunicando todo lo que había ocurrido y solicitando información sobre lo que tenían que hacer con los restos. Dos días después apareció en el pueblo un carruaje real, con dos guardias y un mensaje. El príncipe Augustus Cornelius von Krupp ordenaba que los restos del boticario fueran depositados en el carruaje para su traslado a Illiavna, donde se pondrían a buen recaudo. El cadáver fue cargado en el carruaje partiendo a toda prisa hacia la capital sin dar más explicaciones y ya no se volvió a saber nada del boticario ni de su cuerpo. Aunque hay quien dice, que fue despellejado y su cabeza y piel se conservan disecadas en un almacén secreto del castillo como si se tratase de una pieza de caza.

Pues eso To be Continued... Very Happy

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Mar Ene 05, 2010 4:06 am

Joder, esto engancha Very Happy

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Lady Oz el Mar Ene 05, 2010 5:58 pm

Armando Valdemar escribió:Joder, esto engancha Very Happy

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

Mensaje por Invitado el Mar Ene 26, 2010 10:39 pm

Si alguien pensaba que esto había terminado se equivocaba Very Happy . Ando un poco lento con lo de la correción de estilo y pido disculpas si hay alguna falta de ortografía, la culpa al Word Razz .

—Una historia increíble sin duda —comento el señor Constantine mientras miraba de reojo, como si esperase un ataque al carruaje por parte de una criatura peluda de aspecto humanoide.
—Pero no deben hacerme mucho caso tampoco señores —comento el cochero como no dando mucha importancia al relato que había contado. —Piensen que quien me contó la historia es un hombre mayor con mas alcohol en su cuerpo que muchas barricas de brandy que yo he visto —y se echó a reír con una fuerte carcajada mientras se agarraba con las dos manos su oronda barriga, contagiando con ese inesperado arranque de feliz risa al resto del grupo. —Prosigamos nuestro viaje, aun queda mucho trecho hasta Vladek. ¡Muchacho!, ¿has acabado de encender las lámparas?.
—Si señor ya están listas —contesto el joven que no había dejado en ningún momento de escuchar la historia contada por el cochero.
—Pues vamos –se subió al pescante y dando un fuerte grito, azuzo a las mulas que se pusieron en marcha rumbo a la profundidad del bosque.

CAPITULO 4
Los bosque de Carpatia aun esconden muchos antiguos secretos entre su salvaje frondosidad, pero aun más oscuros son los secretos que se esconden en las tierras rumanas. Algunos de una edad indecible, provenientes de una época en la que el hombre aun no había recibido ese nombre. Cualquier estudioso de su cultura y mitología sabe que existen cientos de historias sobre las criaturas que supuestamente aun merodean ciertos parajes de este país, así como las lúgubres historias de algunos de sus variopintos personajes. Aunque es más conocida la historia del príncipe Vlad Tepes, otros personajes más oscuros, parecen no haber sobrevivido más que en la memoria de los ancianos y de algunos escritores de leyendas. Historias como la de Ionurka Popescu, un oscuro doctor y alquimista del siglo XVII que creía en la posibilidad no solo de capturar el alma humana, sino también de conservarla o incluso transferirla a otro cuerpo. Mientras duraron sus macabros experimentos cerca de doscientas personas fueron torturadas y asesinadas, aunque ese número podría ser muy superior, pues las personas desaparecidas en la región superaban con creces esa cifra.
En sus odiosas prácticas el doctor Popescu ataba a sus víctimas a una estrella de cinco puntas de cobre inscrita en un grueso anillo del mismo material rodeado de símbolos mágicos y cabalísticos a modo de círculo mágico. De tal manera que cabeza, brazos y piernas coincidían con los vértices de la estrella. Todo esto estaba unido a un gigantesco generador electrostático de su invención mediante cables; que facilitaban la transmisión de la corriente eléctrica. Cubriendo su rostro colocaba una extraña mascara de latón que tapaba completamente nariz y boca, y unía esta mediante un largo tubo de goma de casi media pulgada de diámetro a una maquina compuesta de una serie de engranajes bielas y émbolos que él denominaba “Condensador Espiritual”. La teoría era que al aplicar una gran corriente eléctrica al anillo el sujeto fallecería electrocutado. Pero su alma, al estar sujeta a nuestro plano material por la acción del círculo mágico y tras ser expulsada por la nariz y la boca sería absorbida por la acción succionante de la máscara del “Condensador Espiritual” siendo llevada a través de la máquina para ser almacenada en una vasija de cuarzo recubierta de oro, donde estaban grabados una serie de antiguos sellos místicos que debían impedir que el alma escapase de su encierro atravesando sus paredes. No hace falta decir que según la opinión de los científicos de la época que ayudaron en la investigación del caso, de las doscientas personas asesinadas, no habría logrado guardar ni un solo alma en sus vasijas de oro. Aunque uno de los soldados que participó en el asalto al laboratorio del doctor Popescu le contó en el lecho de muerte a uno de sus hijos, que después de haberlo matado y registrado concienzudamente su laboratorio, encontraron en el sótano oculto tras una estantería de libros, una gran sala repleta de pequeños nichos escavados en las paredes de piedra, dentro de cada nicho había un curioso recipiente de oro con extraños grabados. El soldado juró a sus hijo que allí por lo menos había trescientos o más de esos botes y que al abrir uno de ellos para verificar su contenido, surgió de él una extraña nube de color azulado acompañada de lo que le pareció como un quejido humano, no tanto de dolor como de alivio. La nube atravesó la sala y subió por las escaleras girándose en el último momento hacia el soldado como queriendo darle las gracias antes de desaparecer en dirección al cielo nocturno. Pero eso podría formar parte de las ensoñaciones de un joven con exceso de imaginación al que la oscuridad y la soledad de una oscuro sótano hizo ver cosas que no existían, ¿o tal vez no?.
Tras el largo y dificultoso viaje en la diligencia por fin llegaron a Vladek donde Ladislau el alcalde cuya cara estaba marcada por una terrible cicatriz les saludo profusamente y les invitó a que le acompañaran a su hogar ya que las luces del ocaso empezaban a decaer y el frio se hacía más perceptible. La casa del alcalde como la mayoría de las casas de la villa era de construcción sencilla pero solida, tanto en su planteamiento como en los materiales de su construcción. Las paredes eran de piedra y unas recias vigas de madera traídas del aserradero cercano conformaban la estructura de la casa de dos plantas. En la planta inferior o planta noble se encontraba un pequeño salón comedor al que se accedía directamente desde la entrada ya que la vivienda no poseía ningún tipo de vestíbulo, a la derecha había una pequeña cocina, donde a través de una puerta abierta se veía a una mujer de rasgos típicamente caucásicos, de pelo castaño recogido en una gruesa trenza y cuerpo robusto aunque muy femenino. Esta se afanaba entre peroles y cacerolas, y cierto olor a carne guisada con cerveza, yogurt y especias les llegaba a los expedicionarios. Más al fondo pasado el salón una puerta daba a la habitación del matrimonio donde se veía una gran cama de madera con figuras geométricas talladas y un pequeño armario para guardar la ropa, a la derecha del dormitorio de matrimonio, una escalera sin barandilla llevaba al piso superior que antaño había sido el dormitorio de los hijos del matrimonio y que llevaba muchos años sin usar desde que la gran peste asolase la región llevándose la vida de muchos niños y ancianos.

Un pajarito me ha dicho que en la próxima sale Víktor von Krupp Razz .
Así que, To be continued... Very Happy

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Re: Relato: Colmillos en la Oscuridad

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